¿cómo surgieron?

¿Cuál es el origen de los churros? Esta es su verdadera historia

Son clásicos de ferias y verbenas y también saludamos al año tomándolos con chocolate, pero, ¿cuáles son sus orígenes?

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Para nosotros es una tradición bastante frecuente: el primer día de enero, si nuestro cuerpo ha podido aguantar toda la noche de fiesta, decidimos dar la bienvenida al Nuevo Año tomándolos con chocolate caliente. De igual manera, cuando vamos a alguna fiesta, parque de atracciones o verbena, es bastante natural encontrarlos en alguna caseta. Otros los eligen para desayunar los fines de semana. Sea como fuere, los churros son protagonistas indiscutibles de la vida de muchos españoles.

Como ha sucedido con muchas otras cosas en esta vida, los churros, a estas alturas, se han globalizado y podemos encontrarlos en países que jamás hubiéramos imaginado, que se declaran 'fans' absolutos de esta mezcla de harina, agua, aceite, sal y azúcar que pocas personas se atreven a preparar en casa. El auténtico churro (aunque vengan en grupo de 12 o seis) suele ser alargado, un poco curvado, con la mezcla perfecta de azúcar, aceite y sal e ideal para poder ir caminando por una feria mientras lo comes sin ensuciarte demasiado. Nada que ver (aseguran en 'BBC', pues los ingleses también son fanáticos de nuestros churros) con los que suelen venderse en los parques Disney, hechos a base de mantequilla y huevos. "Eso puede ser delicioso", explica el periodista Mike Randolph en el artículo, "pero, definitivamente, no es un churro".

Explicaciones plausibles

El youtiao chino, mezcla de churro y donut (o algo así)
El youtiao chino, mezcla de churro y donut (o algo así)

Pero, ¿dónde nacieron los churros y sus primas más gordas, las porras? Sorprendentemente, la cocinera Mandy Lee, que asegura que a día de hoy es muy difícil encontrar un sabor auténtico puesto que casi todo lo que comemos son 'fusiones', tiene una historia muy particular en torno a nuestro venerado plato: "Llegué a Madrid y me comí una porra. Me sorprendió que el sabor era parecidísimo al de un youtiao". Si buscas, por casualidad, un youtiao en internet, te encontrarás sin duda con un alimento que perfectamente podría ser un churro: se trata de un pan frito muy típico de la cocina china, salado y que suele comerse de desayuno, como un acompañamiento natural del arroz o la leche de soja.

El churro tal y como lo conocemos no es tan diferente de una receta de buñuelos que se encuentra en un libro romano del siglo I a.C.

¿Significa eso que nuestro preciado churro vino de China? ¿Quizá los portugueses lo introdujeron en la Península Ibérica? Fácil: dependerá de a quién le preguntes. Como cuenta el historiador gastronómico Michael Krondl: "Parece que a la gente le gusta mucho ser posesiva en todo lo relativo a la comida". "Es bastante difícil que el churro venga de China", apunta, "sin embargo, la idea del buñuelo ya data de los árabes. Y, en cierta manera, el churro tal y como lo conocemos hoy no es tan diferente de una receta de buñuelos hechos de harina y agua que ya se encuentra en un libro de cocina romano del siglo I a.C. En la cuenca mediterránea este tipo de comidas han existido, básicamente, desde siempre".

En Madrid, San Ginés abrió sus puertas en 1894. Según ellos mismos explican: "En el Madrid del siglo XIX había buñolerías por todas partes, ya que era un tentempié muy solicitado por los madrileños. Valle Inclán se fijó en este establecimiento y lo nombró como 'buñolería modernista' en 'Luces de Bohemia'. La costumbre de tomar chocolate en Madrid es tan antigua como el descubrimiento de América, que fue cuando los españoles nos maravillamos con este producto. De hecho, el chocolate fue la bebida favorita de nuestras gentes hasta que en el siglo XX se impuso el café". No obstante, aunque es frecuente encontrar chocolate y churros juntos, tampoco es inusual encontrar a los segundos sin compañía alguna. Aún así, la combinación sagrada de los dos sabores es bastante común en España y en países que alguna vez fueron gobernados por el nuestro.

"Llegué a Madrid y me comí una porra. Me sorprendió que el sabor era parecidísimo al de un youtiao" (un plato frito típico de China)

Sea como fuere, ya evolucionaran a partir de platos típicos romanos, llegaran de la influencia de los árabes en la Península o los trajeran los portugueses en forma de esos youtiao chinos sorprendentemente tan parecidos, lo cierto es que el churro ya ha adquirido la fama de plato típicamente español en todo el mundo, y son la elección perfecta en toda clase de celebraciones, ya sea en ferias, desayunos en familia, tardes frías con amigos o años nuevos.

Cómo preparar churros caseros

Si te atreves con ello, necesitarás 250 gramos de harina, 250 gramos de agua, una cucharada aproximada de sal, azúcar para espolvorear, aceite de oliva o de girasol, papel absorbente, una churrera o, si no la tienes, una manga pastelera con boca de estrella (fina).

  1. Primero, ponemos la harina en un bol. En una cazuela calentamos el agua con la sal.
  2. Cuando el agua empiece a hervir la vertemos sobre la harina. Con una cuchara de madera integramos la harina con el agua.
  3. Introducimos la masa en una churrera o manga pastelera. Este paso es fundamental para que los churros salgan bien. La churrera compacta la masa y elimina el aire. Si no tienes churrera, la manga pastelera con boquilla en forma de estrella también sirve.
  4. Ahora hay que hacer las porciones de churros con la masa cruda sobre un paño de cocina en la encimera. En una forma de que se vaya enfriando la masa, (así no se estallan durante la fritura).
  5. Ponemos al fuego una sartén con aceite de oliva o de girasol.
  6. Cuando esté caliente introducimos las porciones de masa para freír. Si vas a hacer churros, la temperatura debe oscilar entre 195º y 200º C y en 230º C si te atreves con las porras. Hay que cocinar a fuego medio o se quedarán crudos por dentro.
  7. Una vez consideres que están fritos los retiramos a una bandeja con papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
  8. Los servimos espolvoreados de azúcar.

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