HISTORIAS RENACENTISTAS

El misterio de las notas de Miguel Ángel: por qué las hizo desaparecer

Obras tan cargadas de detalles como el 'David' o la 'Capilla Sixtina' no fueron fruto de una mera improvisación. ¿Pero dónde se encuentran los bocetos? No existen

Foto: El rostro del genio. (Wikipedia)
El rostro del genio. (Wikipedia)

Más de cuatro metros de altura y seis toneladas de peso. El 'David' de Miguel Angel sigue impresionando a todos y cada uno de los cientos de visitantes que se atreven a adentrarse en uno de los museos más importantes de todo el mundo. En la Galería de la Academia, en Florencia, su figura presume de ser un manual de anatomía para todo aspirante a artista que se precie. Su mirada de perfil termina en unos ojos que simbolizan el triunfo del valor y la inteligencia sobre el miedo del oscurantismo reinante en aquellos tiempos. Según el mito bíblico, David necesitó tan solo de una honda para derribar al imponente y gigante Goliat, cuando nadie daba un duro por él, ni siquiera él mismo.

Este parece ser el mensaje central de toda esa época llamada Renacimiento: el hombre en el centro para hacer frente a la superstición sirviéndose del conocimiento. Bajo esta mole antropomorfa, creada a partir de un solo bloque de mármol entre 1501 y 1504, se esconde el mayor secreto que no atiende a razones filosóficas o históricas, sino más bien prácticas: no existe ni un solo boceto o dibujo preparatorio que diera cuenta del proceso de creación. ¿Se podría decir que Miguel Angel tan solo tomó un cincel y un martillo para labrar el material de una forma libre e improvisada? ¿O que de verdad era consciente de lo que hacía y tenía un plan riguroso con el que fue paso a paso? Puede que nunca obtengamos respuesta.

A pesar de ser un pionero de gran éxito en su época, no quiso mostrar el esfuerzo invertido para alcanzar la genialidad

El 'David'. (Wikipedia)
El 'David'. (Wikipedia)

Uno de sus mayores rivales, el también genio Leonardo Da Vinci, dejó tras su muerte un importante saldo de más de 4.000 páginas en las que anotaba los esbozos necesarios para dar forma a sus obras. Pero en el caso de Miguel Ángel, fue él mismo quien garantizó que las ideas de sus proyectos no pasaran a la historia, entre otros muchos factores.

"Miguel Ángel trabajó arduamente para perfeccionar sus habilidades, así como su percepción en el público, ya que fue un genio a una edad temprana con una gran marca personal", explica la periodista Allison McNearney en un artículo publicado en 'The Daily Beast'. "Fue un pionero cuyo éxito dio generosos frutos en la época. Pero no siempre quiso mostrar el esfuerzo invertido para alcanzar esas cotas de genialidad. Si bien solo han sobrevivido 600 dibujos, tan solo son una fracción muy pequeña de todos los bocetos que tuvo realizar a lo largo de su vida".

El dibujo fue una de las partes más importantes de su trabajo. "Fue su base, gracias a la cual desarrolló sus ideas, resolvió problemas técnicos y exploró las diferentes innovaciones al mundo del arte", incide la periodista. De ahí que abrazase el concepto florentino de "disegno", muy extendido en la cultura renacentista. Aunque decidió no explotarlo artísticamente, como por ejemplo sí que hizo Da Vinci, aprendió todo lo necesario para enfocarse en sus verdaderas pasiones: la escultura, la pintura y más tarde la arquitectura.

Para Alan Riding, corresponsal de 'The New York Times' y experto en la obra de Miguel Ángel, todo se debe a dos razones: o bien que quiso ocultar todo el ingente esfuerzo que puso en realizar sus obras artísticas o bien que en su momento temió que estos dibujos llegaran a malas manos y alguien se apropiara de sus revolucionarias ideas. "En realidad, el escultor estuvo decidido a preservar su aura artística pese a todo", razona en el medio estadounidense.

Estas dos hipótesis perfilan a un Miguel Ángel ciertamente paranoico y celoso de mostrar sus bocetos al resto del mundo. Así lo cree Michael Hirst, autor del libro 'Miguelangelo: The Achievement of Fame', quien describe algunas de estas acciones destructivas como fruto de "un intenso desagrado de que accedieran sin autorización a las ideas de sus creacines". Esto puede explicar que a principios de 1518 ordenara a su fiel asistente, Leonardo Sellaio, que quemara muchos de los bocetos que guardaba en su casa. "El 5 de febrero de 1591 Sellaio informó que casi todos habían sido quemados, expresando su dolor por esta decisión, que al mismo tiempo aceptó con devoción por el maestro", escribe el autor.

Howard Hibbard, otro de los biográfos del genio, recuerda su última voluntad en vida para explicar la no existencia de estos dibujos primarios: "Dejad mi alma a Dois, mi cuerpo a la tierra y mis posesiones materiales a mis relaciones más cercanas". Según los informes encontrados por el sobrino del artista, el genio hizo dos hogueras con todos los diseños de su estudio en Roma. Los únicos artículos que sobrevivieron fueron algunos bocetos y dos dibujos. Últimos legajos de un pasado de más de cinco siglos de antigüedad plasmado en los ojos vidriosos de la estatua florentina.

Alma, Corazón, Vida

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