las infidelidades

"Por qué me acosté con un casado, y todo lo que aprendí de ello"

Hay muchas chicas que acaban atrapadas en relaciones con hombres comprometidos. Recogemos los testimonios de algunas de ellas y vemos si es producente o no

Foto: Estar con un tipo comprometido no es muy divertido. (iStock)
Estar con un tipo comprometido no es muy divertido. (iStock)

No es ningún secreto que existen hombres casados que engañan a sus mujeres. Por H o por B, ellos encuentran las razones suficientes para acabar en la cama de otra fémina, normalmente más joven. El tema daría para mucho, pero hoy vamos a centrarnos en ellas, las otras. Aquellas chicas que terminan teniendo una relación secreta o pseudoromance con un tipo comprometido. Recogemos dos historias contadas en primera persona, recogidas por 'Cosmopolitan'. Quizá esto animará a las amantes a pensárselo dos veces antes de comenzar una historia con un hombre que ya tiene otra vida. Si está haciéndole eso a gente que quiere, qué no te hará a ti, amiga. Ve con cuidado. Y para los machos casados, un consejo: si te metes en las bragas de otra, deja a tu mujer y cambia de vida. De nada.

Paula, 28 años, Filadelfia (Pensilvania, EEUU)

"Trabajaba como directora de Comunicación y Marketing de artistas. Por mi trabajo conocí al 'Señor Casado', hace aproximadamente un año y medio, después de contratarle. Era bajista. Me sentí atraída por él porque era superdivertido, fresco, estiloso, dulce, generoso, amable, cariñoso y creativo, por no hablar de que era bastante peculiar y aventurero. Entre nosotros había una química evidente, pero al principio el hecho de que estuviera casado me hacía sentir un poco incómoda. Me aseguró que le iba bien con su esposa, y que tenían una relación de 'ojos que no ven, corazón que no siente'. En varias ocasiones, le sugerí que debíamos confesarle nuestra relación a la esposa, pero él no tenía el valor suficiente. Finalmente, me rendí y acepté la situación. Le creí cuando me dijo que me haría feliz.

Entre nosotros había una química evidente, pero al principio el hecho de que estuviera casado me hacía sentir un poco incómoda

Cuando quedábamos era sobre todo en parques de las afueras de la ciudad, o en el trabajo. Me resultaba muy agradable no sentir esa presión de estar en una relación totalmente comprometida, y eso nos permitió soltarnos completamente en lo relativo al sexo. No obstante, al mismo tiempo el hecho de estar con un tipo casado me hacía sentir horrible, como si me avergonzara de mí y de nuestra relación. Nunca me sentí como si fuera una 'rompe hogares', pero sí que me sentí responsable y en cierta medida culpable por su decisión de ocultarle nuestro affaire a su esposa.

Cuando finalmente se lo confesó, lo dejaron. Resulta que la mujer no estaba bien con él [así que en cierta medida aprovechó la infidelidad para acabar con el matrimonio]. La relación entre ellos acabó muy mal, y la nuestra también. Me dijo que no lo volviera a llamar ni le volviese a escribir. Y es lo que hice. No le he visto desde entonces. Ya ha pasado casi un año. Todavía me siento mal por haberle liado con él, y eso que actualmente tengo una relación normal con un hombre soltero. Soy muy feliz.

Al respecto, he de decir que no estoy de acuerdo con el estereotipo de 'amante rompe hogares'. Las situaciones son mucho más complicadas de lo que puedan parecer desde fuera. Obvio, hay personas que no tienen buenas intenciones, pero creo que son pocas. Creo que las mujeres que salen con hombres casados, yo incluida, realmente creen que pueden llevar la relación sin que nadie salga lastimado y realmente se preocupan no solo por el hombre, sino también de la familia de este. No considero que ninguna de ellas tenga mala intención".

Salli, 28 años, Virginia (EEUU)

"Conocí al hombre en cuestión en un viaje de trabajo, hace aproximadamente tres años. Él se convirtió rápidamente en mi mentor, me ayudaba con el trabajo. Muy pocas personas sabían que él estaba casado, ya que nunca llevó anillo de compromiso. Era todo un macho alfa. Inteligente y seguro de sí mismo. Tenía diez años más que yo, lo que me hizo sentir más atracción si cabe hacia él. En el trabajo, él me animaba y apoyaba mucho, lo que me hizo sentir muy valorada a nivel profesional. Muy competente. Era muy tradicional y, de alguna manera, me creía a salvo con él. Nuestra relación pronto pasó de lo profesional a lo personal. Nos convertimos en amantes.

Me llevó un tiempo darme cuenta de que esa relación no me convenía y que él estaba loco, pero al final lo hice

Yo no sabía que estaba casado. Me lo dijo después de nuestro primer beso. No me lo podía creer. ¿Cómo podía tener esposa después de todo lo que habíamos pasado juntos? ¿Y por qué nunca me lo dijo? Me explicó que su matrimonio era tóxico y en cierta medida me sentí mal por él. En un principio, racionalicé la relación al máximo, y a su mujer también. No obstante, hubo momentos en los que sí que sentí que lo que hacíamos estaba mal, y que habíamos cruzado una línea. Un día me llevó a su casa, donde vivía con su esposa, y eso me hizo sentir realmente incómoda. Sin embargo, vi evidencias de peleas (agujeros en la pared, barandillas rotas...), lo que me provocó solo deseos de cuidarlo.

A nivel general, me molestaba mucho su falta de disponibilidad y que no pudiéramos hacer cosas que hacían las parejas normales. Conocí a algunos de sus amigos, pero él nunca quiso conocer a los míos.

Lo nuestro acabó cuando aprendí que las cosas de las que él acusaba a su mujer, él las hacía también. Era verbal, mental y emocionalmente abusivo hacia mí. Una vez, en una discusión, casi me da un bofetón, pero le paré. También trató de convencerme para que me sometiera a una operación de cirugía estética, y me decía que estaba desquiciada cuando peleábamos. Me llevó un tiempo darme cuenta de que esa relación no me convenía y que él estaba loco, pero al final lo hice.

Rompí con él, pero al poco tiempo volvimos porque me venía llorando y pidiendo disculpas. Luego, una semana después de que yo accediera a volver, él me dejó a raíz de una pelea supertonta. Me di cuenta de que simplemente había dañado su ego al dejarle yo primero, al decirle que no quería estar a su lado. Así que simplemente creo que volvió conmigo para poder tener él la última palabra.

Después de dejarlo conmigo, él trató de arreglar las cosas con su esposa, pero la cosa no salió bien. Sinceramente, dudo que cualquier mujer cuerda quiera estar con un tipo así. Yo no podría soportalo. Él no es más que un recordatorio de los errores que cometí y de lo que bajó mi autoestima cuando estuve con él. No sé cómo pude aguantar esa situación".

Por qué se debe huir de los casados

Como hemos visto en estos dos casos, las amantes nunca acaban bien. Ojo, no es lo mismo acostarse con un hombre comprometido una vez que comenzar una relación con él. Ya lo advirtió la socióloga Marie-Carmen García, autora del libro 'Amours clandestines' (Ed. Pul): "Las mujeres solteras deberían evitar meterse en una relación romántica con un hombre casado, ya que la asimetría de las situaciones de ambos suele llevar a la infelicidad".

Ellos son capaces de tener una infidelidad, mientras que para ellas una aventura no solo implica sexo, sino también emociones, conexión e incluso amor

Tanto Paula como Salli podían tener la sospecha de que aquello no iba a ir a ningún sitio, e incluso se sentían culpables por las esposas de sus amantes. Pero no finalizaban la relación. Tardaron meses en darse cuenta de que el affaire no les aportaba nada bueno, una vez que ya se había esfumado la pasión de los primeras semanas. A nivel general, las mujeres no están hechas para compartir su amor ni para mantener relaciones sexuales sin implicarse demasiado. En el fondo, asegura García, ellas siempre esperan que el hombre casado deje a su mujer por ellas.

Al respecto, un estudio realizado por la Universidad Rutgers concluyó que un 34% de las mujeres y un 56% de los hombres que habían engañado a sus cónyuges dijo estar “felizmente casado”, lo que demuestra que ellos son más capaces de tener una infidelidad y seguir amando a sus esposas, mientras que para las féminas una aventura no solo implica sexo, sino emociones, conexión e incluso amor.

Esta es una de las lecciones que han aprendido estas jóvenes. Además de que estas relaciones no hacen bien a su estado de ánimo, pues reduce su autoestima y comienzan a desarrollar una imagen negativa de sí mismas. "Todas las amantes que he conocido solo arrastran consecuencias negativas aquellas que han mantenido relaciones que duran años", añade Garcia, algo que se acaba cuando ellas deciden romper.

Así pues, desde aquí recomendamos a todas las mujeres que, por favor, se mantengan lejos de los casados. Y a ellos que dejen de ser tan capullos. Como hemos visto, después de tener una amante, casi siempre se acaba cortando con la esposa.

Alma, Corazón, Vida

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