campaña 'Menores sin alcohol. Un reto de todos'

Menores que no beben alcohol, ¿moda o cambio de tendencia?

Los expertos recuerdan que en aquellos núcleos familiares en los que los padres mantienen una actitud "dialogante o educativa", el consumo se produce "de manera más moderada"

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Jóvenes que cada vez consumen menos alcohol. No es solo la idea a la que aspiran las sociedades de hoy sino que ya existen ejemplos. El último informe publicado por la Organización Mundial de la Salud en septiembre confirmaba que los adolescentes europeos beben menos. Este estudio, con datos recogidos de 2002 a 2014, revela que aunque el consumo sigue siendo alto, ha disminuido en los últimos años. Por ejemplo, el 28% de los jóvenes de 15 años aseguraba en 2014 que empezó a consumir alcohol con 13 años o menos. Pero la cifra es bastante inferior que en 2002, cuando el porcentaje alcanzaba el 46%.

Otro dato. Un 8% de los menores bebía alcohol a los 13 años en 2014, una cifra que alcanzaba al 17% hace 16 años. El descenso se ha producido de manera más acentuado entre los niños que entre las niñas (un 9% ellos, un 7% ellas).

Ocho de cada 10 menores de entre 14 y 18 años han consumido alcohol en el último año

¿Quieren decir estas cifras que se está produciendo un descenso del consumo de alcohol entre los jóvenes? Si trasladamos el debate a España, podemos encontrar algunas conclusiones interesantes. Según cifras del informe 'Estudes 2016/2017' del Plan Nacional sobre Drogas, ocho de cada 10 menores de entre 14 y 18 años han consumido alcohol en el último año, mientras que siete de cada 10 lo habían hecho durante el último mes.

Consultados al respecto, los expertos en la materia señalan ese cambio de tendencia en la forma de consumir entre menores que apunta hacia un escenario de consumo cada vez más polarizado. “Parece que alrededor de los 18 años hay cada vez más menores que consumen menos, mientras que otros beben más. Por eso, la media se mantiene”, explica Gabriel Rubio, experto en alcoholismo y profesor de psiquiatría en el Hospital 12 de Octubre.

Rubio apunta a “factores culturales” que explican por qué unos menores tienden a consumir más alcohol mientras que otros reducen su consumo. “Los menores suelen beber más cuando viven en familias permisivas en relación al consumo o cuando son muy punitivas o controladoras”, aclara. Por contra, en aquellos núcleos familiares en que los padres mantienen una actitud “dialogante o educativa”, el consumo se produce “de manera más moderada”. Como explica Rubio, en este segundo caso los padres “asumen” que sus hijos van a consumir algo, pero ello no les exime de mantener una actitud “menos persecutoria” a la hora de abordar el tema, ya que se suele hablar y tratar en casa.

Menores sin alcohol, un reto de todos

La bebida entre menores es un problema que nunca ha salido del foco, por eso una nueva campaña intenta que todos los sectores de la sociedad se impliquen en su resolución. Bajo el lema 'Menores sin alcohol. Un reto de todos', diferentes organizaciones —y hasta la Federación Española de Baloncesto— se han marcado el objetivo de reducir el impacto que la bebida tiene en los menores.

Una campaña que pretende concienciar a familias, instituciones y comercios para que comprendan que su participación es indispensable para que una acción de este tipo tenga éxito. Como ilustra Nieves Álvarez, directora de Relaciones Externas del Grupo DIA —una de las empresas participantes—, “todos tenemos menores cerca susceptibles de poder beber alcohol. Es por esto que este proyecto nace con el objetivo de hacer especial hincapié en la infancia y en la evolución de los menores” y lo quiere lograr implicando “a todas y cada una de las personas, organismos y compañías que pueden y deben hacer algo por erradicar un problema que a todas luces va a más”.

Porque, como recuerda el doctor Rubio, existe un problema si se considera que puede existir un “consumo normalizado” de alcohol entre los menores: “Cualquier cantidad consumida por un persona en desarrollo no es beneficiosa”. Estudios recientes han demostrado los efectos perjudiciales de la bebida temprana en el desarrollo del cerebro que están asociados con, por ejemplo, dificultades de aprendizaje. La investigación también ha demostrado que retrasar la edad a la que los jóvenes toman su primera bebida disminuye el riesgo de convertirse en bebedores problemáticos más adelante en la vida.

En España, la media de edad en la que se empieza a beber se sitúa en torno a los 14 años y el consumo semanal da comienzo a partir de los 15,1, según datos del Plan Nacional sobre Drogas. Aunque los expertos avisan del peligro que suponen prácticas como el consumo de atracón (asociado al tradicional botellón), tres de cada 10 jóvenes admiten haberlo practicado durante el último mes. El año pasado, más de 6.000 menores fueron atendidos en España por coma etílico.

Soluciones para mitigar el consumo

Frente a estas cifras, los expertos tienen claro que una de las soluciones para mitigar el consumo de alcohol entre los menores pasa por implicar a toda la sociedad: padres, centros educativos, etc. "Si tienes 15 años y a las tres de la mañana no estás aún en casa, algo tendrán que decir tus padres", añade al respecto Rubio. En este reto, que es de todos, se antoja necesaria la contribución de la Administración pública. En este sentido, la comisión mixta para el Estudio del Problema de las Drogas aprobó el informe que sienta las bases de la futura ley del alcohol y que propone numerosas medidas educativas, sociales y sanitarias para acabar con el botellón y los comas etílicos en menores. Una propuesta que contó con el consenso de todos los grupos, pero cuya ley quedó a última hora apartada.

A la espera de un avance en este sentido, existen otras soluciones para mitigar el consumo de alcohol entre menores, como por ejemplo fomentar otro tipo de actividades para el tiempo de ocio. Para Rubio, el deporte no solo es una actividad con un claro beneficio para la salud sino que, además, está relacionado con “un factor de prevención del alcohol”.

Los menores que hacen deporte están menos expuestos al consumo de alcohol.
Los menores que hacen deporte están menos expuestos al consumo de alcohol.

Pero Rubio advierte de que el deporte no tiene una varita mágica para prevenir ese consumo. De nuevo, señala aspectos culturales, respaldados por estudios, “que demuestran que algunos deportes, como el rugby o el hockey, incrementan el consumo con el famoso tercer tiempo”. Pero más allá de deportes puntuales, Rubio insiste en que practicar actividades físicas es un factor de prevención del abuso de alcohol en los jóvenes: “La gente que se dedica al deporte suele hacer una vida más sana que aquella que no lo practica”.

Otras alternativas al consumo de alcohol entre los jóvenes son el fomento de las actividades al aire libre (naturaleza) pensadas para proporcionarles otro tipo de emociones excitantes, actividades culturales, tecnológicas (relacionadas con el mundo de la robótica o innovación), servicios sociales o incluso actividades artísticas (música, teatro o pintura). En conclusión, el ocio está presente en todas las personas (niños/as, adultos/as y personas mayores), por lo que todos los expertos coinciden en que es necesario cuidar esta área para evitar situaciones de riesgo que den lugar a malos hábitos de consumo.

Alma, Corazón, Vida
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