EN LA COCINA CON LOS ARTISTAS

Las recetas de los genios: de la sangría de Picasso a los huevos con miel de Einstein

Maestros en el arte, la ciencia o la literatura, también eran apañados en la cocina. Descubre algunas de las bebidas y comidas que más les gustaban a Alejando Dumas, Miguel Ángel, Picasso o Einstein

Foto: David Douglas Duncan retrató a Picasso en su intimidad.
David Douglas Duncan retrató a Picasso en su intimidad.

Muchos científicos y creadores han conseguido alcanzar la fama universal gracias a su labor en los respectivos campos en los que se especializaron. Es probable que a Picasso le hubiese costado explicar la teoría de la relatividad de Einstein y este habría sudado la gota gorda para conseguir reproducir el Guernica: cada uno a lo suyo. Sin embargo, hay una disciplina cuya práctica han compartido muchas de las mentes más preclaras de la historia del hombre: la cocina. Al fin y al cabo, por mucho que uno se dedique a las artes visuales o a la disquisición filosófica, va a tener que echarse un bocado al estómago de vez en cuando.

Algunos libros, de hecho, se centran en la exposición de los hábitos cocineros de los artistas. Uno de ellos es The Modern Art Cookbook (Reaktion Books), en el que la profesora Mary Ann Caws reproduce las recetas, reflexiones sobre arte y representaciones de comida de un gran número de artistas, no sólo pintores o fotógrafos como Frida Kahlo o Man Ray sino también escritores como Ernest Hemingway. Pero no hace falta centrarse en un único volumen para descubrir qué se traían entre manos estas lumbreras: muchos dejaron por escrito en sus cuadernos cuáles eran sus recetas preferidas, entre fórmula y fórmula o boceto y boceto. Aquí están algunas de las más curiosas.

La sangría de Els Quatre Gats de Picasso

El volumen de Cawes recoge el método de preparación de esta bebida, probablemente el mismo que se seguía en el restaurante que serviría como primera sala de exposiciones para el pintor malagueño. Si queremos llenar ocho vasos, debemos disponer de:

  • Una botella de buen vino tinto.
  • Una barra de canela.
  • La cáscara de tres naranjas.
  • 3 clavos de olor.
  • 4 cucharadas soperas de miel de acacia.
  • 2 cucharadas soperas de coñac.

Preparación: echamos el vino en una olla, cacerola u otro recipiente semejante, añadir la canela y calentarlo a fuego rápido. Cuando el vino empiece a evaporarse, debemos introducir las cáscaras de naranja y el clavo, y volver a llevar la mezcla al punto de ebullición. Por último, se añaden la miel, el coñac y agua hirviendo. Ha de servirse muy caliente en vasos de vino.

Los huevos fritos con miel de Einstein

Un artículo publicado en The Guardian recogía uno de los desayunos favoritos, sabrosos y originales del inventor alemán. Basta con un huevo, miel y mantequilla para cocinarlo, aunque al científico le gustaba tomarla con panecillos.

Preparación: deshaz una porción de mantequilla en una sartén. Cuando empiece a burbujear, añade un par de huevos y fríelos. Echa una cucharada de miel y cuando la mantequilla esté completamente derretida, inclina levemente la sartén para que te sea más fácil rebañar con una cuchara la mezcla y echarla encima del huevo hasta que cubra la yema.

Las espinacas de Miguel Ángel

En Lidia's Commonsense Italian Cooking (Knopf), la restauradora y presentadora de la PBS Lidia Matticchio explica que un plato tradicional italiano con espinacas, pasas y piñones es tradicionalmente atribuido al arquitecto, escultor y pintor renacentista Miguel Ángel. Al parecer, el italiano era un exquisito degustador que siempre solicitaba alimentos de primera calidad. A partir de dicha mezcla, la cocinera se ha inspirado para la siguiente receta:

  • Media cucharilla de sal.
  • Un cuarto de copa de vino de pasas doradas.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva extravirgen.
  • Un cuarto de vaso de piñones.
  • 150 gramos de espinacas frescas.
  • Medio kilo de pasta mafalda o fetucini.
  • Un pellizco de nuez moscada.
  • Una taza y media de ricotta seco.
  • Media copa de Grana Padano o parmesano.

Preparación: haz hervir en una olla grande agua con sal y resérvala para echar más tarde la pasta. Pon en remojo en agua caliente las pasas durante diez minutos, entonces retira el agua. En una sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade los piñones y remuévelos durante un par de minutos hasta que se tuesten. Agrega las espinacas y la sal. Entonces, echa la pasta al agua hirviendo. Deja las espinacas cocinarse durante 3 o 4 minutos hasta que se queden blandas, echa un vaso de agua y añade las pasas y la nuez moscada. Hierve a fuego lento hasta que la pasta termine de hacerse. Cuando esté a punto, revuelve el ricotta en la salsa a fuego lento. Echa en la sala la pasta con unas pinzas, añadiendo un poco más de agua si parece estar seca. Retira la sartén del fuego, espolvorea queso y sírvelo.

La ensalada de patata de Alejandro Dumas

El creador de El conde de Montecristo y Los tres mosqueteros era un acérrimo cocinero. No en vano un libro, el Diccionario de cocina (Gadir) recoge su enciclopédico saber gastronómico. De entre todas las recetas del libro recogemos su ensalada campera, tan vigente en el siglo XXI como en el XIX.

  • De 4 a 6 patatas grandes.
  • Sal y pimienta.
  • Medio vaso de aceite de oliva.
  • Medio vaso de vino blanco seco.
  • Una cucharada de vinagre.
  • Medio vaso de perejil molido.
  • Medio vaso de aceitunas o cebolletas molidas.

Preparación: hierve las patatas con piel hasta que puedas pincharlas con un cuchillo. Pélalas mientras estén calientes, córtalas y échalas en un bol. Condiméntalas con sal y pimienta, y añade el aceite y el vino blanco. Remueve con ganas. Deja que las patatas se enfríen y antes de servir, échales vinagre, perejil, las aceitunas y cebolletas y algo más de sal.

La tortilla de patatas de Picasso

Comenzamos con el pintor más internacional (valga el cliché) y terminamos con otro de los platos que se recogen en The Modern Art Cookbook, aún más tradicional que la sangría. Para cocinar una tortilla española a lo Picasso (y unos cuantos millones de españoles más), son necesarias:

  • 4 patatas.
  • 2 cebollas.
  • 6 cucharadas soperas de aceite de oliva.
  • 10 huevos.
  • Sal y pimienta negra molida.

Pela las patas, lávalas, córtalas y sécalas. Pela las cebollas de manera perpendicular al bulbo y caliéntalas a fuego lento con media cucharada de aceite en una sartén grande hasta que queden doradas. Añade las patatas y remueve durante 15 minutos. Mientras se fríen, rompe los huevos en un bol grande y bátelos hasta que estén espumosos. Recoge la patata y la cebolla y deja que se sequen en un papel de cocina que absorba la humedad. Échalas en el bol, añade sal y pimienta y mézclalo. Calienta el resto del aceite en la sartén y añade la mezcla del bol. Cocínalo a fuego medio hasta que la parte inferior de la tortilla se tueste. Dale la vuelta y haz lo mismo con el otro lado. Listo para servir, preferiblemente, cortado en dados. Qué diablos, ¡cómo si no supiésemos hacer una tortilla de patatas!

Alma, Corazón, Vida

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