EL DÍA DE MAÑANA

Los tres destinos que esperan al ser humano, según los científicos

El excesivo aumento de la población y el agotamiento de los recursos nos llevan a tres escenarios posibles: extinción, colapso total o un "aterrizaje lento"

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'Armageddon', 'Mars Attacks', 'El día de mañana', '2012', 'La guerra de los mundos' o 'Soy leyenda'. Las aproximaciones que ha hecho la industria cinematográfica de Hollywood a cómo será el fin de los tiempos resultan archiconocidas por todos: extraterrestres malvados que quieren borrar a la humanidad de la faz de la Tierra, meteoritos gigantes a punto de estallar en la corteza terrestre, apocalipsis climáticos en los que mareas y tornados socavan los cimientos de grandes ciudades o virus malignos que convierten en protozombies a toda la población. Pobres humanos. O tal vez, como dijo uno de los mayores genios de la humanidad, Albert Einstein: "No sé cómo será la Tercera Guerra Mundial, solo sé que la cuarta será con piedras y lanzas". Sea como fuere, nos espera un futuro amenazador y lleno de infortunios.

Digamos que nuestro planeta no atraviesa su mejor momento; precisamente, esta es una de las razones de las que se nutren las ficciones de la gran pantalla y que hacen pensar que las teorías sobre un posible fin del mundo se hayan multiplicado los últimos años. Documentales como el fantástico 'Hypernormalisation' de Adam Curtis, de quien ya hablamos en una ocasión, ponen el acento en esa obsesión latente del ser humano de los últimos años por ver, sentir y experimentar de cerca un apocalipsis brutal. Todas estas fantasías apocalípticas ya no son solo cosa del cine, los científicos también están trabajando en las diferentes hipótesis que anticipan un ocaso de la civilización humana tal y como la conocemos.

Si probablemente existen más de mil millones de planetas, seguramente no seamos los primeros en desaparecer

Un equipo, dirigido por científicos de la Universidad de Rochester en Nueva York, ha creado una simulación de civilizaciones antiguas en exoplanetas para descubrir cómo podrían haber sobrevivido o desaparecido debido a los grandes problemas que amenazan la raza humana en la Tierra, como el exponencial crecimiento de la población y el empeoramiento de los efectos del cambio climático. Sirviéndose de modelos estadísticos, trazaron posibles historias sobre mundos alienígenas y cómo se sobrepusieron al clima y la escasez de recursos.

A estas sociedades inventadas las llamaron "exocivilizaciones" y aseguran que aprender de sus errores podría ayudarnos de cara a la extinción de la vida humana en nuestro propio planeta'. "Dado que probablemente existan más de mil millones de planetas en el cosmos, a menos que la naturaleza no ejerza un sesgo perverso, no somos los primeros en desaparecer", explica Adam Frank, coautor del estudio a 'The Atlantic'. "Eso significa que cada exocivilización que evolucionó a partir de la biosfera de su planeta tenía una historia particular pero común: una situación previa de emergencia, una respuesta ante ella y más tarde un desvanecimiento lento o un colapso rápido".

"Así como la mayoría de las especies que habitaron la Tierra alguna vez quedaron extintas, también las civilizaciones que surgieron (si es que surgieron) fuera de la Tierra estuvieron condenadas a la desaparición", recalca Frank. Para descubrir un posible destino final para la humanidad, los científicos estadounidenses han diseñado una serie de modelos informáticos avanzados para simular interacciones entre las civilizaciones que hicieron un uso intensivo de la energía, como la nuestra. Desafortunadamente, de los tres destinos observados, ninguno resultó positivo: muerte, colapso inmediato o un "aterrizaje lento".

"Estas simulaciones revelan una verdad radical sobre el desafío al que nos enfrentamos al empujar a la Tierra a una era dominada por los humanos", avisa Frank. Sin más dilación, prosigamos a explicar cada uno de estos tres escenarios.

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La extinción

De lejos, el resultado más común al que apuntan los investigadores. En esta hipotética exocivilización a la que se refiere el estudio, la sociedad usó tanta energía y la población creció tan rápida y acusadamente que los recursos se fueron agotando hasta que las condiciones de vida de la población quedaron totalmente arruinadas. El planeta quedó inhabitable y las fuentes de energía y recursos terminaron. En muchos de los modelos investigados, los científicos observaron que hasta el 70% de la población pereció antes de alcanzar un equilibrio.

Un "aterrizaje lento"

Los científicos usan el término "soft landing" para describir el escenario más positivo de los tres. De igual modo que en los otros, la civilización en ese planeta hipotético y similar a la Tierra llegó al progresivo agotamiento de los recursos y su población creció hasta el punto de crear un escenario insostenible. Pero en esta ocasión, se logró mantener una transición sin problemas a un nuevo equilibrio entre Medio Ambiente, recursos y seres humanos. Aunque el clima sufrió cambios bruscos y la naturaleza de la Tierra se vio afectada, los seres humanos lograron frenar una extinción masiva, como en el primer resultado, y llegar a un modo de vida sostenible.

El colapso total y definitivo

La tasa de población se disparó. Demasiado sensibles al cambio, no pudieron hacer frente a todos los problemas climáticos que se les venían encima por su hambre de recursos. El planeta se deterioró pronto, "como una planta de interior que se marchita", explica Frank. A medida que las condiciones de vida se estropearon, la civilización en sí misma tuvo que afrontar las amenazas de extinguirse. Ante todo esto, los gobiernos mundiales dejaron de usar fuentes de energía de alto impacto para el medio ambiente de forma inmediata para intentar salvar a la sociedad de la catástrofe inminente. Pero todo fue en vano; demasiado tarde como para dar marcha atrás.

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Ante tales fatídicas situaciones, los científicos observan estas simulaciones con el objetivo de obtener información de cara al peor de los escenarios posibles. "Esto refleja la relación de la humanidad con la Tierra después de la revolución industrial, durante la cual comenzamos a quemar combustibles fósiles para obtener energía", señala Frank. Los investigadores imaginaron que esta "exocivilización" tenía a su disposición dos tipos de fuentes de energía, al igual que nosotros: los combustibles fósiles, con un alto impacto para el medio ambiente, y la energía solar, de impacto bajo.

"Virar hacia fuentes de energía renovables podría no ser suficiente si el daño al medio ambiente ya es irreparable", analiza Frank. "Los colapsos ocurrieron incluso cuando la civilización actuó responsable y diligentemente. En algunas de las simulaciones de un desastre progresivo, la maquinaria interna del planeta fue la causante de la destrucción total. Estos modelos revelan una verdad radical sobre el desafío al que nos enfrentamos los humanos en la actualidad".

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