¿SON LA AVIADORA Y FRED NOONAN?

Una nueva fotografía puede haber resuelto el misterio del paradero de Amelia Earhart

Ha pasado décadas oculta en un sótano de los Archivos Nacionales estadounidenses hasta que finalmente ha visto la luz. Y en ella se puede apreciar dos figuras muy conocidas...

Foto: La aviadora, en la cabina de su avión en 1936. (Cordon Press)
La aviadora, en la cabina de su avión en 1936. (Cordon Press)

El 2 de julio de 1937, la aviadora Amelia Earhart emprendió el que probablemente fue su último viaje. Despegó desde Papúa Nueva Guinea con el objetivo de completar una etapa más en su pionero itinerario alrededor del mundo, y después de reportar su posición al suroeste de las islas Nukumanu, se perdió todo contacto con ella… para siempre. Durante 80 años, el destino de Earhart y su navegante Fred Noonan ha estimulado la imaginación de amantes de la conspiración de todo el mundo, después de que el importante esfuerzo depositado en la búsqueda encargada por Franklin Delano Roosevelt no diese ningún resultado.

Esta semana, un documental del canal Historia titulado 'Amelia Earhart: the Lost Evidence', ha proporcionado una nueva evidencia en forma de fotografía encontrada en los Archivos Nacionales estadounidenses que, según su tesis, muestra a Earhart y Noonan en el atolón de Jaluit en las islas Marshall, después de que su avión se estrellase. Cuesta identificar los rasgos de los personajes de la instantánea, pero aparentemente muestran a un hombre y una mujer, sentada de espaldas, con el mismo corte de pelo que la aviadora y pantalones, una de sus señas de identidad.

No solo eso, sino que en el margen derecho de la imagen aparece lo que se asemeja a un avión derribado, y que podría tratarse del aparato que Earhart pilotaba. Según el protagonista del documental, el antiguo director ejecutivo asistente del FBI Shawn Henry, sus reservas iniciales pronto se vinieron abajo: “El hecho de que proviniese de los Archivos Nacionales y no del sótano o del garaje de alguien le da mucha más credibilidad”, ha explicado a 'The Washington Post'.

De ser auténtica, se confirmaría la teoría de que los aviadores cayeron en territorio dominado por Japón y que terminaron sus días en una cárcel nipona

La instantánea fue recuperada hace unos años por un antiguo agente del tesoro estadounidense llamado Les Kinney, como explica el documental, que se emitirá este domingo. Se encontraba en un montón de otras 20 o 30, y pasó bastante tiempo hasta que reparó en su contenido. Según ha explicado Henry, se contactó con dos especialistas para determinar que la fotografía no había sido manipulada de ninguna forma. La gran duda, no obstante, se encuentra en saber si de verdad se trata de Earhart y de Noonan, pues de ser así, se confirmaría la popular teoría de que los aviadores cayeron en territorio dominado por Japón y que probablemente terminaron sus días en una cárcel nipona.

La fotografía que el tiempo devoró

Ya que la tesis de que verdaderamente se trate de los desaparecidos resulta muy atractiva para los espectadores, el documental intenta defender su autenticidad. A través, por ejemplo, del especialista en reconocimiento facial Ken Gibson, que explicó en el programa de televisión 'Today' que físicamente ambos encajaban con la descripción conocida de los aventureros. “El pelo está en retroceso”, explicaba refiriéndose a Noonan. “La nariz es muy prominente”. En su opinión, “la foto muestra claramente que Earhart fue capturada por los japoneses”.

Earhart y Noonan montándose en el Lockheed L-10E Electra. (Cordon Press)
Earhart y Noonan montándose en el Lockheed L-10E Electra. (Cordon Press)

Resultará difícil, no obstante, seguir esta línea de investigación, ya que las autoridades japonesas ya han reconocido que no tienen ninguna constancia en sus archivos ni de haber detenido a Earhart y Noonan ni de que pasasen por las islas Marshall, y la fotografía no muestra ningún dato más que la permita localizar temporalmente. Además, las dudas sobre la verdadera identidad de los retratados son razonables. Dorothy Cochrane, del Smithsonian, desconfía de que verdaderamente sean ellos, pero reconoce que “no puedo culpar a la gente por querer saber”.

Según dicho instituto, lo más probable es que simplemente se les acabase la gasolina mientras intentaban alcanzar sin éxito la isla Howland, debido a problemas de comunicación. Una teoría más aburrida, reconoce Cochrane, que recuerda que los nuevos datos son “interesantes” pero no “definitivos”. “La gente toma fotografías y las interpreta, y son libres de hacerlo”, añade. Todo gran misterio da lugar a grandes teorías de la conspiración, y el de Amelia Earhart, donde además entra en juego el miedo a los accidentes de avión, es uno de los mayores del pasado siglo.

¿Quién tomó la foto?

Incluso en el caso de que aceptemos que se trata de Earhart y su acompañante, quedaría por resolver una pregunta nada baladí: ¿quién tomó la fotografía y por qué ha pasado décadas cogiendo polvo en los archivos sin que nadie supiese de su existencia? Según la tesis presentada en el documental, su autor probablemente fuese un espía estadounidense en el Pacífico cuya tarea era recoger los movimientos militares japoneses, y que se topó con Earhart y Noonan por casualidad. La preservación de su identidad era probablemente una manera de garantizar su seguridad por parte de las autoridades alemanas.

Creemos que el Korshu se la llevó a Saipán y que murió allí, en una cárcel japonesa

La fotografía refuerza una de las tesis más habituales respecto al paradero de la aviadora, que se basa en el testimonio de algunos de los habitantes locales, que durante décadas han mantenido que habían visto caer el Electra, el avión de Earhart y que los japoneses se llevaron presos a los viajeros en un barco. “Creemos que el Korshu se la llevó a Saipán (en las islas Marianas) y que murió allí, presa de los japoneses”, ha explicado el productor ejecutivo del documental, Gary Tarpinian. “Pero no sabemos cómo murió ni cuándo”.

En 2014 se encontraron unas piezas de fuselaje que podrían haber pertenecido al avión de Earhart. Según la tesis de The International Group for History Aicraft Recovery Group (TIGHAR), Earhart aterrizó sin problemas en una isla de Nikumamoro, intentó comunicarse durante cinco noches desde la radio del avión y, al no conseguirlo, los dos aviadores terminaron sus días como náufragos en el atolón. Hace un año y medio, este grupo de investigadores volvió a analizar unos huesos encontrados en la isla de Nikumamoro en 1940, y que según los cálculos del forense Jeff Glickman, debían pertenecer a Earhart porque presentaban la misma pecularidad anatómica que las fotografías de la aviadora: un brazo más largo de lo normal.

El TIGHAR considera, por lo tanto, que esta fotografía, cuya existencia ya conocían desde hacía más de un año, no tiene credibilidad. Según uno de sus miembros, Richard Gillespie, el pelo del supuesto Noonan no se corresponde con las fotos que se conservan de él. “Creemos que murió como una náufrago”, explica a 'CNN'. “Todas las evidencias apuntan a ello. Tenemos una fotografía que analistas forenses han analizado, tomada tres meses después de su desaparición, y parece ser su tren de aterrizaje. Se corresponde con los registros del vuelo”.

Las diferentes teorías sobre la desaparición de Earhart suelen compartir un trasfondo común inconfesable: la ansiedad que genera pensar que una de las grandes heroínas del siglo XX pudiese terminar sus días torturada en una cárcel japonesa. Como reconoce Cochrane, “preferiría pensar que abandonó este mundo rápidamente estrellándose en el océano en lugar de haber sido capturada por los japoneses… Pero esto no demuestra nada. Simplemente es el deseo de un final indoloro en lugar de uno violento”.

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