Olvídate del reloj deportivo: la auténtica forma de saber cuántas calorías has quemado
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Olvídate del reloj deportivo: la auténtica forma de saber cuántas calorías has quemado

Todas las variables necesarias para saberlo no las puede medir un reloj deportivo, por ello debemos tratar estos datos como aproximados a nuestro gasto calórico real

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Vivimos obsesionados con nuestras pulseras de actividad –podómetros, relojes deportivos…–, no damos dos pasos sin cuestionar si los ha contado bien y comprobar cuántas calorías hemos quemado. Del mismo modo, cada vez que acabamos un entrenamiento en una máquina del gimnasio miramos obsesionados, no solo la distancia recorrida, también lo que hemos quemado. Pero lo cierto es que estas mediciones no son del todo correctas.

De la mano del director del Grado de Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Europea del Atlántico, Iñaki Elío, y de la decana de Ciencias de la Salud de la misma institución, Sandra Sumalla, analizamos cómo de fiables son estas mediciones.

Cómo mide tu reloj las calorías que pierdes

Las pulseras y relojes deportivos utilizan algoritmos para el cálculo de las calorías quemadas en los entrenamientos, por ello podemos encontrar diferencias en la misma actividad y diferentes marcas y/o modelos. Los modelos básicos, estiman el gasto de calorías teniendo en cuenta la distancia recorrida, la altura y el peso del individuo. Algunas veces también pueden utilizar el sexo y la edad. En el caso de los avanzados se utiliza la frecuencia cardíaca, además de los datos anteriores, para calcular el esfuerzo realizado en cualquier actividad y no solamente la distancia recorrida.

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Por ello sus resultados son aproximados a la realidad, ya que hay otros factores que influyen en el gasto calórico que no se tienen en cuenta. Para un correcto resultado deberíamos poder cuantificar el gasto calórico en la digestión de alimentos, respiración, regulación de la temperatura corporal, contracción muscular y eliminación de los desechos. Todas estas variables no las puede medir un reloj deportivo, por ello debemos tratar estos datos como aproximados a nuestro gasto calórico real.

Y las máquinas del gimnasio…

En el caso de las maquinas de hacer deporte, utilizan el peso, talla, sexo, algunas la frecuencia cardíaca y el tiempo de ejercicio. Dando los resultados en vatios de potencia y pudiendo traducirse a calorías gastadas según las variables antes comentadas, siempre que se hayan introducido previamente a la máquina deportiva.

Como sucede con los relojes deportivos, los datos que obtenemos son orientativos y por ello debemos tomarlos con cierta precaución.

Los fallos a la hora de medir

Los expertos recalcan que estos dispositivos pueden incurrir en fallos a la hora de medir lo que quemamos. En especial si se tienen mal introducidas o no actualizadas variables como el sexo, talla, peso, va a dar un resultado menos exacto. También los algoritmos con los que trabaja la casa o modelo de reloj/podómetro.

En este sentido, aunque el podómetro nos diga que hemos quemado lo mismo haciendo el mismo ejercicio, no podemos tomar esos datos como categóricos, sino como aproximados. Si el podómetro no tiene en cuenta el sexo, peso y talla, será mucho más inexacto que aquellos que si lo haga, insisten.

Los verdaderos métodos para contar calorías

No existe un solo método utilizado a nivel internacional para cuantificar la cantidad de calorías gastadas. Entre los más precisos que se utilizan actualmente tendríamos la calorimetría directa, el agua doblemente marcada y la calorimetría indirecta.

La calorimetría directa se basa en considerar que la producción de calor es equiparable al metabolismo de tal forma que cuantificando la energía térmica producida durante la actividad física se obtendrá la medida de las calorías gastadas.

El método del agua doblemente marcada determina la energía gastada a partir de la producción de CO2. Para ello se emplean dos isótopos estables: deuterio (2H) y oxígeno-18 (18O) que se toman a través de un agua especial, posteriormente se cuantifica por espectrometría de masas del enriquecimiento isotópico de cualquier fluido (saliva y orina especialmente) recogido en un tiempo superior a siete días.

Los más precisos que se utilizan actualmente tendríamos la calorimetría directa, el agua doblemente marcada y la calorimetría indirecta

En cuanto a la calorimetría indirecta, asume que todo el metabolismo energético del cuerpo depende finalmente del uso del O2. Por lo tanto, si se mide dicho O2 se puede obtener una evaluación indirecta de aquél. Existen analizadores portátiles de gases que se pueden utilizar en la “vida normal”.

Pero actualmente es imposible aplicar la metodología de ninguno de estos tres métodos fuera del ámbito de la investigación debido al coste y la complejidad de estos.

La mejor forma de saber cuánto hemos perdido

Los expertos en nutrición explican que con la tecnología actual, la mejor forma de cuantificar nuestro gasto calórico en un entrenamiento sería utilizar dispositivos que tengas en cuenta el sexo, talla, peso y la frecuencia cardíaca, aunque con estas mismas variables, existan diferencias entre marcas y modelos.

Debemos entender que son aproximaciones a nuestro gasto calórico. También se debe tener en cuenta que cuanto más se acostumbra el cuerpo a realizar una actividad física, más eficiente se vuelve y gasta menos calorías, con la misma actividad. Por ello en caso de que se quiera una mejor estimación del gasto energético e ingesta calórica se debe consultar con un dietista-nutricionista y para poder ajustar nuestros entrenamientos al nivel de intensidad óptimo y objetivos, con un Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

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