nadie está a salvo

Tremendo: esto es lo que piensa la gente cuando se aburre durante el sexo

La vida real no es como las películas. Viendo alguno de estos testimonios, desearíamos que lo fuera

Foto: No está tan entretenida como parece.
No está tan entretenida como parece.

La vida es imperfecta, y en cuestiones amatorias no podía ser menos. No es habitual tener orgasmos simultáneos, las mujeres no están siempre primorosamente depiladas ni los hombres son seres hercúleos que disfrutan cada segundo mientras llevan al clímax a su pareja. No todos los días estamos de humor para meternos en la cabeza de otro ser humano, poner su placer por encima de todo y hacernos uno con el cosmos. Hay pensamientos inoportunos y la personalidad individual no viene con botón de "off" de fábrica.

Las ficciones sobre el tema no nos habían preparado para la realidad: ¿qué es esto que siento? ¿Por qué he pasado de la ilusión de los primeros besos a estas ganas de hacer cualquier otra cosa y dejar esta coreografía repetitivanbsp;¿Cómo puedo ver al objeto de mi deseo entre mis brazos y sentir la calidez de su piel mientras por dentro repaso el temario de la oposición?

Tranquilo porque no eres el único, ¡ni por supuesto la única, amiga! Estos son algunos testimonios de personas que reconocen que, de vez en cuando, han dejado divagar su mente mientras el otro implicado terminaba lo suyo.

Tachán, tachán

Antonio, que dice estar en una "relación compleja" en Facebook y vive en Francia, nos comenta que su caso no es muy original: suele pensar que está con otra persona: "La verdad es que me sucede siempre". De entrada suena tan tópico que parece falso. ¿Es broma? ¿Nunca ha estado con alguien con quien quería estar? La respuesta es de una lógica aplastante: "Oh, sí, pero siempre hay alguien con quien quisiera estar más todavía".

No será original que suceda, pero sí lo es atreverse a confesarlo. En la misma línea, Milagros, abogada, se aventura a usar el improvisado foro sobre el tema para destapar su caso entre líneas. Ella no se anda con medias tintas y pasa del pensamiento al acto: "¿Vosotros habéis probado a apartarle la cabeza para no perderos la última frase ingeniosa de Jorge Javier Vázquez?" 

"A mí me daba por pensar en hacer la lista de la compra", nos cuenta Eva, residente en Madrid. "Será porque siempre tengo hambre". Y es normal, el sexo es un ejercicio y como tal desgasta energía, hay que reponerla. El compañero de cama de esta entrevistada sería muy egoísta si se molestara porque ella está pensando en otro tipo de pepinos.

Cuando me aburro recuerdo alineaciones de fútbol. La que más repito es la del Real Madrid que ganó la liga en el 95, la de Valdano

Miguel, de Cádiz, es batería aficionado y dice que, cuando no está muy centrado en la relación, le vienen a la mente ejercicios de percusión de estudio y los aplica in situ. Si te encuentras con un gaditano que penetra con cadencia milimétrica, sin acelerarse nunca y termina con un "chim-pun-chás", ya sabes quién es.

Otra cosa que es capaz de hacer el mismo encuestado es idear chistes durante el acto. No sabemos qué es peor para sus incautas parejas, si cuando la broma es algo completamente asexual, sin relación con ellas, o cuando, sin poderlo reprimir, fabrica alguna burla ingeniosa de lo que está pasando en la cama. Si marca el ritmo como un profesional y además se ríe entre dientes, saluda a Miguel de nuestra parte.

¿Eres de música o de fútbol?

"Un día empecé a retransmitir un partido en voz alta. Y eso que odio el fútbol, pero me salió así". No lo aconsejamos a la hora de meter un buen gol en la cama.

Álvaro, 32 años, recuerda alineaciones de equipos de fútbol. "Me aburro sobre todo cuando yo he terminado y la otra persona no, o cuando ella está en plan... no sé cómo decirlo... como un mueble de IKEA, vamos. Lo de las alineaciones lo hago sobre todo para evitar ese aburrimiento, y así poder seguir hasta que la otra persona llegue al orgasmo. La que más repito es la del Real Madrid con la que ganó la liga en el 95, la de Valdano".

Bueno... hay cosas peores. (iStock)
Bueno... hay cosas peores. (iStock)

Otra amiga, Sara, nos cuenta otro de esos encuentros sexuales que dan sentido a la expresión "buen sexo" por comparación. Fue un auténtico desastre: "Recuerdo haber pasado un buen rato pensando en la mejor manera de decirle al muchacho: 'La primera vez pase, porque habíamos bebido como nenúfares, pero ya van dos y no va a haber una tercera. Te cuento, rey: a pesar de lo que has visto en el porno o escuchado a tus colegas, el sexo satisfactorio suele requerir algo más que meterla como un loco durante media hora. Como el porno termina cuando el fulano eyacula, igual tú crees que ella también lo ha hecho. O no. O qué más da, ¿no?'”

La delicadeza es importante para todo y ella quería decirlo sin machacar su ego, pero en el fondo lo que estaba barruntando era esto: "En cuanto termine este mambo vamos a hablar un rato de la estimulación del clítoris y otras cosillas que, sin duda inconscientemente, estás pasando por alto. Uh, qué manchurrón de humedad hay en el techo". Gracias a la charla y tras cierto desconcierto inicial, el chico comprendió su punto de vista. Estamos seguros de que ahora lo recordará y se lo agradecerá a nuestra amiga.

Pienso en esconder unas gafas con nariz y bigote de Groucho Marx bajo la almohada, ponérmelas en un momento dado y quedarme mirándola fijamente

Jose, colaborador habitual de esta sección, sale del armario después de algunos titubeos y redacta lo siguiente: "Daño, dolor, ganas de hacer cualquier otra cosa, de que acabara rápido... Todo eso pensaba con una ex. Iba a lo suyo, hubiera seguido igual aunque le hubiera puesto una señal de 'stop' en la jeta. Eran ratos de suplicio pensando en cosas bonitas y en que acabaría en algún momento". La pupa en el pene no es entretenida, desde luego.

Ferenc, austríaco y cuarentón, dice que a veces se le pasa por la cabeza una fantasía irrealizable: "Esconder unas gafas con nariz y bigote de Groucho Marx bajo la almohada, ponérmelas en un momento dado y quedarme mirándola fijamente. A las que se lo dejé caer, me dijeron que el tortazo que me sueltan lo sueño por las noches. Así que dejé de insinuarlo". Cómo de sensibles son algunas, de verdad; dependiendo del día, unas gafas con bigote no pueden sino mejorar la experiencia.

Rubén ha pensado a menudo en "la lista de los países de la OPEP, por orden de incorporación". Deformación profesional, quizá: es profesor. Además, nos dice que "vale tanto para cuando te aburres como para cuando no quieres 'divertirte demasiado'". Indirecta recibida.

Terminamos con Laura, de 49 años. Su monólogo interior durante el sexo será reconocible para más de una: "Esto de aguantarse las ganas de ir al baño es horrible, pero no le voy a cortar el rollo ahora. Si me levanto después para ir al baño, ¿cómo hago para que no me vea la celulitis? Hummm... Igual puedo ir a oscuras. Espera... que son las tres de la tarde… ¿cómo hago para cerrar la persiana sin que lo vea? Nada, mejor me espero a que se duerma o vaya él primero y así aprovecho para ponerme algo casualmente. Le diré que estoy destemplada y no quiero cogerme un constipado. En fin... supongo que puedo pillar el libro de la mesilla para esperar a que se duerma... (miro a la mesilla). Mierda, me lo he dejado en el sofá".  

Alma, Corazón, Vida

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