NI BRONCAS NI GRITOS

Qué hacer cuando tu hijo adolescente llega a casa bebido

Los especialistas recomiendan comunicación, prevención y no dejarse llevar por las emociones ante el primer exceso etílico de un adolescente

Foto:

En los últimos años, el consumo del alcohol ha superado al tabaco como droga legal más extendida entre la población española. Según datos recogidos por la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES) 2017-2018, más del 75% de los jóvenes consume alcohol. Si comparamos la cifra con los resultados anteriores, puede que no haya crecido de manera exponencial, pero los bebedores episódicos por atracón -lo que EDADES ha bautizado como ‘binge drinkers’- han aumentado su número y frecuencia de consumo desde 2003. Nos encontramos ante una preocupante tendencia a al alza.

Son los jóvenes los que más practican el ‘binge drinking’, es decir, el consumo de cuatro o más bebidas alcohólicas en la misma ocasión, seguidas o en un intervalo de dos horas. Como consecuencia de estos atracones, los bebedores acaban en un importante estado de embriaguez. Y surge la gran pregunta: ¿cómo deberían reaccionar los padres si encuentran a su hijo en ese estado por primera vez?

“Lo más importante, y también lo más complicado, es no dejarnos llevar por las emociones, sobre todo en el instante en el que el adolescente entra bebido. Las broncas y los gritos no ayudan nada. Es mucho más recomendable acompañarle para que se acueste sin hacer comentarios de ningún tipo”, asegura Carola Salgado, psicóloga del gabinete Salmai.

"El sentimiento de frustración es inevitable, pero lo podemos vivir como una oportunidad para tratar el tema desde la confianza"

Tras la primera intoxicación etílica a los padres les entra sentimiento de culpabilidad, preocupación, ansiedad, angustia y dudas. Los padres se preguntan qué ha pasado con aquel niño que hoy se ha convertido en un adolescente dominado por las hormonas que lo cuestiona todo y se revela ante la autoridad. Los especialistas recomiendan salir de esa ruta inmediatamente. “El sentimiento de frustración es inevitable, pero lo podemos vivir como una oportunidad para tratar el tema desde la confianza. Para ello deberemos generar un espacio adecuado. Sacar el tema de conversación al día siguiente y con preguntas positivas. Por ejemplo: ‘¿Qué pasó anoche?’, para darle al adolescente la oportunidad de hablar y no de reaccionar con evasivas”, explica Carola. En el caso de que no suelte prenda, Salgado recomienda que los padres inicien la conversación “desde su perspectiva”, que comiencen a decir cómo se han sentido para darle pie a que cuente lo que ha pasado.

Evidentemente se trata de una primera vez, no de una costumbre de fin de semana. Por eso la psicóloga recomienda hablar desde la empatía para transmitir confianza. “Si la primera vez montamos una bronca, lo único que vamos a conseguir es que se rompa la confianza y que a partir de ese momento oculten y engañen”, matiza.

Celebración de la Nochevieja Universitaria en Salamanca. (EFE)
Celebración de la Nochevieja Universitaria en Salamanca. (EFE)

Carola Salgado apuesta por reforzar la idea de la responsabilidad y de establecer un compromiso para que no vuelva a suceder. “Debe quedar claro que no ha roto la confianza”, pero también debemos advertirle que si vuelve a pasar sus actos tendrá consecuencias. “No olvidemos que, al fin y al cabo, estamos ante un error, una conducta equivocada como tantas”. Existe una gran diferencia entre el primer estado de embriaguez y el consumo habitual. “Un abuso del alcohol nos llevaría a tratar el asunto de manera diferente”, explica la especialista.

Los padres son un pilar fundamental para la prevención pero no es el único. El Grupo Día ha comenzado una campaña llamada ‘Menores sin alcohol’ en la que quiere implicar a toda la sociedad, no solo a las familias también a instituciones y comercios. A ella se han sumado agentes como la Federación Española de Baloncesto con el objetivo de acabar con el alcohol como una opción de ocio entre los jóvenes.

Los padres deben dar ejemplo

La media de edad en el primer consumo de alcohol en España está entre los 12 y los 13 años “por eso es muy importante la prevención. Resulta primordial preparar a los chicos y chicas, haber hablado antes con ellos”, manifiesta María Ramos Navarro, psicóloga y subdirectora del Centro enpositivoSÍ.

Para Ramos, los padres deben dar ejemplo a sus hijos con el uso que hacen del alcohol. “Ellos crecen normalizando el consumo en fiestas, reuniones, terrazas, etcétera. Se trata de un tema muy controvertido y es bueno que como padres nos preguntemos qué uso y qué modelo estamos transmitiendo”. Sostiene esta psicóloga que se trata de una droga “que los menores no la ven como tal porque es legal, pero el alcohol no deja de ser una sustancia que altera el sistema nervioso así que los padres están obligados a transmitir una información clara y objetiva, adecuada a la edad sobre estos efectos”.

Si hay algo en lo que todos los especialistas coinciden es que la comunicación es una protección respecto a las adicciones. “Llegará un día en el que van a querer probarlo. Una cosa es probar y otra abusar”, explica Ramos. “Hay que hablarlo. El día a día ofrece multitud de situaciones en las que se puede introducir el tema. A su nivel, los niños preguntan y en esos momentos podemos aprovechar para explicarles los efectos y las consecuencias. No hablar de las cosas no significa que no existan”.

La doctora Ramos recomienda a los padres que permanezcan constantemente informados. “Por ejemplo, los adolescentes creen que el alcohol es un estimulante y no es así. Es un depresor, por eso pierdes el control. Ellos lo asocian a la diversión, a la desinhibición y eso solo ocurre en un primer momento. La realidad es que abusando del consumo se pierde el control y se llega a situaciones como accidentes o embarazos no deseados”.

Indudablemente, un factor de protección es el ocio. “Que los chavales tengan otra alternativa a la diversión que no sea salir y beber, que hagan deporte o que tengan hobbies evita este tipo de comportamientos”, apunta.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda