DERRIBANDO MITOS

Una terapeuta sexual comparte las verdades más sorprendentes sobre el deseo masculino

Los hombres no tienen ganas de hacerlo todo el tiempo, en contra de lo que se suele pensar. Como tampoco una larga lista de prejuicios sobre su sexualidad

Foto: Foto: iStock.
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Los hombres solo piensan en una sola cosa: en sexo. Además, les encantaría montarse un trío con dos chicas. Estos son algunos de los prejuicios que existen hacia el género masculino en las conversaciones de bar y a pie de calle. Unos estereotipos, que como siempre, vienen influidos de manera subliminal por todos los productos culturales de la última década, especialmente los relativos a la pornografía.

"La tónica general es que tienen continuamente ganas de experimentar relaciones sexuales y que las buscan a toda costa". Son las palabras de Sarah Hunter Murray, una experta en sexualidad humana que ha hablado para 'Today' con el objetivo de desmentir las creencias falsas que se originan en torno a la cultura sexual masculina. "Pero muchas veces simplemente no quieren tener sexo, y entonces pronuncian la consabida frase de 'me duele la cabeza, esta noche no', aunque también está bien atribuida a la parte femenina".

Lo que más les importaba era esa conexión emocional; ni la lencería, ni una falda corta o una camisa de corte bajo

Murray es autora del éxito en ventas 'Not Always In The Mood: The New Science of Men, Sex and Relationships', donde recoge más de 200 entrevistas con hombres heterosexuales de entre 18 y 65 años. Todos estaban en relaciones de largo recorrido o bien ya casados. Aquí van una serie de mitos falsos sobre su deseo sexual que urge desvelar.

¿Malos humos en el sexo?

A medida que envejecen, su libido disminuye. En las relaciones largas o de matrimonio, el estrés del trabajo, el cuidado de los niños o el pago de las facturas no ayudan a la hora de encenderles emocional y sexualmente. "Al cumplir 40, el sexo dejó de ser una prioridad en mi vida", reconoce uno de los entrevistados. "Simplemente tuve que concentrarme en dormir bien por la noche para poder rendir al día siguiente y asegurarme de llevar a los niños al colegio".

Cuando hablé con ellos me hicieron ver que realmente querían a su pareja y querían estar con ella y no engañarla

"Lo que me llamó la atención es que si los hombres sentían una desconexión emocional con sus parejas, podrían no estar de humor para tener relaciones, es decir, si habían tenido una pelea reciente con ella o no se sentían tan unidos o conectados, ellos no se excitaban", agrega Murray. "Cuando pensamos en sexo muchas veces lo vemos como una actividad rápida y fácil, pero en realidad es un acto vulnerable. Es una oportunidad que tienen para mostrarse abiertos, cercanos y emocionales".

Que sus parejas tomen la iniciativa

En general, a todo hombre le gusta que su pareja sentimental sea la primera en dar su brazo a torcer para acostarse. "Quieren sentirse deseados", reconoce la experta. "Es algo muy sorprendente porque va en contra de las convenciones, en las que siempre el objeto de deseo son las mujeres. La mayoría de los entrevistados anhelaban un cumplido, una caricia, que les sedujeran e iniciaran el acto sexual".

Son infieles

Sí que es cierto que el mayor porcentaje de infidelidad se lo llevan los hombres, pero también existe la excepción. "Cuando hablé con ellos me hicieron ver que realmente querían a su pareja y querían estar con ella y no engañarla", recuerda Murray. "No desmentían la posibilidad de un coqueteo leve con otra mujer, pero muy pocos de ellos estaban dispuestos a llevar a más allá el acto de seducir".

Si está buena...

Otro de los prejuicios más comunes de la sexualidad masculina es que para tener relaciones solo se centra en el aspecto físico de las mujeres. Algo que evidentemente, es falso. "Lo que más les importaba era esa conexión emocional, ni la lencería, ni una falda corta o una camisa de corte bajo", asegura la experta.

"La mayoría me dijeron que les divertía que sus mujeres se pusieran picantes para el sexo, pero eso no era lo más importante, sino la comunicación y conexión a la hora de hacerlo".

¿Un matrimonio sin sexo?

Quizás el único mito verdadero. Pocos o ningún hombre querría vivir en un matrimonio en el que no existiera el contacto sexual, al igual que se supone que les pasaría a las mujeres. "Si su pareja rechazase el sexo, perdería el interés y podría entrar en una espiral negativa de autoestima que a la larga puede destruir la relación", augura Murray.

¿Y el porno?

"Algo muy lejano a sus experiencias sexuales", según concluye la experta. Por norma general, los hombres saben a la perfección distinguir entre el espectáculo y la vida real. Aunque sí que es cierto que la mayoría reconocieron que recurrían a él de vez en cuando, sobre todo si hay un periodo de poca actividad sexual o cuando tenían un deseo irresuelto por parte de su pareja. Pero en cualquier caso, siempre declararon tener una percepción secundaria y preferir el contacto humano. Menos mal.

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