"no eres tú, soy yo"

La verdadera razón por la que las personas se entrampan en relaciones infelices

Más por compasión que por compromiso. Las historias de amor que deberían acabar al instante duran más por el hecho de pensar en la otra persona antes que en uno mismo

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La felicidad, ese concepto al que aspiramos todos y que es tan difícil definir. ¿Existe o no existe? ¿Viene de la mano de una relación emocional sana y satisfactoria o también se puede encontrar en soledad? Antes de ponernos filosóficos, se podría decir que a lo que todo el mundo aspira en una relación es a cierta estabilidad y una serie de cuidados recíprocos entre ambas partes.

Todos hemos vivido situaciones amargas por culpa de nuestras historias amorosas. Ya sea por desencanto, traición o culpa, las relaciones acaban marchitándose hasta un punto insostenible que ya solo permite dos movimientos: dejarlo o mantenerse juntos por miedo a la soledad o no querer dañar a la otra persona. Lo que se define como compasión. Este es, precisamente, el mayor motivo por el que determinadas personas acaban aguantando tanto a pesar de su infelicidad.

No queremos hacer daño a nuestros compañeros y nos preocupamos en exceso por lo que ellos esperan

La revista científica 'The Journal of Personality and Social Psychology' ha publicado un 'paper' reciente donde se demuestra esta teoría. "Las personas persisten en mantener relaciones fracturadas porque sienten que la otra persona depende demasiado de ellas, lo que les hace sentirse incapaces de dejarlo debido a un peculiar sentido del altruismo"; como informa 'The New York Post', quien se ha hecho eco de la investigación.

Relaciones poco satisfactorias

Ya en estudios previos se ha vinculado la persistencia en relaciones infelices a necesidades de interés propio, como no querer estar solo o temer la amenaza de no poder volver a encontrar a otra persona. Sin embargo, nuevos hallazgos apuntan a que las personas se muestran mucho más empáticas cuando se trata de pensar en las rupturas.

El estudio revela que cuanto más dependiente se muestre una persona de su pareja, es menos probable que se acuerde del fin de la relación, lo que en última instancia sugiere que las personas permanecen en relaciones poco satisfactorias solo por la necesidad de su pareja, en lugar de la suya propia.

La investigación se llevó a cabo a través de dos vías. La primera realizó un seguimiento de 1.348 personas emparejadas durante un período exacto de diez semanas, mientras que la segunda redujo su muestra a 500 participantes durante dos meses que declararon estar al borde de la ruptura.

"Una vez percibieron que la pareja estaba muy comprometida con la relación, la probabilidad de pensar en la separación se redujo", asegura Samantha Joel, profesora asistente de psicología en la Universidad e Utah, a 'The New York Post'. "Esto es cierto incluso para las personas que no están realmente comprometidas o personalmente insatisfechas con la relación".

"En general, no queremos lastimar a nuestros compañeros y nos preocupamos en exceso por lo que ellos quieren", resume Joel. La psicóloga también señaló que ocasionalmente la percepción que tiene una persona sobre lo que demanda su pareja es errónea. Algo que parece demasiado común. "Podría ser que una parte de la relación crea que la ruptura resultaría muy dolorosa para la otra, cuando no puede ser así".

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