SU ÚNICO PLAN ES COMPRAR UNA CAÑA DE PESCAR

Un patrón de barco paró a tomar café y ganó un millón a la lotería sin querer

El ganador reconoce que no juega casi nunca a los juegos de azar, pero ese día se sentía afortunado y compró el boleto con el premio

Foto: Austin Eubank y su esposa Margaret, en el momento de recibir el cheque por valor de un millón de dólares (Foto: NC Lottery)
Austin Eubank y su esposa Margaret, en el momento de recibir el cheque por valor de un millón de dólares (Foto: NC Lottery)

La suerte está donde menos te lo esperas. Conocemos casos de personas que han ganado sorteos que nunca pensaron que iban a jugar; amigos que se llevaron el gordo de la lotería con lo que sobró de vuelta en una comida; incluso casos en los que los ganadores sufrieron un cúmulo de casualidades tan improbables que convirtieron su premio en algo increíble.

El caso de Austin Eubank puede entrar a formar parte de este grupo tan especial, el de personas que se convierten en millonarios por casualidad; individuos a los que no solo les ha tocado la lotería, sino que les ha tocado de una forma extraña, ya sea porque no suelen ser jugadores, porque pararon en un lugar determinado o por cualquier otra razón.

Eubank es patrón de un barco de pesca y el pasado martes se dirigía al puerto cuando decidió parar en la autopista a tomar un café. Fue en Wilmington, en el estado de Carolina del Norte, en el sureste de Estados Unidos, y esa decisión le cambió la vida. Esa… y la de comprar un billete de lotería para uno de los juegos de tipo rasca y gana.

1 millón en un minuto

Estos juegos de azar son muy famosos en Norteamérica y el patrón de barco se sentía especialmente afortunado el martes, aunque ha reconocido que casi nunca juega a la lotería. Sin embargo, ese día decidió gastarse 20 dólares en uno de esos boletos así que se tomó el café, compró la lotería y volvió a su coche, estacionado en el aparcamiento. Allí mismo sacó el billete de la cartera y comenzó a rascarlo.

No juega nunca a la lotería, pero ese día se sentía afortunado y decidiói gastarse 20 dólares en el boleto de la suerte

Cuando terminó de rascar las dos primeras filas pensó que había ganado unos pocos dólares, pero no se desanimó y siguió rascando. Fue entonces cuando se dio cuenta de que, en sus manos, tenía un billete de lotería valorado en un millón de dólares. El ganador ha explicado a WECT que "es divertido soñar con esto, pero nunca esperas que te pase a ti”.

Pero esta vez pasó. Austin Eubank acababa de ganar un millón de dólares y llamó rápidamente a su mujer Margaret, que lo vivió sin casi creérselo: “Llamó y dijo: 'Nena, ¿dónde estás?' Podría decir que había algo raro en su voz. Me dijo: ‘Acabo de entrar en la gasolinera y compré un rasca y gana’. Me quedé expectante porque era evidente que me llamaba para decirme que había ganado algo”.

El rasca y gana con el que ganó el premio (Foto: NC Lottery)
El rasca y gana con el que ganó el premio (Foto: NC Lottery)

Lo que no se esperaba Margaret era la respuesta que le iba a dar su marido: “Así que le pregunté cuánto, sin esperar ninguna cantidad excesivamente grande. Cuando dijo: ‘Creo que un millón’… No podía creerlo. ¡Estaba súper emocionada!" Se acababa de convertir, casi por casualidad y en cuestión de unos pocos segundos, en millonaria.

Ya tienen planes

Como en todos los grandes premios que se dan en las loterías de Estados Unidos, a los ganadores se les ofrecen dos posibilidades: llevarse el premio íntegro, prorrateado en veinte años, o bien coger la suma en el primer momento, aunque lleva aparejada un descuento por impuestos federales cercanos al cuarenta por ciento.

En el caso de Eubank podía elegir entre cobrar 50.000 dólares al año durante veinte años o bien llevarse 600.000 dólares en ese momento. Eligió esta segunda posibilidad, pero de ese dinero también hay que descontar los impuestos estatales, por lo que la cantidad total que se llevará a casa es de 424.506 dólares, unos 375.000 euros al cambio.

A Margaret y Austin se les presenta el ‘problema’ al que todos nos gustaría enfrentarnos: en qué gastarnos el dinero que nos ha tocado. Él es feliz con su vida y no necesita de grandes lujos: “Realmente no tenemos grandes planes; creo que vamos a mantener todo igual que hasta ahora, pero tal vez vivamos un poco más cómodamente. No queremos cambiar mucho".

Vamos a mantener todo igual que hasta ahora, pero tal vez vivamos un poco más cómodamente. No queremos cambiar mucho

Sin embargo, ella tiene claro en qué se va a gastar sus primeros dólares: "Probablemente compraremos una nueva caña de pescar a Baylor, nuestro hijo de 14 meses. Somos una familia a la que le encanta pescar. Ahí es donde estaremos mañana disfrutando de nuestras vacaciones, en el barco pescando".

Alma, Corazón, Vida

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