ENTRA EN EL PLAN DE BACHILLERATO

El 'boom' de los profesores españoles en China: "Aquí sí valoran lo que hacemos"

El número de estudiantes de nuestro idioma se ha multiplicado en los últimos años. Ante la escasez, muchos son los docentes de nuestro país que han decidido probar suerte allí

Foto: Alejandro Vázquez y sus alumnos universitarios.
Alejandro Vázquez y sus alumnos universitarios.

A principios de este año, las autoridades educativas de la República Popular China promulgaron un decreto que, por fin, introducía el español como asignatura en el plan curricular de Bachillerato junto a japonés, inglés y ruso. Un significativo paso adelante que marcará un antes y un después en el imparable aumento del interés (comercial) por nuestra lengua en la república de los 1.300 millones de habitantes. Con ella, la ampliación de una nueva vía de emigración para profesores nativos que comenzó a abrirse hace un par de décadas con buenos resultados: muchos de los que se fueron se quedaron. Y eso, como añade el filólogo Alejandro Vázquez Torronteras, que aterrizó hace tres años y medio en Xian, "es por algo".

Según los datos del Ministerio de Educación chino, actualmente hay alrededor de 1.200 profesores del idioma, de los cuales entre 100 y 200 son nativos. "Existe una deficiencia cuantitativa", explica Lu Jinghseng, coordinador nacional de la enseñanza del español ante el Ministerio de Educación chino y catedrático de Filología Hispánica en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái (SISU). "Solo en las universidades se prevé una demanda de unos 150 profesores en los próximos tres años. Hace falta sin duda la incorporación de nativos". Pero la cifra es mucho mayor —y difícil de calcular, dado el tamaño del país— en el caso de que ese gran terreno virgen para el español que habían sido los institutos se lancen a implantar la enseñanza de un idioma cada vez más importante debido a los fuertes lazos comerciales con Hispanoamérica o España.

El número de estudiantes de español en China ha crecido sin parar desde los 90. Si en 2008 había 6.000, en 2018 se estiman alrededor de 40.000

"El crecimiento económico y de sus relaciones internacionales ha hecho tomar conciencia a muchas familias que no solo el inglés y el japonés son importantes", añade Mireya Fernández, directora del Máster Universitario en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE) de la UNIR. La profesora recuerda los esfuerzos realizados desde España para reforzar esos vínculos, como la visita de Darío Villanueva, presidente de la Real Academia de la Lengua, el pasado mes de septiembre para abrir el primer centro en China. Una visita en la que anticipó que con que un pequeño porcentaje de los estudiantes del 'gaokao' se decantasen por el español, pronto se verán cifras nunca antes conocidas. "Las cosas van a ir a más, no es solo un 'boom', sino un inicio", añade Fernández.

"El número de estudiantes de español en China ha crecido sin parar desde los 90, si bien en los últimos años se ha acelerado, no solo en las universidades sino en academias privadas", señala Alberto Sánchez, coordinador docente del Instituto en Shanghái. "Si en 2008 había un total de 6.000 alumnos, en 2018 se estiman alrededor de 40.000", añade. El número de certificaciones DELE (Diplomas de Español como Lengua Extranjera) también se ha duplicado en los últimos dos años, de 4.700 a 7.100. Como añade Sánchez, "hay cada vez más escuelas que cuentan con el español entre las optativas", y con la entrada de la asignatura en el plan de estudios "deja de ser una maría".

Una salida ante la crisis

Uno de los que decidieron hacer las maletas y probar suerte en el Lejano Oriente es Nicolás Giménez, licenciado y con un máster en Filología Clásica que llegó con un lectorado de la Autónoma bajo el brazo y lleva casi un lustro trabajando en la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín. "La primera razón fue que no podía rechazar una oportunidad así de vivir una experiencia distinta", explica. "Y, por supuesto, la segunda razón fue la crisis". En el oscuro túnel del paro en las carreras de letras, la vía china parecía una salida atractiva en un entorno de escasez de profesores autóctonos, lo que provocó una pequeña fiebre del oro.

Los alumnos de Eva Zaera y un clásico español: la tortilla.
Los alumnos de Eva Zaera y un clásico español: la tortilla.

"Mi experiencia vital y laboral ha sido increíble: estudiantes excepcionales, un alojamiento gratuito, muchas vacaciones", resume el fundador de la RevistaPuente, destinada a los estudiantes de español en China. "Me he formado en una cultura diferente, he aprendido de su lengua, su filosofía, su literatura, así como de su manera de pensar y de vivir". "Somos todos guapísimos", bromea al recordar que en algunas regiones del país le paraban por la calle para fotografiarse con él. Algo que también le ocurrió a Alejandro Vázquez a su llegada a Xi'an, la capital de la provincia de Shaanxi, célebre por sus guerreros de terracota. "La experiencia laboral es excelente", coincide. "Buenas condiciones, buen ambiente de trabajo, respeto por parte de la universidad… Tiene sus más y sus menos, pero todo era mejor que malvivir en España, sobre todo porque aquí valoraban realmente lo que hacía".

Un caso semejante es el de Eva Zaera, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, que saltó de una escuela pública de Tarragona a la universidad china tras cumplir los 28 años. "La situación en casa empezaba a complicarse laboralmente y no había nada que perder, al contrario, todo por ganar", explica. Tras pasar por el Instituto Jinling de la Universidad de Nanjing, actualmente trabaja como lectora en la Universidad Guandong de Estudios Internacionales en Guangzhou (China). Es una entre esas decenas de profesionales que llegaron a China a lo largo de la última década, a medida que se abrían nuevos Departamentos de Español en las universidades del país. El peaje, distintos másteres, formaciones específicas y cursos de ELE y DELE.

Aunque los sueldos suelen ser buenos, aún están lejos de los que perciben los profesores de otros idiomas, que pueden llegar a triplicarlos

Los emigrantes coinciden en lo positivo de su experiencia al otro lado del mundo, especialmente en comparación con lo vivido en España. Por ejemplo, las largas vacaciones (que pueden llegar a cuatro meses), el alojamiento gratuito o el tratamiento al docente. "Los profesores están muy bien considerados, su figura es muy respetada y así me lo han transmitido siempre mis alumnos de todas las edades, tanto niños como adultos", recuerda Claudia González Rallo, que llegó a comienzos de 2016 y colabora en una academia de idiomas. "Me sorprende ver cómo tratan a los profesores, igual que hacía yo hace 20 años en la escuela, algo que hoy en día ha cambiado mucho en España, donde creo que el respeto se ha perdido".

Nicolás Giménez recuerda la sorpresa que sintió cuando, al entrar en el aula en su primer día de clase, "los estudiantes estallaron en aplausos y vítores de entusiasmo. Desde ese momento supe que, si quería ser profesor, quería serlo en China". No todo es sencillo. Más allá del idioma, el choque cultural puede provocar curiosos desencuentros. Es lo que le pasó a Daniel Muñoz, profesor del Liceo Francés de Shanghái, que descubrió tras encargar una actividad para practicar los verbos en pasado que nadie conocía el cuento de Cenicienta. Una de las grandes dificultades, añade, es la metodológica: "Los estudiantes chinos están definidos por una tradición muy marcada".

Y ahora, ¿qué?

No es oro todo lo que reluce. Algunos docentes lamentan que China haya endurecido las condiciones para conseguir un visado o permiso de residencia. Otra queja habitual es que, a pesar de que los sueldos suelen ser buenos —algunos profesores ganan alrededor de 1.000 euros con distintas ventajas, aunque la cantidad varía según la región—, aún están muy lejos de la remuneración de los profesores de inglés, que en algunos casos puede llegar a triplicarla. "Los profesores están muy bien considerados, pero mal remunerados si los comparamos con otras lenguas como el inglés o el francés", explica Daniel Muñoz. Coincide Víctor Manuel Sáez Cid, profesor en una escuela internacional que lleva seis años en China: esta clase de centros "pagan bien, creo que los salarios no serían equiparables a los hablantes de habla inglesa, pero aun así están bien".

Daniel Muñoz y el 'skyline' de Shanghái.
Daniel Muñoz y el 'skyline' de Shanghái.

"No es que se pague menos a los profesores nativos, es que los chinos tienen más oportunidades", matiza Jingsheng, que forma parte del Departamento de español de SISU desde finales de los 70. "Tengo que reconocer que aún no se paga bien a los profesores en general. Pero los de aquí tenemos otras oportunidades, como traducciones, intérpretes simultáneos, servicios a empresas, podemos solicitar proyectos de investigación u otras cosas que resultan difíciles de hacer para los nativos". El mayor hándicap a tal respecto es que la mayoría de los hispanohablantes que llegan a China no conocen bien este idioma, lo que les cierra muchas puertas, aunque también suelen presentar carencias en el conocimiento de la cultura o en las metodologías empleadas.

El profesor publicó el trabajo 'Distancia lingüística entre chino y español: constantes y estrategias', en el que analizaba las deficiencias de los profesores españoles a la hora de impartir el chino, con sus particularidades culturales y lingüísticas. En otra publicación, cifraba el creciente interés por el idioma: el comercio bilateral entre China y España había pasado de 2.976 millones de dólares en 2001 a 24.910 en 2013, y entre China y América Latina, de 12.000 millones de dólares a 261.570. Ahí está la clave detrás del 'boom' del español, señala Jingsheng: "En los últimos 10 años me he mantenido optimista sobre su crecimiento: apenas alcanza entre el 60 y el 70% de alemán y francés, lo que no corresponde al peso que tiene como lengua en el mundo". Aún falta un gran margen para alcanzar el estatus que le corresponde.

Los nativos terminarán siendo sustituidos por los no nativos, porque estos, en muchos casos, han estudiado ya en países hispanohablantes

La llegada de profesores nativos palió durante muchos años la escasez de profesionales chinos convenientemente formados, pero como recuerda Zaera, "probablemente será sustituido por el no nativo porque este último, en muchos casos, ha estudiado el máster o el doctorado en países hispanohablantes y dispone de un nivel de español avanzado". Coincide Fernández, que aun así añade que muchos programas están buscando "que haya colaboración entre nativos y no nativos que permitan entender mejor la situación del estudiante o contribuir que los profesores chinos alcancen el nivel suficiente". Para entonces, también el castellano será suyo.

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