el enigma del manuscrito voynich

Un profesor asegura que ha resuelto el enigma del texto más misterioso del mundo

Nicholas Gibbs afirma que el libro es un tratado de cuidados ginecológicos para mujeres y que está escrito en latín, aunque en un código muy elaborado

Foto: Una página del manuscrito Voynich. (Yale University Press)
Una página del manuscrito Voynich. (Yale University Press)

El manuscrito Voynich, un libro del siglo XV, pasaba por ser "el texto más misterioso del mundo". Uno de esos enigmas que ocupan a los fanáticos de lo esotérico y saltan de foro en foro desgranando las teorías más peregrinas sobre su origen y propósitos. El libro, hoy conservado en la biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale, emergió de la oscuridad en 1903, cuando un anticuario, el que da nombre al pequeño manuscrito, se lo compró en una subasta de una congregación jesuita de Frascati (Italia). El pasado martes, el profesor Nicholas Gibbs escribió un largo artículo en el suplemento literario de 'The New York Times' en el que afirma haberlo descifrado.

De acuerdo con la investigación paleográfica de Gibbs, el libro, de unas 200 páginas, sería un tratado de buenos usos y costumbres ginecológicas para damas. El manuscrito, trufado de dibujos de plantas extrañas, diagramas astrológicos y mujeres desnudas bañándose en lagos, nunca había sido desentrañado y no era una opinión minoritaria pensar que, directamente, estaba escrito en un idioma desconocido. Gibbs sostiene que no solo no es así, sino que está escrito en latín, aunque usando un código criptográfico que le da la apariencia de usar una lengua ignota.

También hay quien ha introducido al inevitable en estas salsas misteriosas Leonardo Da Vinci, a los cátaros o a los aztecas

Las tesis que han circulado más allá de los círculos académicos durante estos años han sido de lo más variopintas. Por supuesto, incluyendo aquellos que sostienen que es cosa de alienígenas hostiles, siempre muy socorridos a la hora de arrojar luz sobre los problemas sin resolver. También hay quien ha introducido al inevitable en estas salsas misteriosas Leonardo Da Vinci, a los cátaros o a los aztecas.

El manuscrito Voynich.
El manuscrito Voynich.

Teniendo particular éxito aquella hipótesis que sostiene que el manuscrito es el vestigio de una civilización perdida que desapareció sin dejar más rastro que el Voynich. Numerosos criptógrafos han tratado de desvelar el código, incluidos algunos de los más brillantes en la Segunda Guerra Mundial. Pero sin éxito... hasta la fecha, se supone. Para entender la celebridad que este texto ha alcanzado, basta recordar que el que tuvo más suerte a la hora de descifrarlo, hasta la aparición de Gibbs, fue Indiana Jones, a quien le fue muy útil para hallar la piedra filosofal.

Texto médico

En febrero de 2014, un profesor experto en lingüística aplicada de la Universidad de Bedfordshire aseguró haber descifrado diez palabras del manuscrito. El académico, Stephen Bax, consiguió traducir vocablos que se correspondían con nombres de plantas, como cilantro. Entonces, apuntó a que se trataba de un libro sobre la naturaleza.

Las tesis de Bax concuerdan en cierta medida con las de Gibb. Las plantas son una de las bases fundamentales de la medicina. El profesor británico trabajó siempre con la idea de que se trataba de un texto médico. Las múltiples ilustraciones de plantas y estrellas son frecuentes en este tipo de libro medieval.

La editorial Siloé tiene los derechos en España y revela que la Universidad de Yale los dio porque está desbordada por los curiosos

Desde 2014 la editorial burgalesa Siloé tiene los derechos para reproducir el facsímil en España, aunque sobre el “descubrimiento” de Gibbs no quieren hacer comentarios. Se reservan para la presentación del manuscrito, prevista para la primavera de 2018 en el Museo del Libro de la ciudad castellana. Eso sí, cuentan que cuando se desplazaron a Yale para proponer hacer réplicas, la universidad se mostró muy dispuesta “porque están bastante desbordados con los curiosos”.

La primera edición del facsímil autorizada fue la que preparó los profesores Raymond Clemens y Deborah E. Harkness. Apareció en Reino Unido en noviembre de 2016 y la editó la propia universidad británica en su editorial Yale University Press. El tomo está acompañado de una serie de ensayos que abordan el asunto desde los puntos de vista lingüísticos, médicos y botánicos. En su breve sinopsis se recuerda que al libro se le perdió la pista en la biblioteca del Emperador del Sacro Imperio Rodolfo II, a principios del siglo XVII.

Páginas de menos y desordenadas

Gibb, en su extenso artículo para explicar su hallazgo, cuenta que se topó por primera vez con el manuscrito hace 15 años. Entonces llegó hasta él por otros textos médicos medievales. Desde entonces se gesta su transcripción, que aún no ha sido confirmada por ninguna entidad académica. Gibb también revela que no solo faltan páginas del libro, cosa que ya se sabía, sino que muchas de las que están no están colocadas en el orden correcto.

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