drama por los aires

Otro problema en Ryanair: 33 pasajeros tuvieron que ser atendidos

El avión que se dirigía a la localidad de Zadar sufrió un percance que obligó a los pilotos a realizar un aterrizaje de emergencia en Fráncfort y a actuar a los servicios sanitarios

Foto: Un grupo de pasajeros sube a un avión de la compañía Ryanair. (iStock)
Un grupo de pasajeros sube a un avión de la compañía Ryanair. (iStock)

"Mi oreja derecha apenas funciona. Lo importante es que sobrevivimos". Todo el mundo que haya viajado en avión sabe que uno de los mayores incordios es el molesto dolor de oídos que aparece durante el despegue, pero sobre todo, en el proceso de aterrizaje. Los cambios bruscos de presión que se sufren en uno de estos viajes pueden afectar a las cavidades de aire del organismo, como son los oídos, los senos paranasales y los pulmones. En el caso del aparato auditivo, se suele producir un fenómeno conocido como barotrauma, que consiste en un traumatismo provocado por cambios bruscos de presión.

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El dolor de oídos es una afección normal en todo vuelo y a no ser que se produzca un cambio muy brusco de presión no reporta muchos más problemas. En el barotrauma se presentan síntomas que van desde la sensación de taponamiento a una leve sordera y hasta un pitido agudo seguido de dolor. Pero en los casos más graves, puede darse una rotura del tímpano con su correspondiente sangrado, según informa la Sociedad Española de Otorrinolaringología. Esto es lo que les pasó a los pasajeros del avión FR7312 que se dirigía a la ciudad croata de Zadar, cuando 33 personas necesitaron atención médica a causa de un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto alemán de Fráncfort-Hahn, según informó el diario alemán 'Der Tagesspiegel'.

En menos de un minuto, bajamos 3.000 metros de forma súbita

"Vi a una mujer llevada en camilla. Muchas personas, incluido yo, comenzamos a quejarnos por el dolor de oído. Algunas declararon que estaban sangrando", publicó en su perfil de Facebook el pasajero bosnio Miomir Todorovic, quien aseguró que todo comenzó cuando los viajeros oyeron un "golpe repentino no muy fuerte" seguido de una bajada de temperatura en el interior de la aeronave. A continuación, las mascarillas cayeron del techo.

"Después de ponerme la mascarilla tomé las coordenadas GPS con el móvil", señaló Todorovic. "Me quedé horrorizado al ver que estábamos volando a 8.000 metros. En cuestión de menos de un minuto, bajamos 3.000 metros de forma súbita. Después, el descenso no fue tan brusco, pero mis oídos me dolían muchísimo". A pesar del pánico por el aterrizaje forzoso, el pasajero recalcó que la gente se mantuvo calmada en todo momento. "Para ser sincero, los pilotos de Ryanair realizaron un trabajo excelente, pero estaría mejor que para la próxima vez informaran a las personas de a bordo que se trataba de un procedimiento estándar en este tipo de situaciones".

Otros pasajeros, como Sarah McGarry, no lo vieron con tan buenos ojos. "Subimos al avión. Estábamos volando cuando todas las mascarillas de oxígeno bajaron y nos quedamos en la oscuridad durante 15 minutos. Inseguros, todos comenzaron a gritar '¡Emergencia! ¡Emergencia!'. Entre los pasajeros, había un bebé recién nacido y niños. Nadie sabía lo que iba a pasar, hasta que el piloto nos informó que íbamos a aterrizar en Alemania", explicó McGarry al 'Irish Times'. Sin duda, para ella fue mucho más que un "procedimiento estándar", como hablaba Todorovic.

Los momentos de tensión se retransmitieron a través de Twitter. La periodista española Minerva Galván no dudó en calificar el hecho como "los peores instantes" de toda su vida. "Estás volando y justo después estás cayendo en picado, tus oídos arden, no hay aire y tu boca sabe como a metal", escribió en un tuit. En otro, la periodista subió una imagen de una mascarilla de gas manchada de sangre de un pasajero, bajo el lapidario hashtag #nightmare ("pesadilla").

"No es divertido", le dice un niño a la cámara en uno de los vídeos grabados durante las incómodas maniobras del avión y subido a Twitter a través del perfil de Galván. "Podéis ver lo aterrorizados que estábamos. Nadie habla, nadie se mueve. Silencio y más silencio", comenta la periodista, testigo directo del episodio.

Tras el aterrizaje y ya con los pies en tierra firme, la aerolínea de bajo presupuesto Ryanair proporcionó alojamiento a los pasajeros en una base militar alemana. Como estaban hambrientos, encargaron 100 hamburguesas de queso a la compañía McDonald's. Sin embargo, fueron insuficientes, ya que el vuelo constaba de 189 pasajeros. La falta de comida puso a muchos de ellos furiosos y contra las cuerdas: "Tratamiento aberrante para personas que acaban de sufrir un trauma", escribió un testigo en Twitter. "Sin alojamiento, sin comida, la gente está tumbada en el suelo en una base militar", relató.

Un portavoz de Ryanair declaró a 'The Guardian' que el vuelo fue desviado debido a la "despresurización" y destacó "la escasez de alojamientos disponibles". En este sentido, el portavoz constató: "De acuerdo al procedimiento estándar, el equipo desplegó las mascarillas de oxígeno e inició un rápido y controlado descenso. El avión aterrizó con normalidad y los clientes desembarcaron. Un pequeño número recibió atención médica por precaución. Ya en tierra, a los pasajeros se les proporcionaron cupones de refrescos, así como alojamiento en hoteles. Sin embargo, fueron insuficientes. Los clientes partirán en un avión de reemplazo hacia Zadar a la mañana siguiente y Ryanair se disculpa de forma sincera por cualquier inconveniente", concluyó.

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