La historia de Adnan Ebrahim, el joven que se hizo rico y decidió mantenerlo en secreto
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Un éxito tras otro

La historia de Adnan Ebrahim, el joven que se hizo rico y decidió mantenerlo en secreto

Un brillante emprendedor británico revela por qué le costó tanto dar el paso de explicar su éxito a las personas que le rodeaban

Foto: Adnan Ebrahim, junto a su socio Gabor Szedlak, en las oficinas de MindLabs (Twitter)
Adnan Ebrahim, junto a su socio Gabor Szedlak, en las oficinas de MindLabs (Twitter)

Adnan Ebrahim ha sido nombrado por Forbes como una de las 30 personas menores de 30 años más influyentes del mundo. Y no es para menos: este emprendedor demostró ser precoz para los negocios desde muy pequeño, aunque su historia tiene una curiosa particularidad: no les dijo a sus amigos que tenía unos negocios que le estaban haciendo millonario.

Todo comenzó en el colegio, cuando Adnan comenzó a vender entre sus amigos pulseras. Era el año 2005 y entonces se dio cuenta de que, en sitios de subastas como eBay, las cosas "costaban 10 veces más que en la vida real". Así que convenció a su madre para que le comprara todas las pulseras que encontrara y él se dedicó a venderlas a través de la red.

Foto: El discurso sobre emprendimiento está incompleto, ya que omite muchas cosas. (EFE)

Aquello funcionó y su siguiente paso fue intentar hacer lo mismo con unos iPods, pero un proveedor le engañó, haciéndole perder más de 2.000 euros. Entonces cambió sus planes: siempre había visto internet como el lugar para hacer grandes negocios y se decidió a invertir su tiempo en escribir blogs. Pero, como en el caso de las pulseras, nunca se lo dijo a sus amigos.

Un éxito tras otro

Adnan salía cada día del instituto y se iba a casa a dar rienda suelta a su otra vida. Creó varios blogs sobre coches, su gran pasión, y cada día escribía varios artículos que subía a la red y que, después, analizaba a través de las estadísticas: tráfico, ingresos por anuncios… Poco a poco, los peniques se convirtieron en libras y éstas, en billetes grandes. Estaba ganando dinero.

Este joven que hoy ha cumplido los 30 años consiguió montar un gran negocio desde la habitación de su casa en el condado de Surrey, al sur de Londres. Solo cuando decidió venderlo se lo contó a sus padres y lo hizo por necesidad: aún no había cumplido los 18 años y necesitaba su permiso para que firmaran todos los papeles de la venta.

El emprendedor reconoce a la BBC que "fue extraño, pero me gustó el hecho de que nadie más supiera lo que estaba haciendo. Fue como una segunda vida que tuve en línea. Nadie lo sabía. Estaba un poco avergonzado de haber creado esta segunda vida que nadie más conocía. Había estado escribiendo y blogueando; tenía un poco de miedo de lo que la gente pensaría al respecto".

Solo dijo a sus padres que estaba ganando mucho dinero cuando necesitó su firma para vender su negocio porque no tenía 18 años

Una vez en la universidad, Adnan lanzó Car Throttle, pero tampoco se lo contó a sus nuevos amigos: "No les dije a mis compañeros de piso hasta el segundo año de vivir con ellos... no tenían idea de que lo estaba haciendo".

Según el escritor Trevor Clawson, no es extraño que los emprendedores muestren este recelo a hacer público su trabajo: "Hay una serie de razones por las que pueden optar por mantener un perfil bajo, al menos al principio. El miedo a la crítica puede ser un factor. Cuando estás desarrollando una idea, no es necesariamente útil la crítica de amigos o socios que no comprendan el concepto, especialmente antes de que se haya desarrollado por completo".

Ednan vendió Car Throttle en 2019, una década después de haberla creado y con una audiencia de más de 15 millones de seguidores y 2.500 millones de visualizaciones de vídeos. Ahora dirige una startup de salud mental llamada MindLabs y que fundó junto a otro socio con un único objetivo: "Hacer del mundo un lugar más feliz".

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