DENTRO DE UN SARCÓFAGO DEL MUSEO NICHOLSON

Descubren una momia en un sarcófago que se creía lleno de escombros

Un estudio rutinario en un sarcófago que se encontraba expuesto en el museo de la Universidad de Sidney dio como resultado el descubrimiento de restos de una sacerdotisa

Foto: El misterioro sarcófago de hace 2.500 años expuesto en el Museo Nicholson. (Reuters)
El misterioro sarcófago de hace 2.500 años expuesto en el Museo Nicholson. (Reuters)

Corría el año 1860 cuando Charles Nicholson decidió llevar a cabo una compra única. Intrépido aventurero y amante del conocimiento, este inglés de nacimiento pero australiano de corazón, acababa de crear escasos años atrás la Universidad de Sídney, en la que no dudó en construir un museo de historia. Para completar su exhibición del Antiguo Egipto, decidió llevar a cabo la compra de un sarcófago... y 150 años después se ha descubierto que contenía una momia.

A mediados del siglo XIX, se desató la locura por la egiptología. Muchos de los grandes exploradores acudieron al Valle de los Reyes redescubierto por Napoleón en 1799 a modo de coleccionistas, en busca de un pedazo de historia con el que embellecer sus estancias. Y Nicholson no fue menos: así, decidió que la mejor opción para dar caché a su museo era contar con un sarcófago original del Antiguo Egipto. Desde entonces, se ha mostrado al público en la exposición.

Desde que se compró el sarcófago, los sucesivos responsables del actualmente llamado Museo Nicholson, en honor a su fundador, siempre han creído que se encontraba vacío. De hecho, en un informe escrito tras acabar la II Guerra Mundial, los conservadores aseguraron que el interior de la caja sagrada solo contenía escombros y que sería recomendable deshacerse de ellos para impedir la degradación del histórico ataúd de cedro.

No sería hasta hace escasos años cuando se decidieron llevar a cabo nuevos estudios. Aprovechando la tecnología láser, los científicos realizaron un análisis del interior, comprobando efectivamente que la teoría de los escombros encajaba... al menos, estructuralmente. Pero formalmente era extraño entender que un ataúd dedicado al cuto a los dioses y a la 'otra vida' se hubiera utilizado para almacenar materiales, por lo que decidieron abrir e investigar.

Cuál fue la sorpresa de los investigadores al estudiar los restos del interior del sarcófago al descubrir que eran óseos. De esta manera, consiguieron localizar restos de fémures, tibias, tobillos, dedos y costillas, acompañados de vendas utilizadas para proteger al cuerpo. O, lo que es lo mismo, acababan de descubrir que el sarcófago comprado en 1860 contenía en su interior una momia de la que no se tenía conocimiento hasta el momento.

Los científicos han descubierto restos óseos en el interior del sarcófago. (Reuters)
Los científicos han descubierto restos óseos en el interior del sarcófago. (Reuters)

El ataúd corresponde a Mer-Neith-it-es, una sacerdotisa que vivió aproximadamente en el año 600 a.C. y que murió, a priori por causas naturales, a los 30 años. Ahora, con el análisis de los huesos, quieren confirmar que efectivamente la persona que se encuentra en su interior es esta joven, aunque los expertos consideran que la máxima aproximación que pueden conseguir será descubrir que los restos óseos encajan con lo que se espera de una mujer de su edad.

"Toda esta información está empezando a coincidir con lo que se esperaría si esa persona fuera Mer-Neith-it-es. Nunca vamos a obtener un papiro escrito que diga: 'Mi nombre es Mer-Neith-it-es', pero formando estas imágenes podemos comenzar a afinar los resultados", confirma Jamie Fraser, el responsable del Museo Nicholson. Ahora, el objetivo es claro: que el sarcófago sea expuesto en el Chau Chak Wing, el nuevo museo de la Universidad de Sídney como la gran joya de su exposición.

Alma, Corazón, Vida

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