Un refranero sexual popular

Los refranes son un producto de la sabiduría popular. Muchas veces se utilizan para explicar, otras para exagerar o están los que simplemente comparan la vida

Los refranes son un producto de la sabiduría popular. Muchas veces se utilizan para explicar, otras para exagerar o están los que simplemente comparan la vida con el tiempo. El sexo y las relaciones de amor son dos parcelas de la vida a las que le dedicamos tiempo. Unos más que otros y todos lo disfrutamos mucho menos de lo que nos gustaría. Una prueba de fuego son las infinitas sentencias populares que existen al respecto. Las hay que reflejan estereotipos sexuales o distorsionan creencias acerca del sexo. Están las que se pronuncian en clave de humor y muestran la necesidad de los seres humanos de tener una sexualidad libre de prejuicios. Incluso hay hueco para las reivindicaciones y para las más puras y grotescas descalificaciones. Entre las muchas que navegan por la red, éstas son seis de mis frases populares favoritas. 

 

No importa lo grande ni lo grueso, sino lo travieso. Es un dicho que intenta desmitificar la idea de que el tamaño del pene es lo que más importa en una relación sexual satisfactoria. Para quien esté a favor de este dicho popular, se valora más las habilidades de estimulación sexual que una talla en concreto.

 

No hay mujeres frígidas, sino hombres inexpertos. Este tópico trata de quitarle hierro a aquel asunto que intentaba culpabilizar a las mujeres de no llegar al orgasmo o que desconocieran por completo qué es el clímax. Surgió a raíz de obligar a las mujeres a reprimir su sexualidad por las coacciones masculinas. Por eso trata de no responsabilizar únicamente a un solo sexo, ya que la anorgamia, o la falta de deseo, puede apuntar a ambos lados.

 

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Quizá de las experiencias vacías, la mejor. Frase lapidaria que defiende tanto el tándem sexo y amor, como su contrario: sexo sin amor. Cada una de las opciones es diferente, y porque son distintas, cada una tiene sus propias ventajas. Sea cual sea la que prefieras, ambas deben ser vividas con total libertad. 

  

En todo encuentro erótico hay una persona invisible y siempre activo: la imaginación. Los mejores amantes estarán de acuerdo en que dejando volar a la imaginación se puede conseguir cotas de orgasmos inimaginables. Al fin y al cabo, el mejor juguete sexual y el afrodisíaco más potente vive en la mente de cada uno.

 

El sexo es una democracia: goza tanto el que está arriba como el que está abajo. Una vez que a la mujer se le ha dado su protagonismo en la cama, este dicho aboga por una sincronización de la pareja, donde tanto ella como él tienen el mismo derecho y el mismo deber de gozar y hacer sentir a sí mismo y a su acompañante. 

 

Ni los hombres son imposibles ni las mujeres incomprensibles. ¿El problema es de los hombres o de las mujeres? ¿O quizá todos somos víctimas? Una vez que se conoce el amor, se sabe que merece la pena luchar por algunas relaciones y cuándo debemos poner fin a otras invadidas por el desamor.   

 

Alma, Corazón, Vida
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