¿Una ocupación de riesgo?

Las anécdotas más indecorosas que les suceden a los masajistas

Cuerpos semidenudos y tacto, mucho tacto. Quienes practican esta profesión se tienen que enfrentar a veces a situaciones insólitas, confusas y desagradables

Foto: Sensaciones compartidas. (iStock)
Sensaciones compartidas. (iStock)

Un masaje debería tener como finalidad el alivio de molestias musculares o la relajación de determinadas zonas del cuerpo. Debido, sin embargo, a la peculiar situación por la que el paciente debe permanecer semidesnudo y el especialista tiene que tocar en lugares a los que no se permitiría acceder a cualquiera, a veces el masaje en cuestión puede desembocar en circunstancias involuntarias e indeseadas.

Existe un contrato tácito entre el paciente y el fisioterapeuta, quiropráctico u osteópata para que la sesión se desarrolle conforme a lo esperado. Sin embargo, no siempre las reacciones de nuestro cuerpo o ciertos mecanismos inconscientes pueden controlarse por completo.

Todavía sonrío cuando mis clientes gimen y hacen ruidos mientras deshago sus contracturas

Desde diferentes hilos de Reddit y Whisper recogemos algunas de estas anécdotas, reveladas directamente por los propios profesionales.

Reacciones instintivas

El tacto es el sentido que más utilizamos para demostrar afecto, denotar deseo de intimidad o estrechar lazos con los demás. En una sesión de masaje, las dos personas implicadas pueden sufrir las consecuencias derivadas de las inevitables sensaciones que despierta el mero hecho de tocar. Algunos sucesos tienen un punto inocente: “Todavía sonrío cuando mis clientes gimen y hacen ruidos mientras deshago sus contracturas”, confiesa un masajista en Whisper. Otro especialista reconoce que “como masajista hombre, nunca he hecho nada inapropiado con una mujer… Si bien siempre he tenido fantasías al respecto”.

Para muchos pacientes, los servicios que se pueden esperar de un masajista resultan confusos: “Estoy harta de que la frase ‘final feliz’ tenga alguna asociación con mi trabajo terapéutico. Soy una profesional del sector sanitario y ayudo a la gente a aliviar sus dolores”, declara indignada una fisioterapeuta.

Me tocó dar un masaje a un chico con el que tuve un rollo de una noche… En una sesión para parejas con su actual novia

Por desgracia, muchos profesionales cuentan cómo a veces algunos clientes irrespetuosos aprovechan para sobrepasarse en estas situaciones: “Ejerzo como fisioterapeuta licenciada desde hace cuatro años y hace poco, por primera vez en mi vida, me tocó un paciente anciano que creía que podía besarme. Tuve que empujarlo. Me daba igual si le hacia daño o me demandaba. Solo pensaba en mi seguridad”, cuenta ‘gabrielle612’ en Reddit.

Podría parecer que estas experiencias solo les ocurren a las mujeres que ejercen este trabajo, sin embargo, los hombres también pueden ser víctimas de ciertos abusos por parte de sus clientas. Confiesa 'Toxteth_Ogrady': “Una mujer trató de poner su cara en mi entrepierna y me dijo que ‘le encantaría comerme’. Yo llevaba puestos unos pantalones de yoga, porque soy también instructor”.

(Foto: iStock)
(Foto: iStock)

Experiencias con connotaciones sexuales llegan a ocurrir incluso en sesiones en donde las parejas demandan estos servicios: “Me tocó dar un masaje a un chico con el que tuve un rollo de una noche… En una sesión para parejas con su actual novia”, admite una usuaria en Whisper. La 'redditor' ‘natdusz’ narra una experiencia muy violenta en un contexto similar: “Estaba dando un masaje al hombre mientras mi compañera hacia lo propio con la mujer. Era obvio que él estaba disfrutando y me preguntó, bromeando, si me podía llevar a su casa. Su novia saltó de repente del banco, desnuda y furiosa, después de llamarme de todo”.

Experiencias escatológicas

Varios masajistas relatan cómo es inevitable que de vez en cuando a un cliente se le pueda escapar una flatulencia ante la relajación de ciertas zonas corporales. Menos conocido es que a veces sean los propios profesionales los que deciden no contenerse: “A veces, durante un masaje, suelto una silenciosa pero letal ventosidad mientras el paciente está boca abajo”, cuenta un especialista en Whisper. Lo sucedido, sin embargo, al usuario que se esconde tras el sinónimo de 'Lamadian' supera lo esperado para este tipo de accidentes.

Sabes que una piel no está limpia cuando al frotar salen esas pequeñas virutas de suciedad

“Hubo una vez en la que me tocó trabajar con una mujer que tenía mucho sobrepeso”, cuenta. “Solo podía tumbarse sobre su costado y quería que trabajáramos exclusivamente su espalda. A mí me parecía bien, ya que era la única zona a la que tenía completo acceso. Sin embargo, después de dos minutos de sesión se empezó a oler un distintivo hedor de heces. La mujer se lo había hecho encima”. Lamadian se declara una persona muy comprensiva y abierta de mente, pero tras este episodio prefirió recomendar a la mujer a otro especialista, con la falsa excusa de que sabía más sobre los problemas que la aquejaban.

(Foto: iStock)
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Las historias referidas a los efluvios corporales son a veces más sutiles: “Mi madre trabajó durante un tiempo como masajista. Tuvo un cliente que tenía la espalda completamente cubierta de granos. Según iba masajeando, los forúnculos explotaban y sus manos y la espalda de la persona acabaron completamente cubiertos de pus”.

Las quejas sobre la poca higiene de los clientes son repetidas: “Sabes que una piel no está limpia cuando al frotar salen esas pequeñas virutas de suciedad”, cuenta el 'redditor' ‘ambreeyuh’. Este masajista lamenta también cómo una vez le tocó trabajar con un cliente al que le oían tanto los píes que no le fue fácil eliminar después la pestilencia que había quedado en sus manos: “Por favor, dúchense antes de recibir un masaje”, reclama.

Evitar accidentes

Con el fin de eludir este tipo de situaciones, Laura Tatlow, jefa de operaciones de Champneys, cadena de hoteles y 'spas', ofrece algunos consejos a los clientes en el diario ‘The Sun’.

  1. El profesional está pensando en cómo ayudarte y ofrecerte el mejor tratamiento posible. Ya sea este tu primer masaje o estés acostumbrado a recibir este servicio, relájate y permite que trabaje.
  2. Se te pedirá que te desnudes dejando solo tu ropa interior inferior. En cualquier caso, el masajista protegerá tu intimidad cubriéndola con una toalla.
  3. Habla con tu masajista sobre cualquier problema médico para que el tratamiento elegido en la sesión sea el correcto.
  4. Si por algún motivo prefieres que el especialista no trabaje sobre ciertas partes de tu cuerpo, señálaselo.
  5. En el caso de que se utilicen algunos aceites, lleva otra muda de ropa anterior, ya que es probable que se manche.
  6. Si prefieres que tu masajista sea hombre o mujer, señálalo antes de acudir al centro.

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