No se sentían culpables

"He engañado a mi marido y me siento mejor que nunca"

Estas confesiones de diferentes mujeres sobre cómo se sienten tras tener relaciones fuera del matrimonio con otras personas son de lo más reveladoras

Foto: Ellas han sido infieles y así se han sentido. (iStock)
Ellas han sido infieles y así se han sentido. (iStock)

Un 33% de las mujeres admite que ha mantenido relaciones sexuales en algún momento de su vida con alguien que no era su pareja oficial. Así lo asegura un estudio realizado por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP). Un 62% de las mujeres potencialmente infieles declararon que el atractivo físico de la otra persona juega un papel determinante a la hora de dar el paso definitivo, pero ¿cuáles son los motivos principales?

Si vuestra relación se ha resentido, seguramente no le será difícil lanzarse a la cama de otro hombre. Cada mujer tiene sus propias razones para engañar a sus maridos y sentir tener culpabilidad alguna.

Me casé muy joven

"Tenía 24 años cuando contraje matrimonio. Era alguien que me gustaba pero no era especial. Ambos nos sentimos presionados a casarnos. Mi familia me dijo que me centrara en el matrimonio en lugar de mi carrera. Además todos mis amigos estaban casados y eso era lo normal. Nuestra relación ya estaba muerta antes de empezar y a los tres años me lié con un compañero de trabajo y tuve una aventura. Mi marido se dio cuenta y eso nos ayudó a seguir con nuestras vidas por separado", cuenta Sherry de 34 años.

No pienso contárselo porque no deseo arruinar nuestro matrimonio por una persona que no nos importa en absoluto

Solo sexo

Raquel tiene 31 años y no conoce la culpabilidad. "No me arrempiento de engañar a mi marido porque no me gustaba la persona con la que lo hice. Me acosté con un chico que conocí una noche en un bar de Miami en el cumpleaños de una amiga. Creo que no fue un gran problema porque no existía una conexión emocional, era solo sexo. Si le quisiera o amara, sentiría que lo estoy engañando de verdad, pero realmente quiero y adoro a mi marido. No pienso contárselo porque no deseo arruinar nuestro matrimonio por una persona que no nos importa en absoluto".

Venganza

Como si de Madeleine Stowe en su papel de Victoria Grayson se tratara, la venganza se sirve en plato frío, o así piensa Luciana que descubrió que su marido la estaba engañando con un vecino. Sin dudarlo ni un segundo ella quiso ponerle los cuernos también. "Yo quería hacerle daño, como él me lo hizo a mí. Nos pilló en la cama de nuestra casa y se sorprendió mucho. Acabó llorando y a mi me alegró porque le hice sentir como yo me había sentido. Obviamente nos divorciamos al poco tiempo".

Revenge. (iStock)
Revenge. (iStock)

Terapia

"Mi marido y yo llevábamos dos años sin dormir juntos", confiesa Erin. "Todo el mundo necesita tener relaciones sexuales, así que me acosté con varios. La realidad fue que me di cuenta de que tenía que poner fin a nuestros problemas de alcoba. Nunca se lo conté a mi marido, pero decidí ir a terapia de pareja y solucionar nuestras carencias sexuales. Después de ir, probamos a tener tiempo para estar a solas y cosas nuevas en la cama. No me arrepiento de haberle engañado porque ahora estamos mejor que nunca".

Mi vecino se divorció y acabamos teniendo un 'affaire'. Una noche mi marido nos pilló y me costó el divorcio. Era lo que tenía que pasar

Aburrimiento

Estaba cansada de ser una ama de casa cualquiera. Mi marido nunca me dijo lo guapa que estaba o me dio las gracias por tenerlo todo listo siempre, prácticamente me ignoraba. Mi vecino se divorció y acabamos teniendo un 'affaire'. Él sabía que yo estaba casada pero le daba igual, quería tener sexo sin compromiso y yo estaba de acuerdo con eso. Una noche mi marido nos pilló y me costó el divorcio, pero era lo que tenía que pasar", cuenta Charlene de 45 años.

La monotonía lleva al aburrimiento. (iStock)
La monotonía lleva al aburrimiento. (iStock)

Experiencia

Deby tiene 30 años y solo había estado con su marido. "Cuando solo te has acostado con un hombre y no has probado con otros, eres una inexperta. El dormir con otras personas amplió mis horizontes en el dormitorio. El mismo año tuve dos amantes, el entrenador del gimnasio y un compañero del trabajo. Quedamos para tomar algo, una cosa llevó a la otra y sin darme cuenta acabé en su cama. Le recomiendo a cualquiera que pruebe la emoción de andar a escondidas en el trabajo, no se arrepentirá y mi marido todavía no se ha enterado".

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