es fácil si sabes cómo

Cómo evitar la papada: conserva el cuello firme y la mandíbula marcada

Mientras que algunos recurren a cirugías invasivas como estiramientos faciales, otros lo atajan mediante trucos como estos

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La papada es uno uno de los indicadores clave de que uno ya no es joven (o de que tiene sobrepeso). A partir de los 25 años, los niveles de elastina y colágeno descienden a un ritmo alarmante de alrededor del 6% anual, y nuestra mandíbula comienza a ceder, lo que puede a nuestra apariencia.

Mientras que algunos recurren a cirugías invasivas como estiramientos faciales, otros lo atajan mediante trucos. Tres expertos en la materia han compartido sus mejores consejos para mantener un cuello firme y una mandíbula marcada de forma natural:

1) La importancia de las cremas

La dermatóloga Justine Hextall, confiesa en 'Femail' que la hidratación regular ayudará a retrasar el proceso de envejecimiento de la piel, aunque no la revertirá. "Sería poco probable que la aplicación de una crema corrija inmediatamente una mandíbula caída", asevera.

Los sueros y cremas con antioxidantes pueden proteger la piel y mitigar el daño de los radicales libres por los efectos de la contaminación

"Aunque las tecnologías más novedosas permiten una penetración más profunda de las preparaciones tópicas, no conozco ninguna crema que pueda realmente reafirmar la piel después de unas pocas aplicaciones con resultados duraderos. Dicho esto, los sueros y cremas con antioxidantes pueden proteger la piel y mitigar el daño de los radicales libres por los efectos de la contaminación y la exposición al sol, entre otras cosas", apunta.

Así que, en efecto, determinadas cremas pueden proteger contra el daño del colágeno y la elastina de la piel con el tiempo, siempre y cuando se usen regularmente.

2) El estilo de vida

La doctora Julia Sevi destaca la importancia de llevar un estilo de vida saludable. Los principales culpables de la papada son la luz del sol, el tabaquismo, la contaminación y el estrés, que aceleran la disminución del colágeno y la elastina y, por lo tanto, hacen que la piel parezca flácida.

Ella da unos consejos clave: evitar el tabaco y aplicarse de forma regular un protector solar factor 50, incluso en invierno, y llevar un sombrero en verano.

"No podemos evitar la contaminación, pero podemos ayudar a protegernos contra ella usando un cuidado antioxidante para la piel y por la noche debemos limpiar y tonificar dos veces para asegurar la máxima eliminación de contaminantes".

"La reducción del estrés crónico es un factor importante para preservar el colágeno y la función saludable de la piel. Los factores del estilo de vida para evitar la flacidez incluyen dormir ocho horas por noche, una buena nutrición que incluya proteínas adecuadas, antioxidantes, vitaminas A, B, C y D3, zinc y omega 3, hacer ejercicio regularmente".

3) Comenzar temprano

El cirujano plástico Alex Karidis destaca la importancia de comenzar una rutina de cuidado de la piel desde muy temprano. Ya se sabe, prevenir es mejor que curar.

"A partir de los 25 años perdemos alrededor del 6% de nuestra elasticidad de la piel cada año y creo que es bueno ser conscientes", dijo. "Hay personas que adoptan tratamientos profesionales no quirúrgicos temprano, desde los treinta, y la idea es evitar la flacidez en lugar de revertir los efectos del envejecimiento".

A partir de los 25 años perdemos alrededor del 6% de nuestra elasticidad de la piel cada año y creo que es bueno ser conscientes

Alex ha descubierto a partir de su experiencia de 15 años que las personas que abrazan los dispositivos profesionales son quienes retrasan la necesidad de más tratamientos faciales en los últimos años.

"Hay varias maneras en que puedes estimular la piel, incluidas las mascarillas y los tratamientos con LED. No hay una varita mágica que lo haga todo, es una combinación de todo", concluyó.

4) Hacer ejercicios

El cuello es un músculo más del cuerpo, por eso es importante que lo trabajemos para mantenerlo fuerte y tonificado. Para ello, además de lo expuesto anteriormente, hay una serie de ejercicios que pueden ayudarnos.

Uno de ellos consiste en cerrar la boca, mover la lengua en círculos y con ella tratar de tocar el paladar superior e inferior. Deberemos realizar de diez a quince repeticiones, tres veces al día los siete días de la semana.

Otro ejercicio: siéntate con la espalda recta con los brazos extendidos a los lados. Estira el cuello hacia delante y gíralo con cuidado hacia uno de los lados. Mantén la posición durante unos segundos. Regresa a la postura inicial y repite el proceso pero hacia el lado contrario. Con diez repeticiones diarias bastará.

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