ENTREVISTA CON MICHAEL WOLFF

El autor del libro que Trump quiso vetar: “No lo ha leído. Ni este, ni ningún otro”

El autor de 'Furia y fuego' ha pasado por nuestro país para promocionar el 'best seller' más polémico del año, un ácido retrato de los primeros 100 días del gobierno Trump

Foto: El periodista y empresario, durante su visita a España. (Foto: Carmen Castellón)
El periodista y empresario, durante su visita a España. (Foto: Carmen Castellón)

Qué mierda más rara”. Estas son las palabras que, según el veterano periodista Michael Wolff, pronunció el antiguo presidente George W. Bush después de que Donald Trump concluyese su discurso de investidura, “parte de la matraca diaria de Bannon, con su visión de 'recuperar el país', 'América primero' y 'masacre por todas partes”, pero “más oscuro y violento cuando se le añadió el filtro de la decepción”. Es uno de esos momentos entre patéticos, divertidos y absurdos que abundan en 'Fuego y furia', el primer gran 'best seller' del año después de que el propio presidente intentase paralizar su publicación… y tan solo consiguiese auparlo al primer puesto de la lista de ventas.

Wolff nos recibe en la Casa de América, donde presentará el libro del que más se ha hablado en estos últimos meses. Especialmente después de que el presidente lo definiera como “el bulo de un autor mentalmente trastornado”. Lo que desde luego es Wolff es un tipo hábil, que asegura haber entrevistado a alrededor de 200 personas en la Casa Blanca a lo largo de 2017, y que cuenta con grabaciones que respaldan todo lo que expone en el libro. Una bomba de relojería que estalló en la cara del consejero Steve Bannon, que tuvo que pedir disculpas por sus comentarios sobre el presidente y su hijo mayor, o del matrimonio Jared KushnerIvanka Trump, retratados como unos arribistas sin experiencia ni inteligencia.

El propio Wolff, elegante y directo, las ha visto de todos los colores a lo largo de su carrera. Su primer reportaje, a los 21 años, fue el perfil de una de las secuestradoras de Patricia Hearst. Tras décadas transitando toda clase de prensa –de 'The New York Times' a 'USA Today'–, consiguió sobrevivir al estallido de las puntocom (experiencia que narró en 'Burn Rate'), fundó el agregador de contenidos Newser y retrató a Rupert Murdoch en 'The Man Who Owns the News', así que las acusaciones de haberse tomado alguna libertad periodística le dan un poco igual. Poder, influencia política y riqueza: el terreno donde mejor se desenvuelve el hombre más polémico del año, con permiso del propio presidente.

P. 'Fuego y furia' se promociona como “el libro que Donald Trump no quiere que leas”. Sin embargo, no parece que el propio Trump lo haya leído.

R. Estoy completamente seguro de que no lo ha leído. Ni este libro, ni ningún otro.

P. Es probable, a juzgar por lo que explica en el libro, que ni siquiera haya leído un resumen.

R. Es cierto. Estoy seguro de que todo lo que sabe de mi libro lo ha sacado de la televisión, porque muy probablemente sus empleados hayan evitado contarle la mayoría de cosas que aparecen en él, así que está recogiendo lo que dicen la tele y sus amigos.

P. El hecho de que Trump intentase vetar la salida del libro y no solo no lo consiguiese, sino que acelerase su publicación, ¿dice algo del verdadero alcance de su poder?

R. Sí. Pero de todos los poderes que el presidente puede tener, uno que está específicamente excluido es su capacidad de detener la distribución de un libro. Lo que nos dice mucho sobre que Donald Trump está excepcionalmente desinformado sobre las funciones y poderes del presidente.

Su objetivo al presentarse, como me dijo, era convertirse en el hombre más famoso del mundo, no en el presidente


P. Uno tiene la sensación, al leer el libro, que el presidente tuvo la sensación que cabía esperar. ¿Tiró conscientemente el anzuelo para que Trump picase?

R. Desde luego, no lo pensé de esa forma. Cuando escribes esta clase de libros o, por lo menos, cuando lo hago yo, no estoy al tanto ni pienso en las reacciones. Creo que a lo largo de mi carrera he sido incapaz de predecir cuando si lo que escribo va a gustar, si no o si va a darle un infarto a alguien al leerlo. No lo sé.

P. ¿Ni siquiera pensó en la reacción del presidente Trump?

R. No creo que forme parte de mi trabajo, escribo lo que veo y escucho, y quizá una de las cosas que me permitan hacer bien mi trabajo es que me da igual lo que los demás piensen.

P. Desde luego, vio y escuchó muchas cosas, hasta niveles sorprendentes. ¿Ese acceso sin límites durante los primeros días de la presidencia muestra la falta de profesionalidad y orden en la Casa Blanca de Trump?

R. El caos en la Casa Blanca facilitó que muy poca gente preguntase por qué estaba ahí y que nadie se preocupase por mi presencia. Dicho esto, a un nivel más amplio diría que sí, que nadie en la Casa Blanca tenía ni idea de lo que estaba haciendo.

P. Describe al presidente como una persona que, por su riqueza, considera que no debe rendir cuentas a nadie y que puede romper las reglas que quiera. ¿Es un rasgo común a muchas de las personas poderosas que ha conocido a lo largo de su vida o es algo específico de Trump?

R. Es específicamente suyo. Una de las cosas que irónicamente suele sortear es el hecho de que no tiene tanto dinero como finge tener. Creo que Donald Trump es capaz de crear su propia realidad, así que ni siquiera tiene conciencia de las reglas que está traspasando, porque ni siquiera las conoce. Vive en su propia burbuja.

La portada del libro, que ha sido respetada en la edición española. (Reuters/Phil Noble)
La portada del libro, que ha sido respetada en la edición española. (Reuters/Phil Noble)

P. La preparación de la campaña de Trump, afirma, estaba encaminada a perder y poder aprovechar esta derrota para presentarse como un mártir frente a Hillary y una víctima ante los medios liberales. ¿Sería el presidente más feliz si eso hubiese ocurrido?

R. Desde luego. Su objetivo al presentarse a presidente, como me dijo personalmente durante la campaña, era convertirse en el hombre más famoso del mundo, y desde luego que ha tenido éxito. Estaría mucho más cómodo y se comportaría de forma más comedida si simplemente fuese el hombre más célebre del mundo, y no lo que es ahora: el hombre más célebre del mundo y el presidente de EEUU.

P. ¿Y el resto del mundo? ¿Viviría más feliz si Hillary hubiese ganado?

R. Es una buena pregunta. Creo que la victoria de Donald Trump ha inyectado en el panorama global un nivel de incertidumbre y sorpresa, así como de incapacidad para entender la lógica de la política estadounidense. Esto no habría ocurrido con Hillary Clinton. Si hubiese ganado, no habría sido ninguna sorpresa, por lo que la lógica habría quedado perfectamente clara.

P. De hecho, en el resto del mundo se ha producido un efecto dominó tras la llegada de Trump, que es intentar imitar las estrategias que le llevaron a la Casa Blanca. ¿Es posible? ¿No puede ser un grave problema?

R. Estoy de acuerdo, pero no tengo muy claro en qué radica el problema. Creo que mucha gente está intentando averiguar cómo Donald Trump llegó a presidente para imitarlo. Quizá sea muy difícil hacerlo, porque es un caso único. Pero parte de algunas de las fuerzas que han llevado a Trump a la presidencia, lo que Steve Bannon denomina “el movimiento internacional nacionalista populista” es independiente del presidente. Esa es la gran preocupación que genera este movimiento que Trump representa, o del que es un síntoma, y se trata de un fenómeno creciente. Trump es único. El movimiento político del que se ha aprovechado es probablemente global y está creciendo.

La principal motivación en su vida y en su carrera ha sido perseguir mujeres o, como se diría ahora, acosar a mujeres

P. Uno de los personajes centrales del libro es precisamente Bannon, que no sale particularmente bien parado. Sin embargo, muchas personas lo consideran un genio maquiavélico, que ha sido capaz de penetrar en el inconsciente colectivo del electorado. Pero Bannon parece que dista mucho de ser un genio…

R. No, no digo eso en el libro. Steve Bannon es un estratega brillante, Donald Trump llegó a presidente gracias a él. Steve es una mente muy interesante, alguien que tiene un plan claro, que proporciona las bases intelectuales del 'trumpismo'. No sé si es un genio maquiavélico, pero creo que en ocasiones puede llegar a serlo. Se trata de una figura extremadamente atractiva en toda esta historia.

P. De hecho, las ideas de Bannon son probablemente lo más exportable de todo el 'trumpismo'.

R. No estoy seguro de que ni siquiera Bannon piense que el movimiento populista nacionalista es un fenómeno global. Se ha convertido en una voz muy importante dentro de él, pero no creo que Steve lo considere su creación.

P. Entonces, ¿quién lo ha creado?

R. No tengo la respuesta. Creo que el Brexit ha tenido sus propios orígenes, Le Pen los suyos propios… Steve probablemente diría que es parte del cambio de equilibrio de poderes global. Surge con la globalización y la desindustrialización que comenzó en los años 90 e implica un cambio de poder desde una clase trabajadora, laborista, que creó las estructuras de poder local, hasta la aparición de una nueva clase global que no está unida a fronteras o culturas. Hasta cierto punto, tiene razón, pero no creo que sea una condición creada por nadie. Ni siquiera articulada por una única persona.

P. ¿Tenía parte de razón Bannon al presentarse a sí mismo como “el presidente”?

R. Hablaba de sí mismo como “el presidente Bannon”, así que era más bien una broma. Supongo que recibida de muy mala manera por el verdadero presidente de los EEUU, que tiene una piel muy fina, por lo que cualquier cosa que desafíe su imagen y su legitimidad va a meter al que lo diga en serios problemas.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. Uno de los aspectos menos explorados en el libro es la supuesta voracidad sexual de Donald Trump, ligada a su manera de tratar a los que le rodean. ¿Es su concepción del sexo un reflejo de sus ideas sobre el poder?

R. No estoy familiarizado con las ideas de Trump sobre el poder y la sexualidad, pero no me sorprendería si mantuviese esa perspectiva. Donald Trump ha sido, históricamente, un mujeriego de primer orden. Creo que la principal motivación en su vida y en su carrera ha sido perseguir mujeres o, como se diría ahora, acosar a mujeres. En el libro cito a Trump diciéndole a un amigo que “lo que hace que la vida merezca la pena es acostarte con las mujeres de tus amigos”. De nuevo, dudo que Trump haya relacionado nunca su búsqueda de poder y su conquista de mujeres. Creo que le gusta ejercer su poder frente a las mujeres. Si haces una lista con las metas de su vida, acostarse con modelos estaría en lo más alto de la lista.

P. A lo mejor presentarse a la presidencia de los EEUU para conseguir más mujeres es un poco excesivo.

R. Creo que, de hecho, haber llegado a ser presidente (y no simplemente ser el hombre más famoso del mundo) ha frustrado su misión. Es difícil tener relaciones sexuales ilimitadas cuando eres el presidente de los Estados Unidos. Ser el hombre más famoso contribuye a ese objetivo.

P. El libro es muy divertido, casi una farsa. ¿Podría haberse escrito como una tragedia?

R. Creo que es una tragedia o, quizá, una comedia trágica. Pero Donald Trump es un payaso, por lo que es lógico que resulte divertido.

Si yo fuese Donald Trump hoy, estaría muy preocupado. Hay una larga lista de cosas y de personas que pueden acabar con él

P. En el libro explica que los medios liberales americanos pensaron, ingenuamente, que el Russiagate sería la bala de plata que acabaría con la presidencia de Trump, pero no ha sido así. ¿Cuál sería la bala que de verdad podría acabar con su presidencia?

R. Hay muchas balas volando alrededor de este presidente. Se puede hacer una lista y apostar: la investigación Mueller, la colusión rusa, la obstrucción a la justicia, el lavado de dinero o una victoria demócrata en noviembre. Si esto ocurre, es muy probable que se produzca un 'impeachment'. Podía ser también el movimiento #MeToo, si termina llamando a la puerta de la Casa Blanca, o si los republicanos del Congreso encuentran el momento propicio para alzarse por encima de Donald Trump, a quien detestan. O puede ser alguno de los muchos que han frecuentado los círculos de los consejeros de Trump, que se vuelva en contra de él o se pase al bando de algún fiscal. Si yo fuese Donald Trump hoy, estaría muy preocupado.

P. Sin embargo, parece que estamos asistiendo a una guerra de desgaste, que erosiona poco a poco al presidente y su propia estabilidad mental.

R. Estoy de acuerdo. La guerra está planteada a cuatro años vista. Quizá termine antes, pero puede llegar hasta el final.

P. Una pregunta periodística. ¿Cómo se mete uno en la Casa Blanca y obtiene 200 fuentes con declaraciones tan jugosas sin que nadie le detenga antes?

R. La respuesta más sencilla es que, simplemente, preguntas. Dada la naturaleza única de esta Casa Blanca, uno puede beneficiarse de que no haya una autoridad central. También es tu trabajo: es una parte del oficio en la que parece que soy particularmente bueno.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. ¿Qué relación mantiene con Trump? ¿Es su némesis? Es decir, se siente como Batman contra el Joker… ¿o más bien es un villano contra otro villano?

R. De hecho, siempre he mantenido una relación formidable con Donald Trump. A pesar de sus declaraciones, o aunque dé la impresión de que ha declarado la yihad contra el periodismo, le gustan los periodistas. Me he llevado bien con él, aunque supongo que ahora se siente traicionado e insultado, pero creo que eso le pasa a Trump con todo el mundo. No creo que mi relación con él sea distinta al resto.

P. Una última pregunta. ¿No es un enorme problema que consideremos a Trump como un payaso, lo que le da carta libre para hacer lo que quiera porque él es así, lo que provoca que no se atenga a las mismas reglas que otros presidentes?

R. Es un problema central. Donald Trump no ha sido solo capaz de crear su propia realidad, sino que también ha creado una situación en la que todo existe en esa particular realidad. Creo que es el problema fundamental. Ha sido capaz de destruir la lógica, los estándares y los supuestos que han sido vistos como la base de la convivencia civil.

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