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Hacer ejercicio puede dañar el riñón: el riesgo desconocido

Todo el mundo desde los atletas hasta el simple aficionado deben tener en cuenta una serie de consejos para no lesionar este órgano tan importante de su cuerpo

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Con el mes de febrero a la vuelta de la esquina seguramente ya hayas pasado por el gimnasio -o por el parque cercano a tu casa- para cumplir con tu propósito de Año Nuevo de ponerte en forma y quemar los kilos que cogiste en Navidad. Ahora mismo, seguramente, puedes encontrarte en dos situaciones completamente opuestas: has abandonado toda esperanza de adelgazar o te sigues matando a hacer ejercicio y estás logrando tus objetivos.

Pero lo que mucha gente desconoce es que el entrenamiento muscular exigente, especialmente después de un período de inactividad, puede causar interrupciones mecánicas y químicas en las membranas de las células musculares que provocan la explosión de las células musculares. Así lo explica la fisióloga del ejercicio y especialista en medicina deportiva, Tamara Hew-Butler, en 'The Conversation'. "Estoy viendo muchos incidentes de rupturas del músculo esquelético que están causando daño en otras partes del cuerpo", explica la profesora de ejercicio y ciencias del deporte de la Wayne State University. Eso sí, aclara que sus palabras no son para asustar a la gente y que se vuelva al sofá.

La clave para evitar problemas es recordar a los atletas, entrenadores y simples mortales que se quieren poner en forma que la respuesta fisiológica deseada a un estímulo de entrenamiento requiere un período de trabajo gradual y otro de recuperación entre las sesiones de entrenamiento.

La mioglobina, una proteína descrita como "grande y roja", puede bloquear el sistema de filtración renal o los túbulos renales

El término médico para la rotura de las células del músculo esquelético es "rabdomiólisis", también denominado "rabdo", para abreviar. Cuando las células musculares se rompen o explotan, los contenidos intracelulares se liberan en el torrente sanguíneo. Estos contenidos celulares incluyen enzimas (como la creatina quinasa), electrolitos (como potasio) y proteínas (como la mioglobina).

La profesora universitaria explica que la mioglobina, en particular, es una proteína "grande y roja" que puede bloquear el sistema de filtración renal o los túbulos renales. También puede disociarse en subproductos tóxicos que dañan los riñones. En casos más extraños, demasiada mioglobina en el torrente sanguíneo puede detener la función renal por completo, como le sucedió a un corredor de maratón de 27 años que murió por insuficiencia renal.

En un estudio realizado en nadadores universitarios a los que se les sometió a un ejercicio de alto rendimiento, se observaron varios casos de rabdomiólisis. Seis de 34 nadadores fueron hospitalizados después de participar en una competición de ver cuántas flexiones, filas y press de banca podrían hacer en 20 minutos. En este sentido Hew señala que los casos de "rabdo sintomático" parecen estar aumentando dentro de los equipos deportivos universitarios a un ritmo alarmante.

Hasta la fecha, se han producido 17 casos de equipos en lo que algún miembro ha sufrido esta afección por hacer "demasiado ejercicio, demasiado pronto o demasiado rápido" en una amplia variedad de deportes como fútbol, ​​natación, lacrosse, fútbol, ​​atletismo, baloncesto, softball, voleibol y golf.

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Pero si esto le pasa a atletas, cómo reaccionarán los seres humanos más mundanos, ya que cualquier actividad física que sea nueva o excesiva puede causar rabdo sintomático. La profesora explica que hacer jardinería durante muchas horas, el levantar pesas, realizar CrossFit e incluso una prueba de rutina de aptitud física del ejército han desencadenado el rabdo sintomático con lesión renal. Por lo tanto, la ruptura de las células musculares puede ocurrir dentro de cualquier ejercicio que vayas desde los cinco minutos hasta las 36 horas de actividad física.

Pero si se produce una combinación de entrenamiento gradual y una recuperación adecuada, se producen adaptaciones beneficiosas de la composición muscular, cardiovascular y corporal, como la construcción muscular, el aumento de la forma física y la pérdida de grasa corporal. Las investigaciones de la profesora confirman que se requiere una introducción gradual de dos semanas de entrenamiento después de un tiempo sin hacer nada para que las membranas de las células musculares se adapten completamente al estrés del entrenamiento.

Hay factores de riesgo como realizar ejercicio cuando hace calor, estar deshidratado y el consumo excesivo de alcohol o café

La degradación muscular sin lesión renal aguda o síntomas debilitantes, es común y representa la respuesta típica al entrenamiento que no requiere tratamiento médico. Sin embargo, el ejercicio intenso, especialmente después de un tiempo sin hacer nada, con los siguientes síntomas requieren un examen médico adecuado:

-Dolor muscular insoportable que no se resuelve con el tiempo.

-Hinchazón muscular con limitaciones en el movimiento.

-Náuseas, vómitos, o ambos.

-Orina muy oscura (parecida a un refresco de cola) o escasa.

Hay factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar rabdo después de un entrenamiento. Estos incluyen realizar ejercicio cuando hace calor, estás deshidratado, sobrehidratado, el consumo excesivo de alcohol o café, dietas extremas (vegetarianaso altas en proteínas) y poseer el rasgo de células falciformes. Tanto hombres como mujeres pueden desarrollar rabdo sintomático, aunque se observan más casos en hombres.

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