Historia: Sexo sin fin en las lupercales: la gran fiesta sexual romana
hoy estaría prohibida

Sexo sin fin en las lupercales: la gran fiesta sexual romana

La festividad pagana era demasiado lasciva y obscena para el cristianismo emergente, que la prohibió en el año 494 y la antepuso a San Valentín

Foto: Lupercalia, lienzo de Andrea Camassei.
Lupercalia, lienzo de Andrea Camassei.

Imagina que vas andando por la calle de tu ciudad y la gente corre desnuda y borracha mientras se azotan unos a otros y tienen sexo desenfrenado en cualquier rincón. No es una invención ni ha ocurrido solo en tu imaginación: así eran las lupercales, una fiesta pagana que se celebraba el 15 de febrero en la Antigua Roma.

Su nombre deriva de lupus (lobo, animal que representa a Fauno Luperco, romanización del griego Pan, dios de la fertilidad y sexualidad masculina), un animal clave en la fundación de la mítica ciudad. Desde los primeros días de Roma, esta fecha, rito para la fecundidad, estaba reservada para este extraño festival. Era tan inusual que Cicerón menospreciara una fiesta

Rómulo y Remo

Según la leyenda, el legítimo rey de Alba Longa, ciudad que fundó el hijo de Eneas, fue destituido por su hermano Amulio, que acabó con todos los retoños varones de este y convirtió a su única hija, Rea Silvia, en una sacerdotisa para que no tuviera descendientes. Pero el dios de la guerra, Marte, se enamoró de ella y engendraron a dos gemelos, Rómulo y Remo. Temeroso de que en el futuro pudiera tener rivales, Amulio ordenó su asesinato a un hombre que, sin asegurarse de que los niños hubieran muerto, los abandonó en el río Tíber.

Fueron cuidados y alimentados en Cermalus por una loba llamada Luperca y un pájaro carpintero, los animales sagrados de Marte. Tras crecer junto a un pastor local, los hermanos volvieron para matar a Amulio y liberar de su encierro a su abuelo, que fue repuesto en su trono.

La obscenidad y gran carga sexual de esta festividad para el cristianismo emergente hizo que el Papa Gelasio I la prohibiera en el año 494

Años más tarde, los hermanos preguntaron al oráculo de la diosa Juno qué hacer con las mujeres romanas que se hicieron estériles y este respondió: "Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo". Desde entonces un cuerpo especial de sacerdotes, los Luperci o loberos empezaron a ser elegidos anualmente (el 15 de febrero) entre los adolescentes (a menudo cazadores) de la ciudad en la cueva del Lupercal, en la esquina suroeste del monte Palatino (aunque el lugar preciso no se sabe con seguridad).

Según la tradición, fue allí donde los gemelos fueron amantados por la loba (en cuyo honor se hacía la fiesta) y donde los sacerdotes sacrificaban un perro y un macho cabrío para marcar con la sangre la frente de los elegidos. Además, cortaban la piel de los animales en tiras y desnudos o tapados solo por unos trozos de cuero, salían alrededor del monte Palatino a golpear a todos los que encontraban a su paso. Era (para muchos) un acto de despurificación que aumentaba la fertilidad de las mujeres cuando sus pieles se ponían moradas.

Escultura de Luperca amamantando a Rómulo y Remo.
Escultura de Luperca amamantando a Rómulo y Remo.

Ellas se interponían deliberadamente en el camino y estaban ansiosas por ser azotadas en varias partes del cuerpo porque se suponía que les ayudaba a concebir y dar a luz. La evidencia literaria y visual muestra que todo era juego limpio y los golpes estaban lejos de ser una paliza sádica. Tal interacción entre hombres y mujeres estaba reservada solo para esta festividad, normalmente no permitida el resto del año, por lo que no era de extrañar que el festival fuese tan popular.

Con la Iglesia hemos topado

La lasciva, obscenidad y gran carga sexual de la anterior festividad para el cristianismo emergente hizo que el Papa Gelasio I la prohibiera en el año 494. Este ritual anual para la fertilidad que tantos ansiaban fue sustituido por la conmemoración del martirio de San Valentín el 14 de febrero del año 270.

Sexo sin fin en las lupercales: la gran fiesta sexual romana

Este sacerdote cristiano, que también había sido médico, se opuso a una ley que prohibía casarse a los soldados y celebraba en secreto los matrimonios de los enamorados desafiando el poder del Emperador Claudio II. Este ordenó su encarcelación y muerte, siendo ejecutado en el 270. Esta festividad se siguió festejando hasta 1969, cuando Pablo VI decidió que fuese eliminada del calendario y pasara a ser un santo sin celebración.

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