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Le robaron la comida en la 'ofi', pero vio la grabación de las cámaras
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una gran historia sobre el trabajo

Le robaron la comida en la 'ofi', pero vio la grabación de las cámaras

Una empresa, un almuerzo robado y un ladrón desconocido son los ingredientes de una anécdota que se ha convertido en un fenómeno viral. Te la contamos

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Seguro que en tu oficina ha pasado alguna vez, o incluso tú has sido la víctima. Los hurtos de comida en las cocinas de empresa están a la orden del día. Ya sea por error o por poca consideración, no son pocos los que abren las neveras compartidas y pillan lo que más les apetece, aun a sabiendas de que no es de su propiedad. Pero como en los trabajos suele haber tanta gente, es casi imposible pillar al culpable.

El humorista Zak Toscani lo ha petado en Twitter con una historia sobre hurtos de comida ajena. No sabemos si es cierta, pero ha sido todo un éxito: el tuit prinicipal del hilo de la historia ya tiene 172.500 RT y más de medio millón de 'me gustas'. Asimismo, el mensaje cuenta con 7,9 millones de comentarios.

Los hurtos de comida en las cocinas de empresa están a la orden del día. Ya sea por error o por poca consideración, no son pocos los que roban

Veamos por qué esta estampa tan familiar (una oficina, un almuerzo robado y un ladrón desconocido) se ha convertido en un fenómeno viral.

Con la comida no se juega

A este compañero de trabajo le robaron el almuerzo, pero pidió permiso para ver las cintas de la cámara de seguridad de la cocina. Confiesa que es lo más emocionado que ha estado en el trabajo nunca antes.

El almuerzo que le hurtaron no era gran cosa: arroz frito con gambas. Pero aun así, jode.

El almuerzo que le hurtaron no era gran cosa: arroz frito con gambas. Pero aun así, fastidia

El humorista expone los hechos del caso: "El almuerzo estaba en nevera por menos de una hora antes de que desapareciera. No hay restos de olor de las gambas en el microondas o en el área de la cocina". Fue, estima, tarea de todo un profesional.

¡BOOM! Vio la cinta de grabación. Ya sabe quién lo ha hecho... "¡Maldita sea!", exclama.

Sabe quién le robó

El compañero que le robó el almuerzo a sangre fría se sienta al lado de nuestro protagonista. Es una mujer. Pero un día antes de que la investigación comenzara se ausentó del trabajo.

Según el vídeo, esta psicópata ni siquiera se comió la comida. "Lo sacó de la nevera y lo tiró entero a la basura". Por eso, claro, no había restos del olor del plato por la cocina...

¿Por qué lo hizo? No tiene ni idea. "Sus motivos son completamente desconocidos. No puedo decir que la culpo... No sabemos lo que esta mujer es capaz de hacer".

No tomó medidas

Puntos a aclarar: él compró el arroz frito con gambas alrededor de las 11:30 AM y lo metió en la nevera, con la intención de comerlo a mediodía. Así que la 'ladrona' tenía exactamente 30 minutos para hacer lo que hizo.

Cuando el protagonista vio el vídeo le preguntaron que qué quería hacer al respecto, y este decidió no tomar medidas, ya que no quería ser responsable de un despido.

La víctima vio el vídeo, pero decidió no tomar medidas al respecto, ya que no quería ser responsable del despido de un compañero

Una vez que él decidiera no presentar cargos, RRHH envió un correo electrónico a la compañía sobre la importancia de no robar almuerzos de la gente.

De pronto su compañera entra en la sala, y se hace un silencio total. "Después de que la oficina leyese todo el email, hubo una explosión de energía a través de todo el mundo". Nuestro protagonista estaba incómodo.

De repente llega su compañera, la ladrona. "La veo abrir su correo electrónico y hacer clic en el email de RRHH. ¡Vamos!". Imaginamos su excitación con la situación.

Estaba más tenso que un tronco. "No puedo moverme. Simplemente, no puedo moverme. Ahora mismo podría pasar cualquier cosa".

La ladrona hipócrita

¿Qué creéis que hizo la culpable del hurto? ¿Ruborizarse? ¿Confesar? Nada más lejos de la realidad. La tía, ni corta ni perezosa, dijo en voz alta: "¡¡¡Alguien robó un almuerzo!!! ¿Quién haría algo así?". Nuestro protagonista, obvio, estaba alucinando.

Después de que ella dijera eso, la víctima del hurto le contesta: "Bueno, es que no está bien tirar el almuerzo de la gente...".

La ladrona del arroz se hizo la tonta al leer el email de RRHH sobre el hurto. Incluso se indignó: "¿Quién haría algo así?". Muy fuerte...

Después se vuelve todo mucho más loco. La culpable se percata de que su compañero ha sido la víctima. "Oh, ¿fue tu almuerzo? ¿Y por qué irías a RRHH para eso?", exclama, dejando a su compañero de chivato y soplón.

El protagonista decidió no decir nada al respecto, porque la iba a liar parda... así que volvió al trabajo y mantuvo la calma.

Le roba por partida doble

Un total de 40 minutos después, el protagonista vuelve a escribir y dice que siguen trabajando como si tal cosa, y que sigue con su compañera la ladrona a su lado.

No dice nada a nadie, y pide tres platos de arroz frito con gambas. Le serán entregados en mano.

¿Imagináis lo que pasó luego? Seguro que no. Para evitar ser robado por partida doble, evitó meterlos en el frigorífico, así que se los quedó él mismo. ¿Qué hizo la ladrona después? "Me quitó el arroz con una gran sonrisa en la cara. Ahora se lo está comiendo, disfrutándolo. Esto es crueldad absoluta".

"Me encanta el arroz frito con gambas", dice la ladrona mientras saborea su plato.

El protagonista, como no puede ser de otra forma, alucina. "Parece que nunca sabremos por qué lo hizo. Quizá no sepa que lo hizo. De cualquier manera, ahora estoy obligado a trabajar 40 horas semanales con un ser humano al lado de una absoluta sangre fría".

Muy fuerte... ¿Qué explicación le dais a todo esto? ¿Es una psicópata? ¿Pensaba que no sabía que la habían pillado? ¿Odia a su compañero en silencio y por eso le hizo todo eso?

¿Te ha pasado algo parecido alguna vez, lector? ¡Cuéntanoslo!

Seguro que en tu oficina ha pasado alguna vez, o incluso tú has sido la víctima. Los hurtos de comida en las cocinas de empresa están a la orden del día. Ya sea por error o por poca consideración, no son pocos los que abren las neveras compartidas y pillan lo que más les apetece, aun a sabiendas de que no es de su propiedad. Pero como en los trabajos suele haber tanta gente, es casi imposible pillar al culpable.

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