Tu cuerpo te quiere decir algo

¿Vas al servicio más de la cuenta? Puede ser un síntoma de algo más grave

Que la necesidad de orinar aparezca con demasiada frecuencia puede denotar alguna irregularidad en el organismo. Estas son las causas más comunes que la provocan

Foto: Cuando el cuarto de baño se convierte en la habitación más visitada de la casa. (iStock)
Cuando el cuarto de baño se convierte en la habitación más visitada de la casa. (iStock)

Por lo que se refiere a la cita con el reservado, algunos funcionan como un auténtico reloj mientras que otros son mucho menos regulares. Para los primeros es fácil determinar que puede haber una anomalía cuando su ritmo ordinario se ve trastocado. Para los segundos qué es o no lo normal tiene un componente relativo.

Cuando el tema versa sobre las aguas menores, la costumbre de acudir al baño se halla mucho menos programada respecto a las más rutinarias deposiciones. No obstante, cuando la necesidad de miccionar llama con excesiva frecuencia, el hábito natural puede convertirse en síntoma de alguna afección silente que quizás debería ser atendida.

La vejiga hiperactiva tiene un importante impacto psicológico para el afectado, pudiendo conducirle al aislamiento y condicionando su vida social

¿Cuantas veces al día se considera lo normal a la hora de orinar? El urólogo Jamin Brahmbhatt estima que para una persona que no presenta enfermedades previas, más de ocho veces al día y más de dos durante el sueño deberían ser interpretadas como un hecho irregular. ¿Qué puede estar ocurriendo entonces en nuestro organismo? Estas son algunas de las afecciones más corrientes ligadas a un excesivo número de citas con el retrete. Antes, eso sí, de caer en un erróneo y precipitado autodiagnóstico consulta siempre con tu médico de cabecera o con tu especialista.

Vejiga hiperactiva

Esta afección provoca un impulso repentino de orinar difícil de detener, pudiendo conducir incluso la pérdida involuntaria de líquido (incontinencia). La mayoría de las veces las causas se desconocen, si bien el problema se achaca con frecuencia a los nervios, la costumbre de beber demasiado líquido o un consumo excesivo de cafeína.

Foto: iStock.
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El síndrome puede tener un importante impacto psicológico para el afectado, llevándole a aislarse o a limitar su trabajo y su vida social. La buena noticia es que una breve evaluación puede determinar la causa específica. La cura pasa por el uso de estrategias conductuales como unos horarios muy marcados para ir al baño o técnicas musculares con el fin de reforzar la capacidad de retención de la vejiga. Cuando estos esfuerzos no funcionan, la solución puede pasar por recurrir a medicamentos en forma de pastillas, líquidos o parches.

Infecciones en las vías urinarias

Se pueden presentar en partes muy distintas del aparato urinario: vejiga, riñones, uréteres y uretra. Están causadas por microorganismos que entran a través de la uretra y las mujeres tienden a contraerlas con más frecuencia debido a que el conducto es más corto y se halla más próximo al ano.

El exceso de glucosa en sangre provoca que el organismo intente eliminarla a través de repetidas micciones

El remedio, pasa por un tratamiento con antibióticos cuando las infecciones las generan las bacterias o por antivirales cuando los responsables son los virus. Durante la infección se recomienda no tomar café ni alcohol.

Cistitis intersticial

Se trata de una enfermedad crónica cuya razón no es del todo conocida, si bien se estima que podría tener una causa autoinmune. Se manifiesta con molestias o dolor en la vejiga, y la susodicha necesidad de orinar de manera frecuente y a veces con urgencia. Es también mucho más típica entre las mujeres que entre los hombres.

Foto: iStock.
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Su diagnóstico no es sencillo y no existe tampoco una cura específica, aunque diferentes tratamientos relacionados con medicamentos, fisioterapia, ejercicios o cambios en el estilo de vida pueden ayudar a paliarla.

Diabetes

El exceso de glucosa en sangre provoca que el organismo la intente eliminar a través de repetidas micciones. Ante la frecuente pérdida de fluidos, el cuerpo necesita adquirirlo de los tejidos, lo que puede conducir a la deshidratación.

Si llegan a ser suficientemente longevos, todos los varones acabarán desarrollando una hiperplasia benigna de la próstata

Por dicho motivo, la sed suele ser otro síntoma común entre los afectados de diabetes. El proceso acaba siendo una pescadilla que se muerde la cola, ya que ante el aumento en las cantidades de líquido ingerido, el organismo se ve también motivado para acabar orinando en más ocasiones.

Hiperplasia benigna de la próstata

Supone un agrandamiento de esta glándula que no implica cáncer ni aumenta el riesgo de padecerlo. Sus causas no están del todo definidas, aunque su presentación suele estar ligada al envejecimiento. Si los hombres son suficientemente longevos, cualquier sujeto de sexo másculino acabará presentando algún grado de hiperplasia. De hecho, el 90% de los varones mayores de 80 años manifiesta esta afección.

Foto: iStock.
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La próstata, al crecer, puede ir comprimiendo progresivamente la uretra y provocar dificultad al orinar, aumentando también proporcionalmente el número de micciones necesarias. Agentes farmacológicos como los alfa bloqueadores se emplean como tratamiento. En los casos más extremos se puede recurrir a la cirugía.

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