AUNQUE EMPATIZAN MEJOR CON LOS ANIMALES

La ciencia desmiente el mito: las 'locas de los gatos' no existen

Analizaron a más de 500 dueños de mascotas y no encontraron ningún comportamiento que les haga diferentes a otras personas en cuanto a su salud mental

Foto: El persona de 'la loca de los gatos' que se ha hecho popular con Los Simpson (Foto: YouTube)
El persona de 'la loca de los gatos' que se ha hecho popular con Los Simpson (Foto: YouTube)

Un estudio, publicado en la revista Royal Society Open Science, ha revelado que las personas que tienen muchos gatos no están locas ni sufren ningún trastorno obsesivo. Una afirmación que echa por tierra al personaje de Los Simpson en el que una mujer con sus facultades mentales mermadas acumula decenas de felinos en su casa.

En la investigación que han llevado a cabo desde la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) analizaron a más de 500 dueños de mascotas. Compararon sus reacciones con los animales y estudiaron sus comportamientos para entender si había alguna estadística que les hiciera más proclives a sufrir una enfermedad mental.

Los resultados fueron concluyentes: los investigadores no encontraron ninguna razón que respaldara la existencia de las llamadas ‘locas de los gatos’. En las conclusiones que recoge la CNN se puede leer que “no encontramos evidencias que respalden el estereotipo de 'loca de los gatos’: los dueños de gatos no se diferenciaban de otras personas en síntomas de depresión, ansiedad o por sus experiencias en relaciones cercanas".

Los investigadores añaden que, “por lo tanto, nuestros hallazgos no encajan con la noción de dueños de gatos como personas más deprimidas, ansiosas o solitarias”. Lo que sí descubrieron es que los dueños de perros y gatos empatizan mejor con las llamadas de un animal cuando pide socorro; es decir, se ponen más tristes cuando escuchan maullar a un gato o gemir a un perro que las personas que no tienen mascotas.

No encontramos evidencias que respalden el estereotipo de 'loca de los gatos’

En ese sentido, en las conclusiones también se puede leer que se encontraron “diferencias sutiles entre la forma en que los adultos calificaron las llamadas de los animales, dependiendo de si tenían o no mascotas”. Así, quienes tenían un perro o un gato en casa catalogaban esos sonidos de forma más emocional que quien no tiene un animal en casa… pero nada que ver con ser un loco de los gatos, de los perros o de cualquier otro animal.

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