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Por qué mentir a tus hijos sobre los Reyes Magos puede ser bueno para ellos
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Por qué mentir a tus hijos sobre los Reyes Magos puede ser bueno para ellos

Hay quien duda sobre si esta costumbre es beneficiosa o perjudicial para sus descendientes. Estos son algunos de los pros y contras de los regalos de Navidad

Foto: Ya vienen por el arenal. (iStock)
Ya vienen por el arenal. (iStock)

Ahora que se acerca la Navidad, muchos padres se plantean la pregunta de qué hacer respecto a los Reyes Magos (y Papá Noel, que aún sigue teniendo menos adeptos). Siempre ha habido familias que han optado por no celebrar ninguna de las dos cosas, pero cada vez son más las que se preguntan si no se trata de una manera inmoral de engañar a sus hijos y de fomentar el consumo. Por el contrario, otras siguen defendiendo esta costumbre apelando a los buenos recuerdos que guardan de su infancia, que en ningún caso tienen que ver con sentirse estafados.

Uno de los grandes detractores de esta celebración es el psicólogo David Kyle Johnson, que hasta ha dedicado un libro al tema, 'Los mitos que nos robaron la Navidad', que de forma muy elocuente presenta en su portada a Santa Claus introduciendo en un saco a un niño. En resumidas cuentas, explica el autor, “es una mentira, degrada tu confianza paterna, anima la credulidad, no fomenta la imaginación y es algo parecido a sobornar a tus hijos para que se porten bien”.

Así que van complicando las preguntas, desde el clásico “¿dónde pasan los Reyes el resto del año?” hasta cuestiones más complejas


Es una visión muy pragmática, con la que no todo el mundo está de acuerdo. Una investigación publicada en 1994 en 'Child Psychiatry and Human Development' descubrió que los niños raramente se sienten traicionados al descubrir quién se oculta bajo la identidad de estos navideños benefactores. Es más, la mayoría experimentaron sentimientos positivos cuando, alrededor de los siete años, averiguaban la verdad con sus propias herramientas cognitivas, como si hubiesen resuelto un complicado puzzle. Este es uno de los factores más importantes de esta tradición, recuerda en 'The Conversation' la psicóloga especializada en la confianza de los niños Kristen Dunfield.

Foto: Todo son risas hasta que sacas el papel con un nombre que no has oído en tu vida. (iStock) Opinión

Según sus indagaciones, la creencia en estas figuras y su posterior deconstrucción puede conformar una etapa importante en la maduración del niño. Para empezar, porque es muy difícil sustraerse a ello –un estudio de 'Genetic Psychology' mostró que los niños creían o no en estas figuras independientemente de que sus padres lo apoyasen–, pero también porque puede convertirse en una tradición que influya activamente en el desarrollo cognitivo de los más pequeños.

“¿Se beben el anís de todas las casas?”

A medida que pasan los años, recuerda Dunfield, los más pequeños comienzan a distinguir entre lo mágico y lo real, y Papá Noel o los Reyes Magos pueden ser una buena guía. Por lo general, todos ellos ponen en duda en mayor o menor grado la verosimilitud de dicho relato. Así que van complicando las preguntas, desde el clásico “¿dónde pasan los Reyes el resto del año?” hasta cuestiones más complejas y, por lo tanto, más difíciles de responder, en plan “¿cómo es posible que visiten millones de casa cada noche, que en todas ellas se coman un trozo de roscón y no mueran en el intento?” (quizá no exactamente así, pero ya nos hemos entendido).

“Todas esas historias enriquecieron mi niñez y contribuyeron a convertirla en una Arcadia perdida”, recordaba Richard Dawkins


Muchos padres se sentirán identificados con la dificultad para contestar a tales preguntas, e intentan sortear el envite o bien saliéndose por la tangente o inventando lo primero que se les ocurre; la imaginación de los niños es muy poderosa. La psicóloga recomienda ayudarles devolviéndoles la pelota, por ejemplo, preguntándoles qué creen ellos, especialmente si ya tienen una edad en la que estén empezando a sospechar algo. Si consideras que son demasiado pequeños, debes recordar que los niños más pequeños suelen estar dispuestos a seguir creyendo. No te preocupes; tarde o temprano, recuerda Dunfield, las pistas serán tantas que no les quedará otra que aceptar la verdad. En cualquier caso, ten presente que el pensamiento mágico, tan solo accesible a los niños, tiene sus ventajas cognitivas.

El descubrimiento puede ser otro momento que los progenitores utilicen en su favor. Ante todo, utilizándolo como una manera de que entiendan que el mundo no es blanco o negro y que hay determinadas “mentiras” que pueden ser benignas. La psicóloga recuerda que un simple embuste no va a causar un daño irreversible al pequeño, sobre todo teniendo en cuenta que en otras ocasiones, por simple comodidad y conveniencia, eludimos dar determinadas explicaciones ocultando la verdad (“¿de dónde vienen los niños?”). Hay otra manera en la que se puede utilizar esta costumbre de forma positiva, y es consiguiendo que los hermanos mayores colaboren con los padres para mantener la ilusión de los pequeños.

placeholder '¿Cuánto dinero se gasta en taxis?' (iStock)
'¿Cuánto dinero se gasta en taxis?' (iStock)

Otros psicólogos, como el doctor Matthew Lorber, especialista en desarrollo infantil del Hospital Lenox Hill de Nueva York, ponen el énfasis en la importancia de la imaginación. “Es una parte normal del desarrollo, y ayuda a desarrollar mentes creativas”, señala. Incluso Richard Dawkins, el célebre autor de 'El gen egoísta', consideraba que la credulidad de los niños era necesaria, puesto que contribuía a su supervivencia. “Amo a mis padres por hablarme del Ratoncito Pérez, Papá Noel y el Niño Jesús”, recordaba. “Todas esas historias enriquecieron mi niñez y, junto a otras cosas, contribuyeron a convertirla en una época encantadora, una Arcadia perdida”. Estas figuras consiguen que el niño cumpla su objetivo, crecer.

El poder simbólico

Hay otras razones más profundas por las que algunos pensadores han defendido esta tradición, y tienen que ver con la creación del universo simbólico del niño, desde una perspectiva más psicoanalítica. En 'Los tres Reyes Magos', el profesor de la Universidad Complutense Jesús González Requena analizaba dicho rito como una parte esencial de la maduración del niño. Como explicaba, a la promesa (“Mañana habrá algo para ti que merezca la pena si eres capaz de esperar”) le sigue una aparente decepción, que poco a poco se convierte en “amor por aquellos que se esforzaron en construir ese misterio”.

Es preferible que los Reyes o Papá Noel traigan regalos más modestos, y que los ambiciosos sean otorgados por los padres


Ese es, en última instancia, el sentido definitivo que puede tener esta celebración. El de acercar a padres e hijos a través de una fantasía que el propio niño puede descubrir por sus propios medios, que le ayuda a replantearse la realidad que le rodea y que por lo general termina conformando un recuerdo agradable. Para los padres que teman que este acontecimiento se convierta en un acto consumista más, Dunfield propone un sencillo truco, que es que Papá Noel o los Reyes den regalos más pequeños y que los importantes los proporcionen los padres. Es una manera, como recordaba un popular meme, de que los niños que siguen creyendo en estos personajes pero pertenecen a familias con menos recursos no se sientan discriminados también por ellos.

Ahora que se acerca la Navidad, muchos padres se plantean la pregunta de qué hacer respecto a los Reyes Magos (y Papá Noel, que aún sigue teniendo menos adeptos). Siempre ha habido familias que han optado por no celebrar ninguna de las dos cosas, pero cada vez son más las que se preguntan si no se trata de una manera inmoral de engañar a sus hijos y de fomentar el consumo. Por el contrario, otras siguen defendiendo esta costumbre apelando a los buenos recuerdos que guardan de su infancia, que en ningún caso tienen que ver con sentirse estafados.

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