¿de dónde venimos?

Las teorías sobre los extraterrestres de un prestigioso astrónomo de Harvard

En 2017 se descubrió Oumuamua, un objeto interestelar cercano a la tierra que se calificó como un cometa, pero... ¿Y si fuera en realidad una muestra de que no estamos solos?

Foto: Foto: iStock.
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'¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?' es el título de un famoso cuadro de Paul Gauguin, pero en realidad esas tres preguntas contienen toda la historia de la humanidad. Desde que el primer hombre miró al cielo y halló la eternidad, una duda recurrente pasó por su cabeza y la de todos los que vinieron después. ¿Estamos solos en el universo?

Es algo en lo que nadie se pone de acuerdo. Desde aquellos que aseguran que no podemos estarlo, por pura lógica, al vivir en un universo infinito, a los que señalan que, por mucho que pueda existir vida en otros planetas no tenemos maneras de contactar con ella y tampoco sabemos si será inteligente. Y, por supuesto, para el divertimento quedan las millones de anécdotas de personas que aseguran haber sido contactadas y secuestradas por alienígenas. No en vano muchas personas creen que en realidad los Anunnaki venían de otro planeta y construyeron las pirámides.

Encuentros en la tercera fase

Pero, normalmente, las creencias que se salen un poco de la norma es extraño oírlas en bocas de grandes hombres de ciencia. "No me importa", asegura entonces Avi Loeb, máximo astrónomo de la Universidad de Harvard, la más prestigiosa de los Estados Unidos y del mundo. Desde hace un año elabora una teoría que causa asombro en su entorno académico al tiempo que despierta rumores sobre su verdadera capacidad científica.

Para Loeb una nave alienígena ronda alrededor de la Tierra. La mayoría de sus hipótesis se centran en lo que él llama "modestia cósmica". Este concepto hace referencia a la idea de que es arrogante creer que el ser humano está solo en el universo. Al fin y al cabo, como él asegura, en un principio se creía que todo giraba alrededor del mundo, hasta que descubrimos que en realidad solo éramos un punto más, apartado, en una esquina del universo.

Creer en vida extraterrestre cambia tu visión de la realidad. Somos una civilización, no hay cabida para el individualismo


Todo esto surgió en octubre de 2017, cuando Robert Werylk descubrió a Oumuamua, un objeto interestelar clasificado como cometa que cruzaba el Sistema Solar, a 30.000.000 de kilómetros de la Tierra. En un principio esa fue la teoría principal, pero con el tiempo comenzó a creerse algo nuevo: podría ser una sonda enviada intencionalmente a la Tierra por una civilización alienígena.

"Teniendo en cuenta un origen artificial, una posibilidad es que Oumuamua es una vela luminosa, que flota en el espacio interestelar como un escombro de un equipo tecnológico avanzado", fue lo que escribió junto su colega Shmuel Bialy en aquella publicación científica. Sin embargo, a sus otros colegas no parece haberles sentado bien esa teoría. Algunos aseguran que Loeb no cree realmente eso y que, simplemente, lo escribió porque sabía que se publicaría.

Para la mayoría de los científicos, Oumuamua es tan solo un pedazo de roca que quizás fue eyectado como resto de una estrella que explotó hace millones de años o un cometa congelado. Aunque sí coinciden en algo: se mueve demasiado rápido.

Ya llegan.
Ya llegan.

Pero Loeb insiste: "Su comportamiento significa que no puede ser, como se imagina comúnmente, un grupo de rocas". El director de Astronomía de Harvard no se retracta: "Si alguien me muestra evidencias de lo contrario, entonces de inmediato me retractaré". Aunque asegura que creer en la vida extraterrestre cambia, por completo, la percepción de la vida. "Luchamos por las fronteras, por los recursos naturales... y no nos damos cuenta de que al final somos una única civilización que tendría que buscar un futuro común. Nos hace sentir parte del planeta Tierra y cosas como el Brexit dejan de importar".

Tampoco está preocupado por el hecho de que puedan "sancionarle" por nadar contracorriente y chocar con las teorías del resto de la comunidad científica. "Lo peor que me puede pasar es que me liberen de mis tareas administrativas, y eso me dará aún más tiempo para concentrarme en la ciencia. Todos los títulos que tengo, puedo devolverlos. De hecho, puedo volver a la granja" sentencia. Mientras tanto la verdad... está ahí fuera.

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