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Por qué si eres CEO de una empresa tienes muchas posibilidades de sufrir un divorcio

Hasta en los países más igualitarios, ellas son desafortunadas en el amor cuando tienen éxito en el trabajo. ¿Cuál es el motivo que hay detrás?

Foto: Foto: iStock.
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"Afortunado en el juego, desafortunado en amores". Si quitamos 'juego' de la ecuación y añadimos 'trabajo', probablemente muchas más personas se sientan identificadas con ello que con el mítico jugador de Dostoievski. El estereotipo del tiburón de los negocios, demasiado ocupado para poder pasar tiempo con su familia, es un clásico en Hollywood, y el auge de las aplicaciones de citas, según algunos expertos, se explica en que no tenemos tiempo literal de conocer gente fuera del trabajo.

En las mujeres, es aún más complicado, incluso en los países con mayor igualdad de género. En Suecia, por ejemplo, que siempre ocupa el primer puesto en estas cuestiones (gracias a factores como la generosa baja parental o los horarios laborales mucho más flexibles que los nuestros), se estudió recientemente cómo aquellas promociones para mejores puestos de trabajo en algunas mujeres influyeron negativamente en su vida amorosa. La conclusión fue que las mujeres son mucho más propensas a pagar un precio personal más alto por su éxito profesional.

"La promoción a puestos superiores aumenta la tasa de divorcios de las mujeres, pero no de los hombres", explicó en 'BBC' la profesora de la Universidad de Estocolmo y coautora de la investigación, Johanna Rickne. El análisis estudió una muestra compuesta por hombres y mujeres heterosexuales que trabajaban en empresas privadas con 100 o más empleados, y descubrió que las mujeres casadas tenían un doble de probabilidades de divorciarse tres años después de su ascenso, en comparación con sus homólogos masculinos. En el sector público sucedió igual, e incluso las médicos o policías siguieron esa tendencia.

 (iStock).
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Los autores señalaron que, si bien la mayoría de los participantes en el estudio tenían hijos, la mayoría se había ido de casa cuando sus padres se divorciaron, por lo que los factores estresantes del matrimonio en el período previo a estas separaciones no estaban relacionados con presiones típicas de tener vástagos. "Muchas parejas experimentan estrés cuando hay cambios en la división de sus roles económicos", explica Rickne, "es debido al impacto en la cantidad de tiempo libre que pueden pasar juntos o cómo dividirán a partir de entonces las tareas del hogar. Esto se amplifica cuando es la mujer la que consigue un puesto de alto directivo".

Las mujeres casadas tienen un doble de probabilidades de divorciarse tras su ascenso, en comparación con sus homólogos masculinos

Según explica la investigadora: "Una respuesta a esta diferencia podría estar en que todavía se considera, a pesar de todo, bastante inusual que los hombres sean los que apoyen la carrera profesional de sus mujeres y no al revés. A pesar de la igualdad de género, estos cambios en la forma de pensar están lejos de vislumbrarse". Según Charlotte Ljung, CEO en una importante mueblería de Suecia y separada desde hace varios años, "es una mezcla de varias cosas. Por un lado, los CEOs realizan viajes frecuentes y sus horarios de trabajo pueden debilitar las relaciones, incluso aunque no haya hijos de por medio. Por otro, la percepción de quién lleva los pantalones y aporta más dinero puede ser difícil de digerir para algunos hombres", cuenta.

¿Cuál es la solución?

Entonces, ¿están condenadas las mujeres con altos cargos del mundo a vivir una existencia solitaria? Según Rickne, incluso en países igualitarios como Suecia, las mujeres tienden a perpetuar la narrativa del 'príncipe en el cuento de hadas', casándose con hombres mayores que tienen una situación económica mejor. "Habría que intentar buscar relaciones más igualitarias desde el principio", apunta.

Según el estudio, los divorcios después de los ascensos eran más probables en parejas con mayor diferencia de edad que en aquellas con más cercanía que además tenían un enfoque más igualitario en el cuidado de los hijos. La directora ejecutiva Charlotte Sundåker, de 38 años, asegura que el hecho de que su pareja actual sea más joven que ella (en la actualidad tiene 31 años), ha sido de ayuda para que no tuviera prejuicios que acarrearan problemas en su relación. "Es de otra generación y trata de desafiar las viejas formas de ser hombre", cuenta.

Los datos de Rickne también sugieren que las mujeres que se divorcian después de conseguir un puesto más alto en sus empresas tienen menos probabilidades que los hombres de volverse a casar o tener una relación seria. Pero no es posible concluir si son más felices sin una pareja o si les resulta más difícil encontrar a alguien de nuevo. "Una consecuencia positiva de las tasas altas de divorcios es que se ha vuelto mucho más fácil para hombres y mujeres en Suecia ocupar altos cargos en los negocios sin una pareja a tu lado. Esto se ve especialmente en política, donde parece que tienes que estar casado para atraer votantes. La sociedad ha aceptado que las separaciones en realidad podrían ser algo positivo. No es algo bueno permanecer con la misma persona toda la vida si no va a respaldar tu carrera", concluye.

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