¿EXISTIÓ MARICASTAÑA?

"Más cuento que Calleja": el origen de expresiones populares españolas

Nuestra lengua es rica en proverbios y refranes sobre personas a las que no conocemos de nada. ¿Qué hicieron y por qué han quedado grabadas en la historia?

Foto: Fulano y Mengano criticando a Zutano. (iStock)
Fulano y Mengano criticando a Zutano. (iStock)

La lengua de Cervantes es una de las más ricas del mundo, nadie puede negarlo. Tanto si recitamos poesía como si insultamos, incluso inventándonos términos en inglés, somos únicos, pero es probable que muchos de los refranes o frases hechas que dices no sepas muy bien de dónde vienen. ¿Realmente la suerte de la fea la guapa la desea? ¿Quizá amanezca más temprano si madrugamos?

Dejando para otro día los refranes, hay muchos personajes famosos que acuden a nuestros labios en los momentos más oportunos y que no sabemos realmente quiénes fueron o qué hicieron con su vida. Por ello, en un alarde de reivindicación, hemos decidido contarte un poco sobre ellos para que, la próxima vez que decidas nombrarlos, por lo menos conozcas algo de su historia y no lo hagas en vano (qué menos).

Más feo que Picio

No era tan tonto como Abundio, que vendió unos zapatos para comprarse unos cordones, pero era más feo. Hablamos en este caso de un andaluz, pues Picio fue un zapatero nacido en la localidad española de Alhendín, en la provincia de Granada. El pobre fue condenado a muerte sin que sepamos muy bien por qué, y según cuenta la leyenda, cuando recibió la noticia del indulto se llevó tal impresión que se le cayó el pelo y se le deformó la cara, llenándosele de tumores. De ahí que cuando veamos a una persona que no es excesivamente agraciada nos acordemos de este pobre reo.

Más cuento que Calleja

Tu compañero de trabajo no ha hecho su parte y te da una excusa bastante pobre, y a ti te parece, con razón, que tiene más cuento que Calleja, pero ¿quién era? Su nombre era Saturnino y de él se solía decir que tenía mucho cuento justamente porque los publicaba, y, además, con un amplio catálogo. Fue uno de los primeros editores que se dedicó al oficio y su padre fundó la editorial Calleja (que luego dirigiría el propio Saturnino), una de las más importantes de nuestro país a finales del siglo XIX.

¿Dónde fue María Sarmiento?

De la pobre María Sarmiento todos sabemos que fue a cagar (entendemos que al campo) y se la llevó el viento. Probablemente a pocas personas les haría mucha ilusión que las recordaran de esa manera, y realmente no sabemos qué sucedió después de que a María se la llevara el viento, ¿murió? ¿Apareció en otro lugar? ¿Fue la Tramontana o en que provincia española se encontraba para que se provocaran esa clase de huracanes y condiciones climatológicas?

Maricastaña, Picio y Calleja son figuras históricas que realmente existieron, no siendo así en los casos de Perico el de los palotes o Fulano y Mengano

Lo que sí sabemos es quién era. Fue una noble española que defendió el castillo de Toro en la Guerra de Sucesión Castellana y tomó partido por la infanta Juana 'la Beltraneja'. Velázquez también retrató a alguna que otra mujer con ese nombre y, según el filólogo Luis Cejador, antiguamente las Marías Sarmiento eran sinónimo de mujeres "flacas y secas como un sarmiento", ¿quizá de tanto ir al baño?

Como Pedro por su casa

Lo que está claro es que Pedro por su casa debía de estar muy cómodo, o por lo menos esa es la idea que se ha quedado grabada en la mente del imaginario popular. Lo cierto es que la expresión de andar por un lugar con mucha familiaridad ya aparece en el 'Lazarillo de Tormes' y en 'Rinconete y Cortadillo'. Se cree que podría tener que ver con Pedro I de Aragón, que entró por Huesca (es decir, tomó la ciudad) realmente como si estuviese entrando en su casa.

¿Cuándo vivió Maricastaña?

Más o menos en la época de Matusalén, que para eso era tan viejo. Al parecer, en lugar de ser Maricastaña fue más bien María Castaña (mucho más español) y, según cuentan los historiadores, encabezó una protesta contra el despotismo ejercido desde el Obispado de Lugo, del cual estaba a cargo Pedro López de Aguiar. Y en realidad sí que hace tiempo desde entonces, porque los hechos se remontan aproximadamente al siglo XIV.

A buenas horas...

Mangas verdes. Vale que aquí no hablamos de una persona concreta, pero también es curioso saber de dónde proviene este dicho. Se lleva diciendo más o menos desde los tiempos de Maricastaña (o la Edad Media), cuando los cuadrilleros de la Santa Hermandad nunca llegaban a tiempo para capturar malhechores y los delitos quedaban impunes. El uniforme de estos tenía las mangas de color verde, por lo que se extendió el uso de la expresión.

Los citados Fulano y Mengano

Esos señores de los que usted me habla son, en realidad, de los más nombrados históricamente en España. Fulano y Mengano (y a veces Zutano) lo hacen todo y van a todas partes.

En realidad nunca existieron, aunque si lo hubieran hecho habrían sido árabes, porque 'Fulán' significa algo así como 'cierto hombre' y 'Mankán' sería 'quién sea'. Eso sí, aunque bastante impersonales, suelen ir acompañados.

Perico el de los palotes

La escritora y viajera Carmen de Burgos ya utilizó este pseudónimo, pero en realidad se remonta un poco más atrás. 'El tesoro de la Lengua Castellana', escrito por Sebastián de Covarrubias, habla de un 'ofendidito' que tañía un tambor con dos palotes. No está muy claro que tal persona existiera, a diferencia de otra popular en nuestras frases: Rita la Cantaora, que en realidad se llamaba Rita Giménez García y fue una gran figura del cante. La Rosalía de aquella época.

Alma, Corazón, Vida

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