la precariedad en el trabajo

El timo de las franquicias

Los negocios que se ofrecen sin una estructura real ni un verdadero plan detrás crecen dentro de un sector cada día más polémico y con más litigios en los tribunales

Foto: Un negocio, poniendo el cartel de cerrado. (iStock)
Un negocio, poniendo el cartel de cerrado. (iStock)

“Muchísimas de las franquicias que se ofrecen por internet son fantasmas, realmente no tienen nada detrás. Son una maqueta y una información económica ficticia”. Esto lo dice José Zamarro, asesor jurídico del despacho Pérez Álvarez. “Es, sencillamente, un timo”, prosigue el experto, que lleva anualmente cerca de 100 litigios entre franquiciados y franquiciadores. “Hay casos de academias de idiomas en las que la realidad es que no se llega ni al 10% de lo que se suponía que se iba a ganar”, prosigue el letrado, que dice que sus clientes llegan hasta él para denunciar “después de haber agotado los ahorros de sus familiares y haber tratado de aguantar hasta perderlo todo”. En las ferias dedicadas a esta clase de empresas, se han visto heladerías sin ningún local en toda España que pedían 25.000 euros, por ejemplo.

En España hay 1.298 franquicias (10 años atrás, había solo 850). Entre ellas, muchas firmas conocidas de moda, supermercados o empresas de restauración. Pero también una gran cantidad de negocios muy desconocidos. “Presentan un buen proyecto por internet o en ferias del sector, dicen que quieren expandirlo y que tú vas a ser de los primeros en ponerlo en práctica en tu ciudad, que es una gran oportunidad, y la ilusión de la gente supera las reticencias y los miedos”, explica Zamarro. En ocasiones son clínicas dentales, o academias, o bares con un diseño espectacular y ninguna base real detrás. El negocio global de las franquicias facturó 26.482 millones en 2016.

En Francia, el franquiciador está obligado a tener tres negocios propios abiertos en tres ciudades distintas durante dos años

Sin embargo, el portavoz de la Asociación Española de Franquiciadores, Juan Carlos Martín, niega que esa clase de estafas existan dentro de su asociación. “El código deontológico europeo obliga a que al menos tengas un local físico que haya funcionado”, precisa. Aunque fuera de su asociación sí concede que ha habido negocios que se pueden calificar de 'fantasma' y apunta especialmente a “todas esas tiendas que surgieron de cigarrillos electrónicos y a las lavanderías como La Colada Exprés”. Para Martín, esos modelos en los que “no se ofrece apoyo ni mantenimiento no se pueden considerar franquicias y por eso no los admitimos en nuestra asociación”. También ha habido casos de consultoras inmobiliarias y otros negocios orientados a internet que han intentado entrar en el mundo de la franquicia "sin que tuviera la menor lógica".

La ley española no precisa nada al respecto de estos negocios, cuyos contratos se regulan por el Código Civil, como cualquier otro compromiso firmado. En su momento, se trató de incluir algunos artículos concretos para regularlo, “pero no se hizo al final porque no interesaba a los 'lobbies”, según apreciación de Zamarro, que clama por que al menos se regle una normativa como la que se conoce en Francia como 3x2. Esta obliga a que el franquiciador tenga tres negocios abiertos en tres ciudades distintas durante dos años antes de poder subcontratar a otros.

Estafas

En España, cualquiera puede franquiciar. Basta pagar, y “así es como engañan a la gente”. Una circunstancia que, según los afectados, invita a que se cometan abusos y, en ocasiones, “directamente estafas porque no incluyen ni planes de negocio ni nada de nada”. “Todos esos inventos que no son tales son totalmente una ruina”, concluye Zamarro.

Desde la AEF reconocen que en ocasiones se dan “contratos leoninos”, pero que por esa circunstancia ellos siempre recomiendan “llevar los documentos antes de firmarlos a un especialista para que los valore y si es muy abusivo no lo firmen”. "Esos contratos son de adhesión, ya están hechos y desgranan un montón de obligaciones y ningún derecho", sostiene Zamarro.

No se calcula sobre los beneficios reales, sino sobre el dinero que se ingresa sin tener en consideración los gastos

Las denuncias sobre esas condiciones abusivas parten casi todas de una base común: es imposible pagar lo que se les exige. El caso de los más de 100 supermercados DIA asociados en Asafras denunciaba que, en su circunstancia, les obligaban “a vender a pérdidas” y que con facturaciones anuales cercanas a los dos millones de euros perdían dinero. Desde DIA sostienen que son una minoría los que se lamentan y que el grueso de sus franquiciados están muy satisfechos. Algunos de los asociados de Asafras perdieron sus locales.

Lo más frecuente, según la experiencia de Zamarro, es que se pague un porcentaje sobre las ganancias. Y ahí reside el truco, porque no se calcula sobre los beneficios reales, sino sobre el dinero que se ingresa sin tener en consideración los gastos. Unos costes que en muchas ocasiones vienen provocados por la política de la franquicia: “No se puede ganar dinero en un bar dando la cerveza a menos de un euro”. Las promociones las sostienen los franquiciados.

"No es mi negocio"

Una actitud que se entiende muy bien en una anécdota que sucedió durante un juicio. Cuando Zamarro inquirió al dueño de una conocida marca de bares cómo pensaba que se podía ganar dinero con esa estructura de costes, el interpelado contestó con sinceridad: “No lo sé porque ese no es mi negocio, yo me dedico a otra cosa, a las franquicias”.

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