el mecanismo por el que te sientes lleno

Estos son los alimentos que te sacian de verdad, según un nuevo estudio

Los científicos de una universidad británica aseguran que una serie de comidas muy comunes facilitan más que otras que nuestro apetito se sienta colmado

Foto: La caballa forma parte de los elegidos. (iStock)
La caballa forma parte de los elegidos. (iStock)

El solomillo, el lomo de cerdo, el pollo, la caballa, las ciruelas, los albaricoques, los aguacates, las lentejas y las almendras. Estos son los nueve alimentos que más rápidamente nos hacen sentir llenos. No se trata de una lista creada de manera aleatoria y basada en razones subjetivas, sino el resultado de una profunda investigación que se ha llevado cabo en Reino Unido.

Un grupo de expertos de la universidad de Warwick cree haber desentrañado el mecanismo cerebral que hace que la sensación de saciedad emerja. Las conclusiones definitivas han sido publicadas el pasado 18 de septiembre en la revista especializada ‘Molecular Metabolism’.

Dos aminoácidos explican por qué una dieta rica en carnes como el pollo o el cerdo, o frutas como las ciruelas, nos hace sentir más llenos

Según los autores, el descubrimiento de los porqués puede trastocar de forma contundente los tratamientos para el control de peso y ayudar a reducir así la crisis de obesidad que tanto preocupa a los países desarrollados.

Las moléculas que suprimen el hambre

Para entender el aparato biológico por el que nuestro sistema nervioso envía un mensaje que dice ‘basta’ cuando comemos, se hace necesario comprender cómo actúa el receptor que activa dicha señal y qué sustancias facilitan que salte el resorte.

La clave de la investigación se encuentra en el hallazgo de la posible función de unos sensores del tejido nervioso cuyo cometido era hasta ahora desconocido. Se trata de los tanicitos, unas células ependimarias localizadas en el tercer y cuarto ventrículo del cerebro cuyos procesos se extienden hasta las profundidades del hipotálamo.

Foto: iStock.
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Según los expertos, los tanicitos se encargarían de controlar los niveles de energía de nuestro cuerpo, detectando los nutrientes presentes en la comida y transmitiendo directamente a nuestro cerebro la información de lo que hemos consumido.

Tales sensores biológicos responden a la acción de dos aminoacidos, la arginina y la lisina. Sendas moléculas se encuentran especialmente presentes en la lista de alimentos que hemos expuesto más arriba, por lo que una dieta rica en carnes como el pollo o el cerdo, pescados como la caballa, legumbres como las lentejas y frutas como las ciruelas o los albaricoques generarían automáticamente un menor apetito.

El descubrimiento de la Universidad de Warwick tiene consecuencias para las dietas y la fabricación de medicamentos supresores del apetito

“Los aminoácidos han sido considerados desde hace tiempo como el tipo de nutrientes más eficiente para satisfacer el hambre y proporcionar un prolongado periodo de saciedad. Algunas de las razones conocidas de este efecto son la digestión más lenta de los alimentos ricos en proteínas, así como su capacidad para mantener los niveles de glucosa en sangre relativamente constantes, reduciendo así los antojos que de otra manera podrían ocurrir después de cada comida. Sin embargo, en las últimas décadas se ha puesto de manifiesto que el cerebro es un actor clave en la regulación de la energía (homeostasis) y los aminoácidos pueden tener un efecto saciante incluso cuando el sistema digestivo queda ‘puenteado”, cuentan los autores en el estudio.

Foto: iStock.
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La investigación se realizó, de hecho, utilizando cantidades concentradas de arginina y lisina directamente sobre los tanicitos del cerebro de ratones de laboratorio, verificando en el microscopio las reacciones, y comprobando que en apenas 30 segundos las células respondían a los aminoácidos, emitiendo información a la parte del sistema central que controla las ganas de comer y el peso corporal. Según los expertos, el descubrimiento no solo tendría consecuencias en la elaboración de posibles dietas, sino también en la fabricación de nuevos medicamentos que estimulen directamente estas células actuando como supresores del apetito.

Según un estudio publicado el pasado mes de febrero en la revista científica ‘The Lancet’, el 13% de la población mundial tiene problemas de peso y España sería actualmente el segundo país de Europa con mayor proporción de obesos, solo por detrás de Reino Unido. Las consecuencias de esta epidemia moderna se traducen en un incremento de infartos, enfermedades del hígado, diabetes y cánceres relacionados con un estilo de vida sedentario. Los científicos de la universidad de Warwick confían en que sus descubrimientos ayudarán a moderar las alarmantes cifras de este tipo de estudios que dejan patente la crisis de sobrepeso que vive nuestro planeta a una escala generalizada.

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