Cuartos oscuros y sexo sin límites: lo que ocurre en el club más exclusivo
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Berghain

Cuartos oscuros y sexo sin límites: lo que ocurre en el club más exclusivo

Ubicado en una antigua central eléctrica de Berlín, este local es famoso tanto por su privacidad como por los maratones de sexo y drogas de sus fiestas, que duran hasta 60 horas

Foto: Berghain tiene una planta dedicada solo a cuartos oscuros. (iStock)
Berghain tiene una planta dedicada solo a cuartos oscuros. (iStock)

Aunque tú y yo lo intentemos mil veces, nunca podremos entrar en Berghain, el club más exclusivo del mundo. Ubicado en una antigua central eléctrica de Berlín (Alemania), este local es famoso tanto por su exclusividad como por los maratones de sexo y drogas de sus fiestas, las cuales se extienden desde la noche del viernes a la tarde del lunes.

Hay incluso "cuartos oscuros" en la planta baja, donde los asistentes mantienen relaciones sexuales muy explícitas. Todo ello acompañado de una sesión continua de música tecno a cargo de los Dj más famosos del globo. En la planta de arriba encontramos a bailarines desnudos de ambos sexos que cuelgan del techo de la discoteca.

Este club es famoso por su exclusividad y por los maratones de sexo y drogas de sus fiestas, que se extienden de la noche del viernes a la tarde del lunes

Sabemos todo lo que ocurre dentro por las declaraciones de quienes han conseguido entrar. Algo que, visto lo visto, es absolutamente complicado. De hecho, existe una larga lista de famosos a los que se ha denegado el acceso, como a la cantante británica Florence Welch y al actor estadounidense Jake Gyllenhaal. Ahora 'The Sun' recoge las confesiones de algunos de los afortunados que han disfrutado de esta bacanal privada, en la que se ha visto a famosos como Lady Gaga y a Claire Danes.

Nadie sabe qué hay que hacer para entrar

El club, que abrió sus puertas en 2004, tiene una capacidad para 1.500 personas. Siempre se llena. Todos los asistentes a las fiestas de Berghain han sido aceptados por los puertas del local. El criterio es arbitrario. "Si el individuo nos da buena impresión le dejamos entrar. Hemos dejado pasar a tipos con máscaras, faldas y a rubias tipo Pamela Anderson", asegura un encargado de seguridad al citado medio.

Uno de los jóvenes que ha pasado más de una noche en este club, Tom Gallagher (25), da fe de la libertad en el código de vestimenta que existe. "Una vez estaba allí a las 6 de la mañana y se me denegó el acceso, y de pronto veo que dejan entrar a un tipo que solo llevaba un turbante y zapatos de tacón. Los porteros no dudaron ni un segundo, y le abrieron las puertas de par en par", cuenta el chico, que consiguió entrar al segundo intento.

En su primer intento, Tom vestía con vaqueros y botas de color negro y con una sencilla camisa de botones. Reconoce que cuando le dijeron "lo siento, no puede pasar" le dio una vergüenza terrible, a pesar de haber visto a un grupo de "chicas muy guapas" que corrieron la misma suerte que él.

No obstante, y a pesar de todo, el joven no se rindió y lo intentó una segunda vez. En esta ocasión le pidió consejo a un buen amigo: "Tienes que tener rollo y no parecer un turista que solo busca follar, de esos que llevan camisas abotonadas".

Berghain tiene criterios de acceso arbitrarios: depende de la impresión que se lleven los puertas alemanes (tatuados y con sellos en las manos) de ti

Al día siguiente, y después de conocer decenas de testimonios de 'rechazados' como él, Tom se fue de compras a Zara. Se compró una gorra, zapatos y una camiseta, todo de color negro. Días después, volvió a hacer la larga cola (de unas 2 horas) del Berghain. Su actitud determinante y confiada, y su nueva ropa de moda, le valieron para entrar.

La privacidad, la clave del éxito

La exclusividad de Berghain es uno de los rasgos que definen a este club. Ninguno de los asistentes desea que lo relacionen con el local, algo difícil ya que la privacidad es impuesta por el equipo de seguridad de la discoteca. Para empezar, las fotografías están terminantemente prohibidas: antes de entrar, tapan las cámaras de los móviles con pegatinas. Tras entrar, Tom entendió por qué tanto recelo: "Al minuto, me encuento en los cuartos oscuros, donde decenas de cuerpos desnudos se rozan en la oscuridad".

Otra de las cosas que no tienen cabida en este círculo berlinés son los espejos y superficies reflectantes. ¿La razón? Después de maratones de 36 horas de alcohol, drogas y sexo la gente pierde algunas de sus facultades. "Algunos de los asistentes han llegado a pasar incluso 60 horas seguidas allí dentro, y no sé cómo aguantan. La música estaba tan fuerte que sentía que mis oídos iban a sangrar", cuenta Tom.

Len Faki, Dj residente en Berghain, solo tiene buenas palabras para la empresa en la que trabaja: "Lo que más valoro es la libertad y la diversidad que ofrece este club. Es un espacio abierto que da a todos la oportunidad de ser ellos mismos, de expresarse sin ser juzgados". Unas características que también valora Alan Smith, músico de 33 años y habitual del local: "Lo que me gusta es que hay un verdadero sentimiento de libertad y emancipación sexual. Yo ahí soy libre. Esas personas no están esperando la aprobación de nadie. Solo quieren follar lo que les dé la gana y pasar un buen rato".

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