Día de Muertos: cuando el descanso eterno se convierte en motivo de celebración
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2 de noviembre

Día de Muertos: cuando el descanso eterno se convierte en motivo de celebración

En España el día 1 de noviembre se celebra el Día de todos los Santos; en México, estas fechas sirven para recordar a los difuntos... que vuelven a encontrarse con sus familias

Foto: Desfiles tradicionales por festejos del día de muertos en méxico
Desfiles tradicionales por festejos del día de muertos en méxico

«Después de todo, la muerte solo es un síntoma de la vida», Mario Benedetti

Samaín o Halloween, día de Todos los Santos... y ahora Día de Muertos. El paso de octubre a noviembre engloba tres días cargados de tradiciones, más o menos comerciales, más o menos religiosas y más o menos culturales, que se celebran en diferentes partes del mundo. La noche del 31 de octubre, el más que conocido Halloween, extendido ya a gran parte del planeta; el 1 de noviembre, una jornada para recordar a los que ya no están. Y el 2 de noviembre, día de Fieles Difuntos o Día de los Muertos, que algo tiene que ver con el anterior pero que no son lo mismo. El objetivo de esta jornada es orar por los fieles que ya no siguen en la vida terrenal y rogar por las almas de los muertos. México es el lugar por excelencia del homenaje a los muertos, y se hace, además, de manera festiva.

La muerte es inevitable, aunque no todo el mundo lidia con ella de la misma manera. Y los mexicanos celebran la muerte no como una ausencia, sino como una presencia viva, como una manera de prevalecer el recuerdo sobre el olvido. "Es una metáfora de la vida que se materializa en el altar ofrecido", explica la UNESCO, que en 2008 declaró esta celebración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La tradición de celebrar el Día de Muertos ya existía mucho antes de la llegada de los españoles al continente americano: la cosmovisión indígena de esta fiesta implica el retorno transitorio de las ánimas de los difuntos, que regresan al mundo de los vivos. Esta escena, difícil de visualizar en países donde no se celebra esta tradición, queda fielmente reflejada en la película de Pixar 'Coco', donde un joven llega a una dimensión en la que los muertos, una vez al año, pueden atravesar el puente para encontrarse con su familia.

Desde el punto de vista psicológico, sublimar la muerte en un entorno de celebración, a través de tantos y tan coloridos rituales como los que se llevan a cabo en suelo mexicano, es uno de los mejores mecanismos de defensa que permite transformar algo negativo en algo positivo, y de este modo enfrentarse a ello de una mejor manera. "Culturalmente los mexicanos nos burlamos de la muerte, la embellecemos y la celebramos, para hacerla más cotidiana o amable y quitarnos el miedo a morir", explica el psicólogo mexicano Gustavo Novelo, director de 'Psicología al día'. Precisamente por este motivo se inculca esta tradición de celebrar la muerte desde una edad muy temprana.

Altares, ofrendas y cada uno por su camino

En torno al día de Muertos mexicano existen multitud de elementos, muchos de los cuales se mantienen en la actualidad. Tradicionalmente, incluso muchos días antes del 2 de noviembre se empiezan a levantar los altares a las familias para atraer a los que ya no están. Si bien se llama 'día' de muertos, la celebración original dura varios días, ya que los muertos van llegando en función de cómo se fueron. Existe la creencia de que el día 28 de octubre llegan las almas de aquellos que murieron trágicamente y el día 30, los fallecidos del limbo —los adultos y niños que murieron sin haber sido bautizados o aquellos que fueron olvidados sin familia—. El día 1 de noviembre atraviesan este 'puente' las almas de los niños, seguidas de las de los adultos.

placeholder Un altar de muertos como tributo a las artistas Gabriela Mistral, Frida Kahlo y Violeta Parra (EFE)
Un altar de muertos como tributo a las artistas Gabriela Mistral, Frida Kahlo y Violeta Parra (EFE)

En estos altares se acumulan (además de los miles de colores) diferentes elementos, que van desde fotografías de los difuntos a decenas de calaveritas de colores o velas. Los altares pueden tener varios niveles, aunque el tradicional tiene siete, todos los niveles que debe atravesar el alma para poder llegar a su lugar de desscanso eterno: cada escalón se cubre de mantelería de colores, pero cada uno tiene sus propios elementos, como la sal, símbolo de la purifiación, pan de muerto, incienso o copal (la guía olfativa para que los muertos lleguen a los vivos), flores o calaveritas. En la antigüedad se utilizaban los propios cráneos de los fallecidos, pero en la actualidad se utilizan o bien algunas de adorno, o también calaveritas dulces.

¿Y qué hay de la Catrina?

Lo cierto es que la tradición del Día de Muertos no es común en España, aunque sí lo es, cada vez más, el traje de Catrina. En los últimos años ha sido uno de los disfraces más buscados para Halloween, aunque no siempre se conoce el origen de este personaje. Es un 'memento mori', un símbolo de la muerte, cuyo nombre original fue 'La calavera garbancera': la primera Catrina fue un grabado del artista mexicano José Guadalupe Posada, de la época del México de Benito Juárez, el padre de la patria mexicana. Esta primera calavera representaba a una mujer con ropa propia de alguien de la clase alta, y era publicada acompañando a un texto crítico con la situación del país y las clases privilegiadas: 'Las que hoy son empolvadas garbanceras pararán en deformes calaveras'.

Garbancera era aquella persona que, teniendo sangre indígena, pretendía parecer europea y renegaba de su propia cultura. Los tradicionales esqueletos femeninos mexicanos tuvieron, no obstante, un tiempo de resurgimiento gracias a los murales de Diego Rivera, casado en dos ocasiones con Frida Kahlo. Fue él quien acopló esta figura en su 'Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central', de 1947, cuadro en el que aparece el propio Posada. 'Catrín' es un término que se usa no solo en México, sino en otros países de América del Sur y Centroamérica, para señalar a esas personas 'engalanadas', de alta alcurnia. Si bien no es tan antigua como la tradición en sí, el país la considera uno de los iconos de esta festividad: "la Catrina sigue luciendo elegante, bebiendo pulque, estelarizando las fiestas y más viva que nunca en nuestras tradiciones", afirma el Gobierno mexicano. Y aunque nació de la crítica social, no podía pasar la fiesta de Muertos para esteralizarla también.

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