Cómo aliviar el dolor de espalda sin recurrir a medicamentos
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Cómo aliviar el dolor de espalda sin recurrir a medicamentos

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Cómo aliviar tu dolor de espalda

¿Quién no lo ha sufrido alguna vez? El lumbago es una de las enfermedades crónicas más diagnosticadas en España. Se calcula que esta dolencia se traduce en alrededor de 60.000 bajas laborales y en la pérdida de más de un millón de trabajos al año.

Tras el resfriado común y la gripe es la enfermedad que ocasiona mayor absentismo laboral y alrededor del 80% de la población tiene este tipo de dolores alguna vez en la vida. En la mayor parte de los casos es consecuencia del sedentarismo, el problema es que para muchas personas se acaba convirtiendo en crónico.

Aunque no hay que restar gravedad al asunto, lo cierto es que, según los investigadores de la Universidad de Oxford, existe una gran variedad de factores que pueden hacer que el cerebro perciba el dolor de forma diferente, esto es, disminuyendo la agonía.

Salir con los amigos

"Salir con amigos cercanos dispara las endorfinas en su cerebro", asegura Robin Dunbar, profesor de Psicología evolutiva en Oxford, a 'Prevention'. "Las endorfinas son sustancias neuroquímicas que pueden calmar la actividad cerebral, lo que puede explicar por qué en ese tiempo de ocio se reduce el dolor", apunta.

Por el contrario, según la investigación de la Universidad de Melbourne en Australia, el aislamiento social –es decir, pasar demasiado tiempo solo y lejos de amigos y familiares– está vinculado a padecer mayores dolores de espalda, según la investigación de la Universidad de Melbourne en Australia.

Reír

La risa es también un potente reductor. La investigación llevada a cabo por Dunbar demuestra que la risa puede aumentar el umbral del dolor, esto es, la capacidad que tenemos las personas de soportarlo. Por ello, si uno está bromeando con amigos o viendo una película divertida, es más que probable que no perciba la dolencia como tal.

Masajes

Un estudio de 2015 de la Clínica Mayo sugiere que un masaje puede eliminar, o al menos neutralizar, la percepción del dolor. Esto se explica porque los receptores de la piel responden al tacto de la otra persona al activar el nervio vago del cerebro. Así, el aumento de actividad en el nervio vago alivia el estrés, y la disminución del estrés (y las hormonas relacionadas con el estrés como el cortisol) alivia el dolor.

Natación

Realizar ejercicios en el agua siempre usando una flotador para no forzar demasiado y poder ir a la zona donde cubra sin miedo a que nuestra espalda o músculos nos fallen. De este modo ejercitamos las articulaciones sin sobrecargarlas y reforzamos los músculos dorsales.

Eso sí, no son recomendables todos los estilos. Tal y como recomendaba a El Confidencial el profesor de fisioterapia de la Universidad Alfonso X el Sabio Pablo García Fernández, “lo mejor es nadar a crol o a espalda. Hacerlo siempre en posturas de tipo simétrico, con posiciones neutras, en las que no haya extensiones forzadas”.

Presión en la zona

El uso de un rodillo de espuma sobre la espalda puede reducir el dolor. La acupuntura también puede ser buena: según un estudio de 'JAMA Medicina Interna', el 55% de los que la prueban reducen su dolor.

Hacer ejercicio intenso

Veinticinco minutos de ejercicios aeróbicos como, correr, hacer ciclismo y la natación redujeron la percepción del dolor en un 28%, según una investigación publicada en el 'Journal of Rehabilitation Research and Development'. Al respecto, un estudio de la revista 'Pain', demostró que los atletas tenían una mayor tolerancia al dolor que aquellos que no lo eran.

Estiramientos

La Clínica Mayo recomienda una serie de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento que alivian y refuerzan nuestras espaldas. Son muy sencillos. Se recomienda hacerlos una vez por la mañana al levantarte y otra por la noche. Algunos son:

- Pie al pecho. Tumbado boca abajo con los pies apoyados en el suelo y las rodillas dobladas, lleva una rodilla al pecho ayudándote de las manos. Mantén la posición entre 15 y 30 segundos y cambia de pierna. Repite el ejercicio unas 10 veces con cada pierna.

- Pies al pecho. Es un ejercicio muy similar al anterior, con la única diferencia de que en lugar de alternar las piernas, las juntamos y tratamos de acercarlas al pecho a la vez.

- Tumbado boca arriba, con los pies apoyados en el suelo y las rodillas flexionadas, junta ambas piernas, de manera que sean un solo bloque. Manteniendo siempre los hombros apoyados en el suelo durante todo el ejercicio, gira la cadera y repite el ejercicio 5 veces por cada lado.

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