INFORMES DE MCKINSEY Y PWC

Empleos del futuro y empleos sin futuro: las grandes consultoras señalan el camino

¿Qué pasará de aquí a 2030? Algunas de las grandes compañías han publicado análisis en los que intentan dilucidar lo que va a ocurrir, y todas señalan en direcciones parecidas

Foto: La torre de PriceWaterhouseCoopers en Cuatro Torres Business Area. (iStock)
La torre de PriceWaterhouseCoopers en Cuatro Torres Business Area. (iStock)

¿Quién teme a la automatización? Desde luego, no las grandes consultoras. Cada pocos meses, compañías como McKinsey o PriceWaterhouseCoopers publican nuevos informes que abordan el impacto de los cambios tecnológicos que se avecinan desde una perspectiva particularmente optimista, tanto para los trabajadores como, sobre todo, para los negocios. En 'Sizing the Price', PwC afirmaba que la inteligencia artificial aportará 15,7 billones (sí, con 'b') de dólares a la economía global en 2030, y que aunque eso causaría la desaparición de millones de puestos de trabajo, serían sustituidos por una cantidad similar de nuevos empleos.

El ejemplo más reciente es el de 'Skill shift: automation and the future of the workforce', realizado a partir del análisis de cinco países (entre los que se encuentra España) y que parece un hermano gemelo de los informes de PwC. Especialmente, en ese enfoque que entiende la crisis que se acerca como una gran oportunidad de negocio en la que saldrán beneficiados, ante todo, China y EEUU, dos regiones donde la automatización de procesos será mucho mayor. El impacto en Europa del sur, según PwC, será de un 11,5% del PIB (700.000 billlones), mientras que en China se elevará al 26,1% y en EEUU, al 14,5%. Cifras de vértigo.

Los empleos más afectados no serán los físicos y manuales, sino los que requieren habilidades cognitivas básicas y por ello son más prescindibles

Un gran paso para los negocios, que además de ahorrarse miles de millones mejorarán sus productos, “estimulando la demanda del consumidor”, pero uno más arduo para los trabajadores. Según PwC, casi el 40% de empleos en sectores como el transporte se verán afectados, pero otros serán enormemente beneficiados. Aquí, los trabajos de ambas consultoras funcionan también como un espejo, ya que coinciden en sus pronósticos sobre determinadas áreas. Una dupla a la que se puede añadir el informe publicado en la OCDE en marzo de este año que recordaba que el 14% de empleos en países de la OCDE son fácilmente automatizables. Y España se encuentra por encima de la media, entre Italia y Chipre.

Fuente: OCDE.
Fuente: OCDE.

¿Quién saldrá perdiendo? Aunque, como se suele recordar, los empleos físicos y manuales resultarán muy afectados (un 14% menos de horas en 2030, según McKinsey), aún más lo serán aquellos que empleen capacidades cognitivas básicas, como grabadores de datos (15% menos). Es decir, empleos relacionados con el conocimiento, pero a un nivel básico. Entre los beneficiados, se encuentran aquellos que requieren mayores habilidades cognitivas (+8%), como resolución de problemas, habilidades sociales y emocionales como el trabajo en equipo (+24%) y habilidades tecnológicas (+73%). En este último aspecto, predominan los sectores de la salud, educación, 'marketing' y gestión. Según el análisis de la compañía, entre 75 y 375 millones de personas (entre el 3 y el 14% de la fuerza laboral global) tendrán que adaptarse o irse al paro.

Fuente: McKinsey.
Fuente: McKinsey.

Quizás, hacia aquellos procesos que la OCDE denomina “cuellos de botella de ingeniería”, los tres que según Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne tienen grandes dificultades para ser automatizados: los relacionados con la percepción y la manipulación, especialmente en espacios muy reducidos; los relacionados con la inteligencia creativa, es decir, la búsqueda de ideas originales, y los relacionados con la inteligencia social, como comprender las reacciones de los demás. El resto pueden terminar encajando en el concepto 'sin humanos en el sistema' ('no human in the loop'), esas tecnologías que hacen redundantes determinados puestos.

Sector a sector

Salud

Aunque los procesos de diagnosis se automatizarán, acelerarán y abaratarán, determinados empleos relacionados con el trato personal —cuidadores, enfermeras— serán más demandados, mientras que los puestos más burocráticos y administrativos se verán reducidos. McKinsey matiza que este es el único sector en que los empleos físicos y manuales serán más demandados de aquí a 2030, a medida que la población envejezca y, con ella, se tenga que cuidar de un mayor número de ancianos. El mayor beneficio para el consumidor será, según PwC, diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados.

Comercio

Un gran ahorro para las empresas, un problema para los trabajadores. Ni cajeros, ni reponedores ni empaquetadores; McKinsey recuerda que es un sector en el que gran parte de las labores cotidianas serán fácilmente sustituibles. Por su parte, PwC presenta un futuro casi de ciencia ficción, en el que se podrá predecir la demanda futura de determinados productos a través de las señales recogidas del mercado, como una especie de 'Minority Report' del consumo. Por ello, surgirán puestos en los que se necesiten grandes conocimientos tecnológicos, principalmente relacionados con el manejo de grandes cantidades de información.

La mayoría de empresas consultadas desvelan que utilizarán más 'freelances' y trabajadores temporales para cubrir los puestos que surjan

Sector financiero

La avanzadilla de la adopción digital, que ya ha dejado unos cuantos caídos por el camino, y que seguirá ahondándose a medida que contables, cajeros y vendedores desaparezcan. Son esos empleados cognitivos a los que nos referíamos antes. Como recuerda PwC, “el asesoramiento financiero humano es costoso y consume mucho tiempo”, así que la IA será una opción más barata (¿y eficiente?) para realizar recomendaciones personalizadas para los clientes, que ya no serán tan solo una élite que pague una gran cantidad de dinero por dichos servicios sino un público mucho mayor. ¿El problema? La desconfianza de la mayoría de clientes.

Sector energético

¿Para qué contratar a alguien para que realice lecturas de mediciones si lo puede hacer una máquina automáticamente?, se pregunta el trabajo de McKinsey. El energético es uno de esos sectores canónicos en que los empleos físicos y de bajo nivel cognitivo serán eliminados y sustituidos por los 'hi-tech'. ¿Como qué? El desarrollo de medidores inteligentes que permitan a los clientes y compañías optimizar el consumo, de forma que se desarrollen tarifas personalizadas y más eficientes.

Manufacturas

Un sector en el que la demanda de trabajo físico disminuirá el doble de rápido. Por el contrario, los comerciales, ingenieros, cargos intermedios y ejecutivos aumentarán. Al ser una labor intensiva en capital, se verá beneficiada por la introducción de la IA, que abaratará la mayoría de procesos. Es una de las razones por las que China se disparará, aunque a un ritmo más lento que en EEUU, ya que se requerirá más tiempo antes de implementar todos los adelantos.

Todos seremos autónomos

Si el mundo laboral va a experimentar una revolución absoluta, ¿qué pueden hacer trabajadores, estados y empresas? Una vez más, ambas consultoras parecen estar de acuerdo en la necesidad de adaptarse rápidamente a la fuerza de trabajo. Por una parte, como anticipa McKinsey, impulsando la 'gig economy' o 'economía compartida': la mayoría de empresas consultadas desvelan que utilizarán más 'freelances' y trabajadores temporales para cubrir esos nuevos puestos que surjan. Los altos ejecutivos también pueden echarse a temblar, ya que el 19% de los consultados reconoce que los suyos carecen de los conocimientos suficientes como para liderar el cambio tecnológico.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Las compañías tendrán cinco posibilidades a su disposición para hacer frente al supuesto déficit de habilidades: el reentrenamiento (formando a los trabajadores contratados), la reutilización (trasladar a un empleado a un rol que se adapte mejor a las capacidades que ya tiene), contratar (“adquirir individuos o equipos de personas con las habilidades requeridas”, por si alguien no sabe qué es), subcontratar (a través de otras compañías o la utilización de autónomos) y la 'liberación' de empleados que resultan prescindibles. “Puede ser una oportunidad para acelerar las transformaciones en la fuerza de trabajo, con un significativo ahorro de dinero”, resume el informe de McKinsey. “Sin embargo, eso puede provocar una potencial pérdida de conocimiento sobre la compañía, su cultura y operaciones”. Además, claro, de disminuir la productividad y satisfacción de los trabajadores.

Estos informes, que provienen de dos de las grandes consultoras del mundo, quizá funcionen antes como una profecía autocumplida que como una predicción. Es posible que el mundo laboral termine convirtiéndose en lo que McKinsey y PwC pronostican, precisamente, por haber señalado ellos el camino una década antes. Como agentes clave, son aceleradores de un cambio que aún está por ver cómo y en qué condiciones se producirá. “El fracaso a la hora de dar respuesta a las demandas de las habilidades cambiantes puede exacerbar las tensiones sociales y conducir a una brecha entre habilidades y sueldos”, concluye el informe de McKinsey. “La capacidad para evitar ese escenario dependerá de lo bien entrenada que esté la fuerza de trabajo y en lo adaptables que sean las empresas y trabajadores ante los nuevos retos de la automatización”.

Alma, Corazón, Vida

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