VA A AYUDAR A SU FAMILIA

Un hombre gana un millón a la lotería gracias a que su perro es todo un gourmet

Tuvo que cruzar la ciudad para ir al supermercado que vende la única comida que le gusta a su mascota, pero a cambio ganó un premio que le ha cambiado la vida

Foto: Patrick Morling, su mujer Paula y Ollie, el causante de todo (Foto: National Lottery)
Patrick Morling, su mujer Paula y Ollie, el causante de todo (Foto: National Lottery)
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¿Y si cae aquí? Es el slogan que la lotería española utiliza desde hace años para promocionar su campaña de Navidad, sobre todo en los meses de verano cuando visitamos otros lugares distintos a los de nuestra residencia habitual. Nos quiere decir que la suerte está en cualquier sitio esperando y puede aparecer en nuestra vida cuando menos te lo esperas.

El mejor ejemplo de esto lo encontramos en lo que ha sucedido en Havant, una ciudad de 120.000 habitantes del sur de Inglaterra. Allí un hombre tendrá que agradecer durante toda su vida que su perro Ollie, el tercer miembro de la familia, tiene unos gustos muy refinados y es todo un gourmet al que no le gusta todo tipo de comidas.

Patrick Morling tiene 60 años y trabaja en el almacén de un periódico local; su mujer, Paula, tiene 54 y es supervisora de comedor en un colegio. Su vida cambió un día en el que la pareja ya había hecho la compra semanal en su supermercado habitual y estaban en casa organizando los paquetes. Patrick se dio cuenta de que su mascota Ollie se había quedado sin comida y que tenía que volver a la tienda.

Un perro gourmet

Sin embargo, Patrick no volvió a su supermercado de siempre que está cerca de su casa sino que tuvo que ir al único de la ciudad que tiene la comida favorita de Ollie. Y es que los gustos de este perro no son nada corrientes: al contrario que otros animales que comen todo lo que encuentran, Ollie descubrió su comida favorita y, desde entonces, no quiere probar otra.

Al contrario que otros animales que comen todo lo que encuentran, Ollie descubrió su comida favorita y, desde entonces, no quiere probar otra

Así que Patrick se fue al supermercado, compró la comida gourmet de Ollie y, cuando iba a salir de la tienda, vio que había unos boletos de lotería a la venta. De vez en cuando juega a los rasca y gana que valen 2 libras, pero ese día vio en el supermercado un rasca y gana especial de una versión del Monopoly, así que decidió gastarse 5 libras en ese boleto.

Patrick no esperó a salir de la tienda: se hizo a un lado, sacó una moneda y rascó el boleto: tenía que encontrar dos números iguales y en el boleto aparecieron dos números iguales. Después rascó el espacio dedicado al premio y el corazón le dio un vuelco: había un premio de un millón de libras, más de 1.100.000 euros.

La familia, con su cheque bajo el brazo (Foto: National Lottery)
La familia, con su cheque bajo el brazo (Foto: National Lottery)

La cifra le impactó así que decidió volver a la cola de la lotería y, cuando llegó su turno, le pidió al encargado que verificara su boleto: "Creé un revuelo enorme en el supermercado, todo el mundo se enteró del premio y vino a felicitarme. Disfruté muchísimo de los abrazos y de las palmadas en la espalda que recibí de los otros compradores que estaban aún más en shock que yo".

Un futuro por delante

Patrick regresó a casa con un paquete de comida para Ollie y un millón de libras guardado en el bolsillo en forma de rasca y gana. Cuando explicó a su mujer lo que le acababa de suceder, ésta no se lo podía creer. Entonces llamaron a Camelot, la empresa que organiza los sorteos de lotería en el Reino Unido, y confirmaron su premio. Eran millonarios.

Lo primero que hicieron fue trazar un plan para ayudar a sus dos hijas: “Primero llegó mi hija menor y su pareja, que estaban ahorrando para su boda. Les pedimos que se sentaran y les dijimos: ‘¿os importaría si pagáramos vuestra boda?’ Y luego les explicamos cómo fue posible de repente, gracias a la comida de Ollie”.

Después llegó el momento de ayudar a su segunda hija: “Con la pequeña fue una sensación brillante, pero con la segunda fue igual de buena. Cuando llegó con su marido les dijimos: "¿Os parece bien si os damos la entrada para una casa nueva?’ No hace falta decir que ambas respuestas fueron un rotundo ¡sí!”

Con el dinero van a ayudar a sus dos hijas: pagarán la boda de la menor y darán la entrada para la casa de la mayor

Después de ayudar a sus hijas, Patrick y Paula ya hacen planes para el resto de su vida: “Siempre hemos querido ir a Nueva Zelanda y nos prometimos ese viaje para nuestro 30 aniversario de boda, pero las finanzas no nos lo permitieron. ¡Pero parece que podremos hacer ese viaje para celebrar los 31 años de casados! Además, Paula tiene familia en Canadá que no conoce, por lo que puede ser otro viaje… ¡o tal vez demos la vuelta al mundo!”

Patrick resume su estado acordándose de su perro, el ‘culpable’ de todo: “Realmente es magia. Quién hubiera pensado que un viaje para comprar la comida de Ollie nos iba a llevar a hablar del pago de bodas, de viajes alrededor del mundo o de la compra de una casa de ensueño".

Alma, Corazón, Vida

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