NO SIEMPRE ACTÚAN EN SU PROPIO BENEFICIO

La ciencia confirma que los perros detectan a las malas personas

Un experimento ha demostrado que los animales pueden sentir quién se porta bien con sus dueños y quién no y actuar en consecuencia

Foto: Un experimento ha mostrado cómo los perros pueden sentir quién se porta bien con sus dueños
Un experimento ha mostrado cómo los perros pueden sentir quién se porta bien con sus dueños

Vas por la calle y ves que un perro gruñe a una persona sin motivo aparente. Estás en una reunión de amigos y tu mascota saca los dientes, precisamente, al mismo miembro de la pandilla que a ti tampoco te cae bien. Si tienes animales sabrás de lo que estamos hablando, pero ahora la ciencia lo ha confirmado: los perros detectan a las malas personas.

Un estudio publicado en Science Direct revela que los peludos pueden distinguir a una buena persona de una no tan buena. Incluso pueden llegar a sentir realmente cuando alguien no es amable e, incluso, cuando esa persona es más desagradable, aunque no sea con ellos específicamente. Aunque muchos asociaban este comportamiento a los gatos más que a los perros, esta investigación ha demostrado que no es así.

El estudio se ha basado en un experimento con los dueños de los perros. Estos recibían un contenedor que tenían que abrir. Al no poder hacerlo solos, pedían ayuda a una persona, en este caso a uno de los investigadores, y estos respondían de tres maneras diferentes: ayudaban al dueño del perro, se quedaban de pie de forma pasiva o decían que no a prestar ayuda. Y siempre con los perros delante.

En el siguiente paso, los investigadores a los que se había pedido ayuda interactuaban con los perros ofreciéndoles un trato. Y los animales eran mucho más receptivos a la hora de tratar con las personas que habían ayudado a sus dueños o, al menos, se habían comportado de forma pasiva, que con aquellos que les dieron la espalda y no los ayudaron.

Eso significa que los animales no siempre actúan por su propio interés ya que, en este caso, las personas que no ayudaron a sus dueños no se comportaron ni bien ni mal con los perros. El estudio demuestra que los canes sintieron, simplemente, que no estaban siendo buenos con sus dueños y, por lo tanto, ellos tampoco quisieron tener nada que ver con ellos.

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