La rutina de 90 segundos que debes hacer en la ducha para empezar el día a tope
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La rutina de 90 segundos que debes hacer en la ducha para empezar el día a tope

Se trata de un truco que te llenará de energía y te proporcionará numerosos beneficios para la salud. Lo utiliza hasta la diseñadora y cantante Victoria Beckham

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La rutina de 90 segundos que debes hacer en la ducha para empezar el día a tope

Ya sabemos los beneficios de la ducha fría mañanera, pero hay algo mejor. Los expertos de 'Career Girl Daily' han dado con la fórmula perfecta. Se trata de una rutina de 90 segundos que te llenará de energía (mucho más que un café supercargado) y te proporcionará numerosos beneficios para la salud. Es tan top que hasta lo utiliza la diseñadora y cantante Victoria Beckham.

Vamos allá. La rutina que defienden estos expertos es la siguiente: después de lavarte bien todo el cuerpo, debes aclararte con agua fría durante 30 seguidos; después, cambiar la temperatura a caliente durante otros 30, para acabar de nuevo con agua congelada y completar así el minuto y medio.

Aunque te parezca muy 'hardcore', sobre todo ahora que es invierno y el clima no acompaña, te vas a convencer del todo cuando conozcas todos los beneficios que tiene para la salud. Una buena ducha influye en los sistemas estructurales y orgánicos del cuerpo humano genera equilibrio y bienestar inmediato, sobre todo si es por la mañana, ya que tiene un efecto energizante, calma los problemas emocionales y eleva la moral al activar una sustancia llamada noradrenalina que ayuda a combatir la depresión.

Es una combinación de 30 segundos de agua fría, seguidos de otros 30 de agua caliente, para retornar al punto inicial durante otro medio minuto

Si aplicamos agua caliente conseguiremos dilatar los vasos sanguíneos y relajar los músculos, liberando la tensión acumulada y aliviando los dolores reumáticos. Además, el vapor favorece las patologías respiratorias, sobre todo si se potencia su efecto con hierbas, aceites o minerales naturales.

Por otro lado, el agua fría contrae los vasos sanguíneos y estimula la circulación, siendo altamente eficaz para eliminar el cansancio físico y psíquico, la retención de líquidos y sus antiestéticos efectos en la piel. Asimismo, el frío activa la función metabólica, eliminando toxinas y grasa acumulada, al mismo tiempo que anima la producción de glóbulos blancos, reforzando el sistema inmunitario contra resfriados, gripe y asma.

Como vemos, por separado, el agua caliente y fría sobre el cuerpo es beneficiosa, y si juntamos las dos para hacer contraste, los beneficios se incrementan considerablemente. Este contraste ayuda en problemas de retorno venoso y disminuye la inflamación. Si, además, aplicamos un masaje con chorros sobre zonas doloridas, relajaremos las tensiones, disminuyendo las contracturas musculares y aumentando la elasticidad. Si los chorros se aplican bajo el agua conseguiremos además sedación. En cambio, si solo aplicamos una ducha con efecto de lluvia rápidamente favoreceremos un estado de relajación.

Así, la ducha perfecta comenzaría con chorros de agua fría, perfectos para activar la circulación, cargar las pilas y mantener el cuerpo fresco durante las 5 horas siguientes, seguido de chorros de agua caliente para relajar los músculos, para volver de nuevo al agua fría y comenzar así el día repletos de energía.

Beneficios del contraste frío-calor

Esta práctica usada desde la Antigua Grecia, que incluso previene la calvicie al estimular el cuero cabelludo y mejora la calidad y producción de espermatozoide, proporciona numerosos beneficios para el que lo realiza. Los más destacados son los siguientes:

  • Mejora el sistema inmunológico: uno de los claros beneficios de los baños de agua fría es la mejora del sistema inmunológico. Las duchas heladas contraen todo el cuerpo, mejorando notablemente el sistema linfático, el encargado de combatir las infecciones.
  • Mejor circulación: el H2O frío aumenta la frecuencia cardíaca y flexiona los músculos, los cuales se llenan de sangre, al igual que los órganos vitales. Todo ello mejora notablemente la circulación. El agua caliente dilata los capilares y mejora así la circulación del flujo sanguíneo.

Por separado, el agua caliente y la fría son beneficiosas, pero si juntamos las dos para hacer contraste, las ventajas se multiplican

  • Un estado emocional más sano: las duchas frías liberan componentes químicos en el cerebro que mejoran el estado de humor, disminuye la ansiedad y el estrés y son un remedio estupendo para tratar enfermedades mentales como la depresión. También mejoran la capacidad de asumir y controlar el estrés y aumenta la calidad del sueño.
  • Mejoran las defensas: el agua caliente aumenta el número de células, lo que produce un efecto analgésico.
  • Aumento de la energía: se percibe un incremento considerable de los niveles de energía, después de que las terminaciones de la piel se activen.
  • Mejora de la piel: el agua caliente abre tus poros y el agua fría los cierra, lo que mejora el aspecto de la dermis. Además, el contraste disminuye la síntesis de colágeno y aumenta la producción de elastina, mejorando el aspecto de la piel.
  • Aumenta el metabolismo: aumentan el metabolismo y consumen muchas calorías, ya que el cuerpo trata de conservar su temperatura corporal y gracias a la vasodilatación de los capilares producida por el agua caliente.
  • Mejora el aparato digestivo: el calor actúa como laxante, pues estimula los movimientos del estómago y con ello la digestión.
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