EXTRAÑOS EXPERIMENTOS CIENTÍFICOS

Oler ventosidades previene el cáncer y el ataque al corazón, según un 'curioso' estudio

Las flatulencias tienen componentes que en pequeñas dosis pueden ser beneficiosos para el ser humano. Estos son una serie de estudios extraños

Foto: Un experimento demuestra que hay determinados componentes positivos en los pedos. (iStock)
Un experimento demuestra que hay determinados componentes positivos en los pedos. (iStock)

Si tienes un amigo al que le gusta compartir contigo sus flatulencias ya tiene un motivo no solo para seguir haciéndolo, sino para poder llegar a estar orgulloso de ello.

La Universidad de Exeter ha conseguido ser noticia en todo el mundo gracias a uno de sus últimos descubrimientos, un estudio que concluye que puede ser beneficioso oler esos nobles gases, que no gases nobles, que se escapan por el lugar donde la espalda pierde su nombre.

Este experimento demuestra que los pedos poseen determinados componentes, como el sulfuro de hidrógeno, que pueden resultar beneficiosos a la hora de evitar un daño mitocondrial y prevenir riesgos de cáncer o ataques al corazón. Pero es conveniente no ser avaricioso, pues solo causa beneficios en pequeñas dosis.

No cabe duda de que este estudio ya se ha posicionado como claro favorito de cara al prestigioso premio IG Nobel (no confundir con el aburrido y poco relevante Premio Nobel), este galardón homenajea desde 1991 a los más bizarros descubrimientos científicos.

En los más de 20 años que lleva celebrándose esta gala que aglutina la mayoría de disciplinas científicas se han galardonado diferentes estudios que seguramente no dejen indiferente a nadie.

1. La bomba gay

Las fuerzas armadas estadounidenses recibieron en el año 2007 el IG Nobel por un programa de investigación cuya intención era crear un arma que no causara ninguna muerte en guerra. Por ello, se les ocurrió la idea de construir un producto que potenciara un instinto homosexual en el enemigo para que estuvieran más pendientes del contrincante por su físico que por el riesgo del ataque.

2. Innovaciones tecnológicas

El jurista australiano John Keogh en el año 2001 consiguió ganar el IG Nobel de tecnología por patentar uno de los inventos de mayor importancia en la evolución humana: la rueda. Hay que aclarar que este abogado no pretendió prohibir su uso ni obtener beneficios por ello, sino mostrar el vacío legal que existía en Australia respecto a las patentes.

3. Las palomas artísticas

Los nipones Shigeru Watanabe, Junko Sakamoto y Masumi Wakita se alzaron en 1995 con este premio en materia psicológica al lograr descubrir que las palomas pueden ser capaces de diferenciar una obra de Picasso de una de Monet. No te extrañes si ves palomas en el Museo del Prado la próxima vez que vayas.

4. Las tortugas perezosas

Tortuga de pata roja. (Wikipedia)
Tortuga de pata roja. (Wikipedia)

Las autoras Anna Wilkinson, Natalie Sebanz e Isabella Mandl concluyeron que los bostezos de la tortuga de pata roja no producían un efecto de contagio en el resto de tortugas. Este estudio se llevó el IG Nobel de fisiología en la edición del 2011.

5. Presencia española

La comunidad científica patria ha tenido el honor de llevarse este prestigioso premio en tres ocasiones y todos ellos en este milenio. El primero en llegar fue en el año 2002, el premio de higiene recayó en Eduardo Segura y su invento Lavakan, la “lavadora” de perros.

En la edición de 2006 fueron premiados Carmen Roselló, Antonio Mulet, José Javier Benedito y José Bon por su estudio acerca de la influencia de la temperatura en la velocidad de los ultrasonidos en el queso Cheddar. Pese a su aparatoso nombre, el afán de esta investigación era buscar un nuevo procedimiento para controlar el proceso de curación del queso.

Nuria Sebastián-Gallés, Josep Trobalón y Juan Manuel Toro un año más tarde, en 2007, consiguieron ganar este premio al descubrir que las ratas, en ocasiones, no son capaces de diferenciar el neerlandés del japonés cuando escuchan audios al revés.

Polémicas con los premios

Como ocurre en todos los grandes galardones, hay ocasiones en las que los resultados pueden parecer injustos o sorprendentes. Y en el IG Nobel nunca se ha premiado notorios estudios como el que certifica la ventaja fértil que da a los hombres el uso de falda o la demostración que afirma que las mujeres rubias son más agresivas que las morenas.

Está claro que el nuevo descubrimiento acerca de nuestros ventosos amigos debe ser un serio candidato a lograr el IG Nobel, pero para saber si lo logra o no, tendremos que esperar un par de meses, ya que la gala de 2014 se celebrará este próximo 18 de septiembre

Alma, Corazón, Vida
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