el polvo de un diente desentierra el pasado

El misterio de la cabeza amputada del antiguo Egipto, resuelto por el FBI

El Hospital de Massachusetts y la agencia de inteligencia han concluido que la momia es de Djehutynakht, un gobernador de 25 siglos de antigüedad

Foto: La cabeza de Djehutynakht, del 4.000 a. C. (Museo de Bellas Artes de Boston)
La cabeza de Djehutynakht, del 4.000 a. C. (Museo de Bellas Artes de Boston)

En 1915, los arqueológos George Reisner y Hanford Lyman Story de la expedición del Museo de Bellas Artes de la Universidad de Harvard descubrieron la entrada a una antigua necrópolis egipcia en Deir el-Bersha que les llevó hasta una tumba oculta. Dentro de la cámara abarrotada de enseres, se dieron de bruces con una visión espantosa: la cabeza cortada de una momia sobre un ataúd de cedro. La sala, que los investigadores llamaron Tomb 10A, fue el lugar mortuorio para un gobernador de nombre impronunciable llamado Djehutynakht y su esposa, según informa 'The New York Times'. En algún momento de su descanso eterno, unos ladrones de tumbas penetraron en el interior de la morgue egipcia y saquearon la cámara funeraria.

Pero entre los elementos que sobrevivieron salió a la superficie una cabeza decapitada que los arqueólogos enviaron al Museo de Bellas Artes de Boston en el año 1921. La mayor parte de la colección permaneció expuesta desde octubre de 2009 a junio de 2010. Nada más inaugurarla, el cráneo ilustre se convirtió de inmediato en la estrella de la exposición. "Sus cejas pintadas, su expresión sombría y su pelo castaño ondulado asomándose a través de sus vendas hechas jirones colocaron a los espectadores frente al mismo rostro del misterio", describe Nicholas St. Fleur en 'The New York Times'. Pero había una duda, y es que no se sabía si realmente era la cabeza del gobernador Djehutynakht. Por ello, el personal del museo decidió someterla a una prueba de ADN.

Tras más de un siglo de incertidumbre, un equipo forense del Hospital de Massachusetts concluyó que la cabeza pertenecía a un varón

Pero dicha prueba fue en vano. El clima abrasador del desierto fue el responsable de que no quedara nada de la sustancia genética, por lo que decidieron recurrir al FBI que, como es evidente, nunca se había topado con un espécimen tan viejo en sus investigaciones. Ellos se lo tomaron como un reto: si eran capaces de extraer el material genético de una criatura de hace 4.000 años, hallarían un nuevo método de descifrar el pasado remoto de Egipto y desentrañar sus profundos e insólitos misterios.

Poco a poco fueron descubriendo que Djehutynakht y su esposa gobernaron una provincia del Alto Egipto en el 2000 antes de Cristo. "Su ataúd es una obra maestra del arte del Reino Medio", explica Marleen De Meyer, subdirectora de arqueología y egiptología en el Instituto Flamenco de los Países Bajos en El Cairo. En los informes originales de la expedición llevada a cabo en 1915, los exploradores afirmaron que las partes del cuerpo desmembradas pertenecían a una mujer, con lo que De Meyer comenzó a sospechar que la cabeza era del esposo.

El equipo extrae el diente para realizar las pruebas de ADN. (Museo de Bellas Artes de Boston)
El equipo extrae el diente para realizar las pruebas de ADN. (Museo de Bellas Artes de Boston)

En 2009, el Hospital General de Massachusetts alojó en su interior el cuerpo de un paciente bastante antiguo. Se trataba de la mencionada cabeza encontrada en el ataúd de la necrópolis de Deir el-Bersha, a la que todavía le quedaba un diente: un molar que se extrajo con la ayuda de un endoscopio. El diente era una pista que añadía esperanza a este misterio de casi un siglo de antigüedad que no se resolvería hasta después de varios años.

Una vez llegó el cráneo al Hospital General de Massachusetts, el neurorradiólogo Rajiv Gupta percibió que los huesos de los pómulos y las bisagras de la mandíbula faltaban, algo bastante característico que podía aclarar a qué sexo correspondía la momia. ¿Por qué presentaba esas mutilaciones faciales? El doctor Gupta supuso que podría ser parte de una antigua práctica de momificación egipcia conocida como 'La Ceremonia de Apertura de la Boca', cuya función consistía en que el difunto pudiese comer, beber y respirar en la otra vida. Más tarde, el estudio de la cabeza pasó a manos de Odile Loreille, científica forense del hospital.

"Honestamente, no esperaba que fuese a funcionar porque creía que era imposible extraer ADN de los antiguos restos egipcios", apuntó Loreille. ​Al final, la revista 'Genes' publicó un estudio en marzo en el que la doctora y sus compañeros confirmaban la recuperación del ADN. Después de más de un siglo de incertidumbre, el misterio de la identidad de la momia había sido por fin desenterrado.

En el laboratorio, Loreille perforó el centro del diente y recogió un poquito de polvo. Luego lo disolvió para hacer una biblioteca de información genética que le permitió amplificar la cantidad de ADN. Más tarde, metió los datos en el ordenador y analizó la proporción de cromosomas en la muestra. "Con una mujer tienes más lecturas en X. Cuando es un macho, tienes X e Y", explica la científica forense. El programa informático dibujó la palabra "masculino". Caso resuelto. Ahora, los investigadores deberán despejar las incógnitas que se esconden detrás de esta reliquia histórica que llega a nuestros días como un desesperado mensaje en una botella lanzado al mar al presentir el ocaso de una civilización como la del Antiguo Egipto.

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