"recuperé mi libertad"

Soy mujer: lo que pasó cuando contraté a una trabajadora sexual

Allison necesitaba olvidar y sanar sus heridas y esta fue la idea que se le ocurrió. Sin embargo, no esperaba que al ser mujer las cosas pudieran ponerse un pelín complicadas

Foto: Foto: iStock.
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Una ruptura es siempre dolorosa, pero mientras que algunos son capaces de levantarse, lamerse las heridas y continuar, otros no tienen la fuerza suficiente para hacerlo y a veces piden a gritos ayuda de las maneras más inusuales. Eso es justamente lo que le pasó a Allison Hope, que ha relatado su historia en la revista masculina 'Men's Health' y se ha hecho viral por lo insólita de la misma.

Allison explica que tras una ruptura muy traumática, después de una relación de cinco años, comenzó a 'boicotearse'. "Después de un par de noches llorándole a mi gato y tomando helado, decidí que mi corazón solitario necesitaba algún vicio" señala. Fue así como comenzó a tener encuentros casuales con mujeres y líos de una noche que no la ayudaban, sino que la sumían en la vergüenza y no conseguían que sus heridas sanasen.

Una decisión

"Las citas de una noche eran divertidas, pero en muchas ocasiones dejaban mucho que desear. Tampoco podía culparlas, no teníamos buen sexo porque no buscábamos maximizar el placer de nuestra pareja", explica. "Para mí, el sexo con amor es el mejor tipo que existe, pero veía imposible volver a querer a otra persona mientras el dolor de mi corazón siguiera siendo tan fuerte. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea: si tan solo pudiera encontrar a alguien que complaciera todos mis deseos sexuales pero no tuviera que lidiar con la parte emocional sería tan feliz... Y así lo hice".

Estaba harta de citas de una noche. Cuando llamé a diferentes trabajadoras sexuales, nadie podía creer que fuera una mujer

Se decidió. Contrató a una trabajadora sexual. Según había leído, muchos hombres aseguran que contratar a una es mucho menos complicado que buscar una aventura sexual casual o incluso tener un lío de una noche. "Cada vez que abría un periódico encontraba anuncios de rubias tetonas o asiáticas sexys. Por eso comprendí que en realidad es bastante fácil encontrar una. Revisé anuncios, descarté a las que no me gustaban y finalmente encontré varias que eran perfectas... Cogí sus números de teléfono y llamé".

 (iStock)
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Ninguna de las mujeres a las que llamó y que se encontraban al otro lado de la línea podían creer que fuera una chica la que requería sus servicios. La primera colgó. La segunda preguntó si llamaba para darle "un regalo" su marido. La tercera aventuró a preguntar si quizá se trataba de una policía encubierta. A Allison le dolió mucho, pero siguió insistiendo hasta que finalmente encontró a una cuarta que, sorprendida, aceptó.

No hubo una conversación incómoda, no tuvimos que intercambiar números de teléfono o ir a casa aunque no nos apeteciera

"Quedamos en una esquina de Queens y fuimos a su apartamento. Nos sentamos en su sofá, en una televisión tenía puesto porno, me ofreció una cerveza mientras ella se fumaba un porro", indica. "Yo intenté parecer segura y le dije que si no quería, no hacía falta que hiciéramos nada, pero a ella no pareció preocuparle. Nos metimos en su habitación y comenzó a darme un masaje en la espalda, después comenzó a masturbarme con sus dedos. A veces entraba su novio en la habitación y también lo hacía con él, fue una experiencia única. Después pagué, me vestí y me marché".

Asegura que es una cliente satisfecha. "Me di cuenta de que, durante la hora que había estado con esa chica, no había pensado en mi ex en ningún momento. No hubo una conversación incómoda, no tuvimos que intercambiar números de teléfono o ir a casa aunque no nos apeteciera. Ella no me iba a llamar, pero yo podría hacerlo siempre que quisiera un orgasmo garantizado. Había recuperado mi libertad", concluye.

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