Historia: El gran mito nazi: Hitler era un mal estratega e invadir Polonia fue su peor error
ENTREVISTA CON JAMES HOLLAND

El gran mito nazi: "Hitler era un mal estratega e invadir Polonia fue su peor error"

El historiador inglés publica en España el primer volumen de una de las trilogías más ambiciosas sobre la Segunda Guerra Mundial, que ayuda a acabar con viejos mitos

Foto: Holland, durante su paso por Madrid. (Foto: Héctor G. Barnés)
Holland, durante su paso por Madrid. (Foto: Héctor G. Barnés)

Es un día de intensa lluvia en Madrid y el historiador británico James Holland parece preocupado. No sabe cómo volverá a casa cuando termine la entrevista, ya que los aeropuertos de Londres están cubiertos de nieve. “Los quebraderos de cabeza de la logística, ¿verdad?”, le preguntamos. “Así es”, responde con una sonrisa. La pregunta es oportuna porque su trilogía sobre la Segunda Guerra Mundial 'The War in the West' ('La guerra en el oeste') es una pionera mezcla entre el análisis minucioso de la operativa de guerra y los testimonios individuales de soldados, políticos y personajes anónimos que vivieron la confrontación en primera persona. Un relato polifónico que desvela la intrahistoria del conflicto. El diablo está en los detalles.

Este ambicioso trabajo terminará superando las 3.000 páginas y su primer volumen, 'El auge de Alemania. 1939-1941' acaba de ser editado en España. ¿Otro libro más sobre el gran conflicto del siglo XX? “Aún no se ha escrito todo lo que se puede escribir sobre la Segunda Guerra mundial, falta mucho por decir”, se defiende el popular historiador, un rostro habitual en los últimos años en los documentales sobre la IIGM. “Hoy es mucho más fácil y barato acceder a los archivos y recopilar información. Hace años me llevaba una semana lo que hoy puedo hacer en una hora”. Su último trabajo se aprovecha de ello para aportar una nueva visión sobre un conflicto que aun a día de hoy sigue pareciendo terrible… y fascinante.

Alemania perdió porque no tenía los recursos necesarios. Sus armas eran letales, pero muy caras de construir y de mantener

Con una decena de novelas de ficción histórica y otros tantos de historia ficcionada a sus espaldas, este probablemente sea el proyecto más ambicioso de Holland, ya que aspira a convertirse en una de las obras de referencia de la Segunda Guerra Mundial poniendo las cosas en su sitio. Por ejemplo, la verdadera capacidad militar de la Alemania nazi, los entresijos del liderazgo en el bando aliado o cómo pequeñísimos detalles culturales, como preferir una clase de carne a otra, pudieron tener una gran influencia en el resultado final. De su mano nos adentramos de nuevo en este mito que nunca se agota.

P. Su principal aportación es centrarse en lo operativo, por encima de las lecturas estratégicas y tácticas que han predominado tradicionalmente. ¿Qué se puede aprender desde ese punto de vista?

R. Cambia tu percepción de la guerra. Por ejemplo, el relato más aceptado asegura que los alemanes disponían de los tanques y metralletas más poderosos y de los hombres mejor entrenados. Las Los historiadores se centran en lo que ocurría en París, Londres, Berlín o Washington y en los cuarteles generales, así como en los relatos de los soldados, pero se olvidan del contexto, que lo contradice. Claro, la ametralladora alemana tenía una increíble velocidad de disparo y el tanque Tiger es una bestia mecánica con un gran escudo. Pero si te centras en lo operativo, descubres que era carísimo fabricar esa clase de armas.

Si eres un soldado americano y entras en combate contra una MG-42, te da igual el precio porque te está disparando a toda velocidad. Pero como historiador, necesitas descubrir por qué perdió Alemania. Lo hizo porque no tenía los recursos suficientes. La realidad es que el tanque Tiger era muy poco práctico, porque consumía cuatro galones de petróleo por milla. Y el petróleo era el recurso más escaso para los alemanes. Es una locura construir un tanque así, tan difícil de reparar.

Un Panzer VI Tiger en el norte de Francia en 1944.
Un Panzer VI Tiger en el norte de Francia en 1944.

En 1942, por ejemplo, los británicos y los alemanes revisaron sus tanques en función de sus necesidades. La prioridad para los alemanes era un gran cañón, lo que requiere torreta aún mayor. La segunda, un escudo grueso. El peso aumenta, y con él, el coste. Para los británicos, lo más importante era la fiabilidad, seguido por el mantenimiento y, en último lugar, las armas. Eso te dice mucho acerca de sus distintas actitudes ante la guerra.

P. Niega que Alemania tuviese el mejor ejército.

R. En 1940, no había duda de que el alemán era el mejor del mundo. En lo importante eran sustancialmente superiores al resto: estaban motivados, bien entrenados y tenían la iniciativa, que es muy importante. En su forma de organización, los individuos podían tomar decisiones sin tener que trasladar esa consulta a través de la jerarquía. La velocidad operacional era su punto a favor, aunque no era nada nuevo, porque lo habían estado haciendo durante siglos. La razón es que Alemania, situada en el centro de Europa, no tenía acceso a los recursos del resto del mundo, y la Alemania nazi, aún menos, porque había perdido sus posesiones en 1919.

Disponían de una marina mercante muy pequeña y su mayor salida al mar era en el Báltico, una red de pequeños canales en la que es difícil circular, aparte del mar del Norte. Cuando la armada británica impuso el bloqueo, tuvieron un gran problema. La única forma que tenían de ganar la guerra era hacerlo por completo y muy rápido. Si se sumergían en una larga contienda de erosión, perderían porque no tenían los mismos recursos de sus enemigos.

Si los franceses hubiesen atacado a plena potencia cuando Alemania invadió Polonia, podrían haber puesto punto y final a la guerrra

P. Su libro muestra cómo nadie, ni siquiera los alemanes, estaban preparados para una confrontación así.

R. La tecnología evolucionaba tan rápidamente que nadie sabía cómo iba a influir en lo militar. Los ingleses se metieron en la guerra pensando que iba a basarse en la capacidad de maniobra en los cielos, como en la Primera Guerra Mundial, no en la velocidad. Los alemanes se dieron cuenta de que en combate debes tener la máxima altura para poder lanzarte desde arriba. Si eres capaz de eso, no hace falta que tu avión pueda hacer piruetas.

P. ¿Hubo alguna posibilidad de que los Aliados hubiesen puesto fin a la guerra entre 1939 y 1940?

R. Es el “¿y si….?” definitivo, y nunca se puede saber. Sin embargo, no cabe duda de que cuando Alemania invadió Polonia, la mayoría de sus activos estaban en el este, y el flanco oeste carecía de defensas. Sospecho que si los franceses hubiesen atacado a plena potencia, habrían ganado. También si en mayo de 1940 hubiesen bombardeado las Ardenas mientras el ejército alemán las atravesaba. La clave para parar la guerra era ralentizar a los alemanes y situación el contraataque de Francia. Si hubiesen contenido el ataque en el río Mosa o en el Dyle, la cosa podría haber sido muy diferente.

P. ¿Fue un problema de ausencia de liderazgo, algo que se repetiría en esos primeros compases de la guerra?

R. Sí. Tienes que recordar que Francia tuvo 14 gobiernos diferentes. Para que cualquier poder militar sea fuerte, necesitas un fuerte poder político. El problema es que los franceses gobernaban con enormes coaliciones no de dos partidos, sino de 10. Nadie podía tomar una decisión, siempre se llegaba a compromisos muy poco satisfactorios. Los líderes, además, eran muy mayores, tenían más de 60 o 70 años. El ejército francés tomaba decisiones de manera muy lenta. Sus armas eran modernas, pero sus tácticas y operaciones eran de la vieja escuela.

Líder carismático, estratega discutible.
Líder carismático, estratega discutible.

P. Al otro lado, en Alemania, había un poderoso liderazgo. Algo bueno a corto plazo, pero malo en el largo.

R. Correcto. Al menos, con Hitler, se tomaban decisiones rápidamente. Lo interesante sobre el liderazgo alemán es que muchos de los oficiales 'senior' eran escépticos y pensaban que cualquier ataque en el oeste iba a acabar mal. La fuerza motora en ese frente es Heinz Guderian, el que tuvo una visión del ejército que les permitió operar muy rápidamente. Reinhardt, Rommel o Guderian eran de los pocos que entendían la nueva forma de combatir. Y les salió bien.

P. Hablando de Hitler, usted defiende que distaba mucho de ser un genio militar.

R. Alguien me dijo “los holandeses son muy críticos con Hitler, pero no entienden que conocía al dedillo la táctica militar desde Federico el Grande”. Pero yo puedo conocerlo y ser un completo incompetente al frente de un ejército. Hitler no consiguió ni un galón en la Primera Guerra Mundial, era un oficial 'junior junior', simplemente se rodeaba de gente que le decía a todo que sí, lo que no es muy bueno cuando diriges operaciones militares, porque empiezas a creer en tu propio mito. Se veía como el salvador de los alemanes, una figura mesiánica que iba a llevar a los alemanes a un Reich de 300 años. Su fracaso sería el armagedón. Además, le gustaba apostar fuerte, lo que no es muy bueno en una guerra. Hay que tomar riesgos, pero calculados. Los suyos nunca lo eran, simplemente seguía su ideología y su limitada visión del mundo, lo que le hizo tomar decisiones catastróficas.

P. ¿Cuál fue su mayor error?

R. ¿Invadir Polonia? En serio, fue un catástrofe. Pensó que Francia y Reino Unido no declararían la guerra, y se equivocó. Cruzó su Rubicón y ya no había vuelta atrás. La única manera de que Alemania ganase era a través de la aniquilación. Nadie iba a aceptar otra cosa que la victoria o la rendición absoluta. Conseguir una victoria absoluta era una tarea titánica para un país con tan pocos recursos. La base de su poder militar, que parecía tan impresionante en 1939, era tremendamente frágil.

P. ¿Tuvo en algún momento Alemania la más mínima posibilidad de ganar la guerra?

R. Tuvo sus oportunidades. Por ejemplo, a finales de mayo de 1940, cuando podría haber forzado condiciones que quizá Reino Unido habría aceptado. Pero las posibilidades eran pequeñas. Durante la Operación Barbarroja, la invasión de Rusia, en las tres primeras semanas se produjeron un gran número de victorias. Pero se estaban extralimitando, infravaloraron los retos de operar en la Unión Soviética. Los alemanes habían invadido Francia, una superpotencia, ¡no podía ser tan difícil!

Los nazis engañaron a todo el mundo, incluidos ellos mismos. Se hablaba de Panzers o Stukas, pero utilizaban caballos

No se dieron cuenta de que una de las razones para su victoria en Francia era su modernización: si tienes tractores o automóviles, necesitas carreteras y estaciones de abastecimiento de gasolina. Eso no existía en la URSS. La única forma que los alemanes hubiesen ganado era derrotar al Ejército Rojo a 5.000 millas desde su hogar, porque las líneas de abastecimiento eran tan largas que ralentizaban su ataque.

P. En su libro muestra cómo otros factores aparentemente menores influyeron en la derrota de Alemania. Por ejemplo, que prefirieran la carne de cerdo.

R. Es una cuestión cultural que perjudicaba a Alemania. Pero resulta interesante, porque los cerdos compiten con los humanos en su alimentación, mientras que las ovejas pueden abastecerse en una pradera y reservar esa comida para otra cosa. Alemania era un país muy atrasado, pero era contradictorio. Se trataba del país con más radios por persona del mundo, incluido EEUU, pero en términos de mecanización, estaban muy atrás.

P. También mantiene que la guerra 'blitzkrieg', esos ataques relámpago que todos hemos estudiado en la escuela como el sello distintivo de la iniciativa bélica alemana, fueron una invención posterior.

R. Creo que fue un periodista americano quien lo acuñó. No hablaban de 'blitzkrieg', la palabra que entendían militarmente era 'Bewegungskrieg', la guerra de maniobras operacionales que llevaban utilizando desde los prusianos y que una vez más se explicaba por su situación geográfica y económica. Si iban a la guerra, tenían que hacer el máximo uso de la fuerza a la máxima velocidad posible. La historia lo había demostrado: si firmaron el armisticio en 1918, es porque se quedaron sin dinero cuatro años después del comienzo y ya no tenían posibilidades de ganar.

P. Que sigamos hablando de ello quiere decir que Alemania pudo perder la guerra literal, pero ganó la guerra propagandística.

R. Es cierto. En 1939, para convencer a la gente de ir a la guerra, la propaganda era el arma más importante, y los alemanes eran los maestros. Engañaron a todo el mundo: se engañaron a sí mismos y al mundo. Todo el mundo hablaba de la maquinaria de guerra nazi porque estaba muy bien orquestada, con esas fotografías de Panzers, motocicletas, Stukas… Nunca veías caballos en los noticieros alemanes, que era lo que ocurría. Tengo una foto de una unidad de artillería alemana en el frente de Francia en 1940. Se la enseño a la gente y nadie me ha dicho aún que se tomó en el siglo XX; suelen decir que es de 1880 o 1890.

P. Lo curioso es que la mayor parte de libros y películas, incluso de autores ingleses, refuerzan esa visión. Ese el caso de 'Dunkerque' de Christopher Nolan.

R. ¡No sé por dónde empezar! Me gustó como película, pero es terrible como documento histórico. En primer lugar, hay varias razones por las que 380.000 hombres pudieron escapar. La primera era una defensa increíblemente inteligente por parte de los ingleses y los franceses del perímetro, que detuvo el avance alemán. Como el área había sido inundada deliberadamente, los vehículos dependían de las armas de largo rango y de la infantería. Los ingleses y franceses estaban al otro lado del canal, y no necesitas mucha gente para defenderte así.

'Dunkerque', una película poco convincente históricamente.
'Dunkerque', una película poco convincente históricamente.

Además, estuvo muy nublado durante toda la semana. El principal objetivo de la Luftwaffe era detener la evacuación, pero no podían ver nada. Ni los barcos ni las tropas. Tiraban bombas, pero no sabían dónde. Tampoco había viento, así que el mar estaba liso. Nolan rodaba en las playas estuviese como estuviese el tiempo. Puedes ver grandes olas chocando con la playa, pero es alegórico.

En tercer lugar, los Spitfires iban no en grupos de tres, sino de doce, y volaban mucho más alto. Atacaban desde las alturas, porque les daba velocidad y podían ocultarse con el sol a sus espaldas. Lo que no haces es atacar a 3.000 pies de la playa. Además, las ametralladoras disparaban durante siete segundos, no 17 como me pareció que hacía Tom Hardy en la película.

Lo último es que el malecón era suficientemente grande para albergar barcos, por lo que estaba funcionado continuamente. Operaba durante 24 horas al día, 7 días a la semana, y por eso se pudo sacar a toda esa gente. La película sugiere que pudieron escapar gracias a los pequeños barcos que cruzaron el Canal. Me vuelve loco, porque es absolutamente falso.

P. Otro gran líder que sale muy mal parado es Benito Mussolini, al que retrata como un advenedizo incapaz de entender en qué se estaba metiendo.

R. Como Hitler, tenía una visión del mundo muy pequeña. ¿Sabes que todo el mundo compara a Donald Trump con Hitler? Creo que se parece más a Mussolini. Las similitudes son increíbles. Cuando Trump termina de dar un discurso, alza la barbilla y se gira a un lado y otro. ¡Igual que Mussolini! Comparte con él esa falta de entendimiento sobre el mundo. Es mercurial, cambia de opinión todo el rato, se enfada… Si Mussolini tuviese Twitter, sería como Trump.

El problema de Mussolini es que Italia en 1939 era un país muy pobre. Nunca había tenido ni siquiera una revolución industrial. Lo que le preocupaba era que la Alemania nazi incorporase a Italia en su esfera, por lo que prefería ser aliado a enemigo. Políticamente podía estar más cerca de ellos, pero culturalmente y económicamente estaba más próximo a democracias como Gran Bretaña o Estados Unidos. Lo que Mussolini quería era crear una esfera de influencia italiana en el Mediterráneo y el norte de África donde nadie pudiese interferir. No quería ser un aliado activo de la Alemania nazi, sino simplemente ponerse de acuerdo e ir cada uno a lo suyo. La dificultad era ¿qué haces cuando Alemania ataca a los países del oeste? Así que el 10 de junio de 1940, declara la guerra a Gran Bretaña y Francia, una decisión catastrófica.

Franco fue muy inocente con Alemania, que salió beneficiada del trato. Podía utilizar sus bases y dejar circular a sus espías

P. Otro “¿y si…?” ¿Habría tenido algún sentido que España entrase en la Segunda Guerra Mundial?

R. El principal beneficio para Alemania habría sido capturar Gibraltar, que podría haber sido bastante útil. Por lo demás, habría sido una sangría para los recursos alemanes incluso mayor que Italia. Habría sido una catástrofe para España y Alemania. Estos sacaron un buen trato porque España permaneció neutral, entre comillas, pero podía utilizar sus bases y dejar circular a sus espías. Franco fue muy inocente. Reino Unido también fue muy inteligente con España, porque dependía de la ayuda británica, y podía amenazarle con cortarla.

P. ¿Qué lección de la Segunda Guerra Mundial puede aplicarse a la situación geopolítica actual?

R. Creo que lo más importante son las ventajas de formar parte de una unión política y económica. En esa situación, es muy difícil ir a la guerra. Creo que es muy interesante que la unión entre Reino Unido y Francia en 1950 terminase convirtiéndose en lo que hoy conocemos como la Unión Europea, y que fuese creada sobre todo para que fuese más difícil que Francia y Alemania volviesen a la guerra.

La historia no se repite, pero el comportamiento humano sí: la inestabilidad de los años 30 fue consecuencia de la gran depresión y nosotros aún estamos viviendo las consecuencias de la crisis de 2007. Es interesante que el crack de Wall Street se produjese en 1929 y en 1939 estallase la guerra, y que ahora haya pasado justo una década desde la crisis… Con una gran cantidad de incertidumbre en el mundo. Por eso es importante: porque puedes ver cómo se desarrollan los distintos escenarios y puedes prepararte para hacerles frente.

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