¿HAY UNA HAMBURGUESERÍA CERCA DE TU 'COLE'?

La vergonzosa estrategia de las cadenas de comida basura para vender más

¿Te has percatado alguna vez en dónde se encuentran los establecimientos de comida rápida? La próxima vez, fíjate, porque puede que te lleves una desagradable sorpresa

Foto: ¿Sabes qué hacen tus hijos cuando salen del colegio? (Efe/Money Sharma)
¿Sabes qué hacen tus hijos cuando salen del colegio? (Efe/Money Sharma)

¿De qué manera podemos influir en la alimentación de nuestros hijos? Ante todo, solemos pensar en lo que les damos de comer o en lo que consumen en el colegio, pero pasamos por alto un importante factor que puede ser decisivo: la posibilidad de acceder fácilmente a la comida basura. Un nuevo informe realizado en Australia y publicado en primicia por 'Adelaide Now' ha desatado una gran polémica después de que afirmase que los restaurantes de comida rápida tienen 10 veces más posibilidades de ser construidos cerca de un colegio en la ciudad australiana.

No cualquier colegio, además, sino los centros de los peores barrios. Por el contrario, en las zonas residenciales con rentas más altas, hay una menor cantidad de esta clase de restaurantes. “Lo que estamos diciendo es que las escuelas menos aventajadas de Adelaida están expuestas a más comida rápida y que el entorno alimenticio da a esos chicos más oportunidades de comer alimentos pocos saludables”, ha señalado al rotativo australiano Neil Coffee, principal autor de la investigación, realizada por la Universidad de Australia del Sur y que será publicada próximamente en 'Public Health Nutrition'.

Las leyes de urbanismo vigentes hacen que sea difícil evitar que se construyan esta clase de establecimientos

Algunos de los ejemplos son los siguientes: hay un McDonald's a 200 metros de la Escuela Primaria de Salisbury, y un Hungry Jack (la franquicia Australiana de Burger King) a 150. Es decir, un pequeño paseo para un adolescente. Son las dos cadenas que suelen situarse más cerca de los colegios de los barrios más desfavorecidos, junto con el KFC que se sitúa cerca del Playford International College. Sin embargo, como recuerda el autor de la investigación, las leyes de urbanismo vigentes en el país hacen que sea difícil evitar que se construyan esta clase de establecimientos: “Si quieres crear entornos más saludables cerca de los colegios la ciudad necesita centrarse en los comercios cercanos”.

En una declaración publicada por 'ABC' Australia, Mcdonald's aclaraba que su objetivo no era abrir centros “cerca de los colegios”. “Los factores clave que consideramos son qué propiedades inmobiliarias están disponibles, qué zonas encajan, si están cerca de importantes vías públicas, el crecimiento de la población y la demanda local”. En muchos casos, conceden, estas zonas coinciden con aquellas en las que hay más colegios, puesto que el urbanismo moderno separa los barrios residenciales de los comerciales, que suelen ser donde también se construyen los restaurantes y los supermercados

La mayoría de estos restaurantes se encuentran en zonas de paso o muy transitadas. (Reuters/Denis Sinyakov)
La mayoría de estos restaurantes se encuentran en zonas de paso o muy transitadas. (Reuters/Denis Sinyakov)

Cada vez es más común que los padres se preocupen por los menús que hay a disposición de sus hijos en los comedores escolares. Sin embargo, no es tan habitual que se centren en las tiendas o máquinas de vending que se encuentran a su alcance, y cuyo consumo no pueden controlar ni ellos ni los profesores. Un vacío que utilizan muchas cadenas para conseguir que los más pequeños se acerquen a sus mostradores. La estrategia se completa con grandes campañas de 'marketing' y productos dirigidos específicamente a dicho público, como los menús infantiles, que incluyen reclamos en forma de juguete.

Otro de los países donde se ha denunciado esta situación ha sido Inglaterra. A finales de 2014, el 'Birmingham Mail' realizó una investigación que desveló que 56 colegios de la región se encontraban a menos de un kilómetro y medio de un McDonald's. Al igual que en Adelaida, Birmingham fue una potente ciudad industrial fuertemente afectada por la crisis económica. El periódico recordaba que casi un cuarto de los niños de la ciudad sufren obesidad. Apenas unos meses después, los responsables de la Haberdashers School, una de las grandes escuelas privadas de Monmouth, en el sureste de Gales, se quejó ante la posibilidad de que una hamburguesería abriese sus puertas porque “podía disuadir a los padres interesados”.

La gente no debería ver esta prohibición como algo negativo, es una lucha por la salud futura de nuestros hijos

Aunque se trata de un aspecto poco explorado en un país como el nuestro, donde el problema enunciado por Coffee no es tan evidente, existen investigaciones que alertan del peligro de que los niños puedan acceder a comida basura fácilmente. Como señala un estudio publicado en 'British Medical Journal' y dirigido por Thomas Burgoine, del Centre for Diet and Activity Reserach, la exposición a comida para llevar estaba asociada con un mayor consumo de esta clase de alimentos. Es evidente; ningún niño recorrerá kilómetros para comprarse unas patatas fritas, pero quizá sí lo haga si percibe su aroma desde la puerta del colegio. Pero la cosa no quedaba ahí: este factor, unido a otros como el consumo en casa o la presencia de establecimientos de comida basura en su camino de vuelta al hogar provocaba que los niños tuviesen un mayor índice de masa corporal, clave a la hora de padecer obesidad

Se trata de otro capítulo en la subterfugia guerra de clases de la alimentación. Como explicábamos en un reciente artículo, la popular y anticuada concepción de nuestros abuelos de que lo sano era estar gordo, propia de tiempos de carestía, ha cambiado por completo. La mejor muestra de ello es EEUU, donde no solo la población pobre sufre problemas de obesidad mientras que la gente con más dinero es capaz de alimentarse mejor y estar más delgada, sino que, como señalaba una investigación de la Escuela de Salud Pública de Harvard, la brecha entre unos y otros no hace más que ensancharse.

Una senadora planta cara

De entre todas las batallas que han enfrentado a las cadenas de comida rápida y los defensores públicos, una de las más célebres es la de la senadora irlandesa Catherine Noone. Irlanda es uno de los países donde más se ha hecho notar la presencia de esta clase de establecimientos cerca de escuelas. En noviembre de 2015 se rechazó la construcción de un McDonald's en Greystones (Wicklow) justo enfrente de tres colegios, uno de los casos más sonados.

Noone abogaba por crear una zona de seguridad alrededor de los centros escolares, pero también de los patios de recreo de los niños, donde no pudiesen construirse restaurantes de comida basura. Como explicaba a 'The Irish Times', su objetivo era crear “no-fry zones” (“zonas sin fritos”) de un perímetro de 500 metros. Una medida que, sin embargo, no afectaría a la mayoría de los colegios que aparecían en la investigación australiana. “La gente no debería ver esta prohibición como algo negativo”, respondió después de que el concilio de Wicklow rechazase la propuesta. “Es una lucha positiva por la salud futura de nuestros hijos”.

Otros municipios se han sumado a la lucha. En el año 2013, Austin (Texas) sopesó la posibilidad de establecer “zonas de comida saludable” alrededor de los colegios, las bibliotecas y las guarderías. Unos años antes, en 2007, California prohibió la construcción de nuevos restaurantes de comida rápida en el sur de Los Ángeles por razones de salud. Diversos ayuntamientos de Inglaterra hicieron lo propio en el año 2010; en muchos casos, ya que no podían cerrar los establecimientos abiertos, decidieron vetar la apertura de nuevos restaurantes. Lo que está claro es que se trata de una guerra a la que le quedan muchas batallas por librar.

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