sin rastro alguno

Tesoros perdidos: las desapariciones más misteriosas de la historia

Alrededor de 150 y 200 obras de arte se encuentran cada año (en ocasiones de manera fortuita), pero todavía quedan muchas por descubrir

Foto: Se busca el retrato perdido de Francis Bacon, hay recompensa. (Reuters)
Se busca el retrato perdido de Francis Bacon, hay recompensa. (Reuters)

Ahí estaba, cogiendo polvo. Entre estatuas, muebles, cuadros y demás obras artísticas de medio pelo, la 'Mujer Ocre' del holandés Willem de Kooning pasaba desapercibida en un pequeño anticuario de Silver City, Nuevo México. Su dueño, David Van Auker, ignoraba que aquel cuadro abstracto llevaba en paradero desconocido desde 1985, cuando fue robado en el Museo de Arizona, y que medio mundo lo estaba buscando. Fueron las preguntas inistentes de los visitantes los que le hicieron darse cuenta de que podría estar frente a un original. Y, en efecto, era el auténtico. Desde el mes pasado ya se exhibe en la misma galería de donde fue sustraido. Esta vez, advierten, tendrán más cuidado con él.

Un ladrón robó el 'Vista de Auvers-sur-Oise' de Paul Cezanne en el que se considera el golpe perfecto. Todavía hoy continúa en paradero desconocido

“El caso muestra cómo incluso después de décadas es posible que tesoros como este sean devueltos a sus legítimos hogares”, señala al respecto James Ratcliffe, director de Recuperaciones en el Art Loss Register, la base de datos más grande del mundo de obras robadas. Alrededor de 150 y 200 tesoros, en algún momento dados por perdidos, se identifican cada año. El problema con el arte, señala Ratcliffe, es que lo que no se puede vender se suele destruir: “¿Cuál es el plan después del robo? ¿Cómo vendes la Mona Lisa?”. Sea o no por esta circunstancia, todavía quedan cientos de misterios por resolver relacionados con el arte. Recogemos los cinco casos más característicos enterrados en las bases de datos, pero que todavía suponen un verdadero quebradero de cabeza para aquellos empeñados en descubrirlos.

La cámara de ámbar que los nazis robaron

¿Cómo se puede robar una habitación entera? Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis arrasaron el Palacio de Catalina, a las afueras de San Petersburgo, y dieron con la llamada (una de muchas) “octava maravilla del mundo”: una cámara repleta de ámbar, oro y piedras preciosas. Una a una desmontaron cada pieza y las transportaron a Königsberg (actual Kaliningrado). Fue allí donde desapareció sin dejar rastro, dando lugar a todo tipo de teorías.

Reconstrucción de la cámara perdida. (Reuters)
Reconstrucción de la cámara perdida. (Reuters)

“Podría haber sido destruida en un bombardeo de los Aliados en 1944, pero hay muchas insinuaciones de que podría haber sobrevivido a la guerra”, asegura Ratcliffe. A día de hoy lo más probable es que permanezca fragmentada en manos de gente que, en su mayoría, ni siquiera podrían imaginar su origen histórico. De vez en cuando personas u organizaciones afirman haberla encontrado, enterrada en una mina o en un búnker escondido. Sin embargo, el experto en robos de arte confirma que nada está comprobado. Por su parte, Rusia parece haber abandonado la búsqueda, pues ya ha terminado una réplica de la misma, inaugurada en 2003.

Francis Bacon, en busca y captura

En 1988, la Nueva Galería Nacional de Berlín exhibió las pinturas de Lucian Freud. En un día como otro cualquiera, con cientos de visitantes (sobre todo familias y estudiantes) bajo la atenta mirada de los guardias, alguien se dio cuenta de que falta algo. A plena luz del día alguien había robado el pequeño retrato que Freud dedicó a Francis Bacon. “No es tan raro que un estudiante haya cogido el cuadro, ¿verdad?”, especulaba Freud en una entrevista de 2001.

El museo Isabella Stewart Gardner, de Boston, ofrece 8,6 millones a cambio de información sobre el paradero de los 13 cuadros desaparecidos

Ese mismo año publicó el cartel de “Se busca” con el retrato de Bacon (considerado ahora una obra de arte al nivel del original) y ofreció una recompensa de lo que ahora serían unos 122.000 euros. Nadie respondió a la llamada. Freud murió en 2001 y 'su Bacon' sigue desaparecido. Sin embargo, Ratcliffe está seguro de que algún día verá la luz: “Creo que el robo fue motivado por el deseo del ladrón de poseerlo, fue alguien a quien realmente le gustó el retrato”.

El golpe perfecto

Algo después de la una de la mañana del año 2000, mientras los fuegos artificiales estallaban en el cielo y la gente seguía festejando por las calles, un ladrón llevó a cabo con éxito su minucioso plan: robar el 'Vista de Auvers-sur-Oise' de Paul Cezanne del Museo Ashmolean de Oxford. En menos de 10 minutos, se fue con el cuadro, valorado en casi unos cuatro millones y medio de euros, bajo el brazo y dejó en su lugar unos guantes, un bisturí y algo de cinta adhesiva. “Fue muy preciso, planeado y se aprovechó de una oportunidad única en la vida”. Si alguien encargó el robo, asegura Ratcliffe, entonces estará intacto.

La tormenta del mar de Galilea, de Rembrandt. (Wikimedia Commons)
La tormenta del mar de Galilea, de Rembrandt. (Wikimedia Commons)

¿Has visto este cuadro?

El museo Isabella Stewart Gardner, de Boston, sufrió en 1990 uno de los mayores robos de la historia. Dos ladrones, vestidos de policías, se llevaron 13 piezas de la colección, valoradas en más de 400 millones de euros, entre las que destacan 'El concierto', de Johannes Vermeer, y 'La tormenta del mar de Galilea', de Rembrandt. 27 años después continúan desaparecidos y el centro ofrece unos 8,6 millones de euros a cambio de información relevante que para dar con su paradero. Hasta que se encuentren, el museo seguirá remarcando su ausencia con 13 marcos vacíos en las paredes.

Las últimas palabras de Mozart

No llegó a cumplir 36 años. Tampoco llegó a terminar su Réquiem, sino que fue un estudiante el que lo hizo por Mozart meses después de su muerte en 1791. Casi 200 años más tarde, en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, la partitura original (sin terminar) se puso en exhibición. Se cree que algún visitante arrancó la esquina inferior derecha de las páginas, de la segunda a la última, que contenía las palabras “Quam olim d:C”, las que hasta día de hoy se consideran las últimas que dejó por escrito el compositor. Pese a que no hay certeza de que esto sea de verdad así, todavía no se ha descubierto el fragmento.

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