Lo peor que te puede pasar cuando estás en un grupo de WhatsApp
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Lo peor que te puede pasar cuando estás en un grupo de WhatsApp

Si crees que eres el único que ha echado a perder una semana de tranquilidad por un solo mensaje con el móvil, estos testimonios te consolarán. A ellos no les hizo tanta gracia

placeholder Foto: "Le he dicho a mi jefe que luego le 'lamo". (iStock)
"Le he dicho a mi jefe que luego le 'lamo". (iStock)

Todos hemos deseado alguna vez 'rebobinar' ciertos mensajes lanzados al hiperespacio. Un desliz en persona tiene más opciones de vuelta atrás: puede compensarse con la ayuda de un gesto oportuno, o hacerse olvidar cambiando rápidamente de tema, pero las palabras escritas, y no digamos las imágenes guardadas a buen recaudo en la tarjeta de memoria, son perennes.

En los grupos, el peligro se multiplica. Cada vez estamos en más: amigos, compañeros de la oficina, familia a la que te apetece ver, familia con la que tratas por quedar bien pero solo te citan para entierros y bautizos de bebés de gente que no conoces... Puedes confundirte y mandar un mensaje al grupo que no es, o puedes haber olvidado por completo que ciertas personas son íntimas de otras (a las que llegará cualquier cotilleo malicioso aunque no estén en el grupo). Un auténtico campo de minas, una amenaza continua de 'tierra, trágame y no me escupas jamás'.

¿Crees que dramatizamos? Échale un ojo a estas respuestas a la pregunta "¿qué es lo peor que te ha pasado en un grupo de Whatsapp?" y quizá cambies de opinión.

Un juego de niños

Raquel, de 36 años, inauguró triunfalmente el grupo de padres de la guardería de su hijo con esta frase: "Si es publicidad, ya me podéis ir borrando". El siguiente mensaje fue una calurosa bienvenida a todos por parte de la entrañable profesora del pequeño. "Lo peor es que no me rendí", añade. "Al entender lo que había sucedido, me puse a hacer bromas intentando ser simpática con miles de caritas sonrientes para contrarrestar, pero todos hicieron como si nada. Di por hecho que les parecía algo incomodísimo o bien que se estaban riendo de mí a carcajadas. Es una tontería, pero aún me da un vuelco al corazón cuando lo recuerdo".

Mandé por error al grupo de madres del colegio un vídeo mío hecho con una aplicación de broma, poniéndole voz a la niña de 'El exorcista'

Otra que se hizo tristemente célebre en un grupo de madres fue Marta, que el día antes de las elecciones al Ayuntamiento de Madrid no pudo evitar un arrebato de amor por su candidata favorita: "¡Buenas noches, y votad a Manuela Carmena! Me suelo ceñir a temas puramente relacionados con los niños, pero me salió del alma". Enseguida seis u ocho de las participantes contestaron airadas: "ESTE NO ES UN GRUPO PARA HABLAR DE POLÍTICA', y me dijeron que me guardara mi opinión, pero después fue aún peor, porque me empezaron a llegar privados de unas metiéndose con otras: 'Yo estoy contigo, no te preocupes por Fulanita, que esa es de Ciudadanos'; 'Ni caso a Menganita, tiene cara de votar al PP". Lección aprendida.

"Otra vez les mandé (por error) un vídeo mío haciendo 'playback' con una aplicación de estas para hacer la gracia, haciéndome pasar por la niña de 'El exorcista'. Las reacciones fueron breves, unos cuantos 'emojis' de esos de sonrisa neutra, como sueles mirar a un demente en un sanatorio mental". Imaginamos que ese día Podemos perdió algunos votos.

placeholder Las 'disculpas' del padre, la salida de la madre y la carnicería echando a todos los demás. (Twitter)
Las 'disculpas' del padre, la salida de la madre y la carnicería echando a todos los demás. (Twitter)

En 'Independent' documentan un caso tremendo: un señor envía una foto de un pene erecto a su familia al completo. Tarda un buen rato en darse cuenta de lo que ha pasado e intenta sepultar el inoportuno miembro con enlaces a noticias y reenviando cosas, con la esperanza de que se pierda en el chorro de mensajes. Después pasa a algo más drástico, pero es demasiado tarde: "Mi padre empezó a borrar a todos: sobrinos, primos, cuñados... y a mí". A la madre no hubo que echarla, se fue por su propio pie.

Otro amigo, Carlos, nos dice que lleva más de dos años perteneciendo a un grupo al que le agregaron por error, llamado 'Primos Extremadura'. Es despistado y poco dado a la interacción a distancia, así que al principio simplemente no se molestó en salir del grupo. Pasaron los meses, las felicitaciones de cumpleaños y las conversaciones familares de todo tipo, y se ha ido encariñando con ellos. Cada vez le parecía más difícil irse sin explicación, y ahora le da mucho apuro confesarles que lleva tanto tiempo asistiendo a sus intimidades en silencio. Ha vivido momentos importantes, como la vez que a uno de los primos lo echaron de la Renault y estuvo despotricando, lleno de ira contagiosa. A la abuela la siente especialmente cercana, porque no se maneja escribiendo y envía audios contando su vida: "Ahora estoy preocupado, hace tiempo que no dice nada".

No sabe cómo poner fin a esto porque todo le parece un pálido broche para una situación tan llena de posibilidades: "Les pregunté a mis amigos qué harían ellos que fuera lo suficientemente espectacular y dos de las respuestas me gustaron. Uno me dijo que me presentara en una reunión de repente, a lo mejor lo hago. A otro se le ocurrió que lo mejor era empezar a corregirles la ortografía y decirles que soy el nuevo corrector del WhatsApp, que venía incorporado con la última actualización".

Ay, madre

"Yo le mandé a mi madre —sin querer— una foto de mi novio desnudo", nos cuenta otra consultada, Sabina. ¿Y qué pasó? Ella, muy elegante y resuelta, me respondió: 'Qué efebo". Fue, 'en efebo', un resbalón de los gordos.

placeholder ¿Y si me mudo a otro país? No, también tendrán WhatsApp. (iStock)
¿Y si me mudo a otro país? No, también tendrán WhatsApp. (iStock)

La misma voluntaria vivió otra anécdota improbable: "Le mandé a mi tío Ernesto un vídeo de mi novio para mostrarle lo bonita que era la playa donde estábamos y que él nos había recomendado. Nunca me respondió y me resultó raro. Se lo dije a mi novio. Él me dijo: '¿pero qué vídeo le mandaste?'. Yo no lo había visto entero, ni me fijé al grabarlo, y el caso es que al final, desde el agua, se sacaba la picha y me la mostraba graciosamente".

Raquel, de 36 años, inauguró el grupo de padres de la guardería de su hijo con esta frase: "Si es publicidad, ya me podéis ir borrando"

Otro amigo, Pedro, no sabía que un posible compañero de pinchada de discos estaba en el grupo y habló de él en términos no muy halagadores: "¡No pienso pinchar con ese malnacido, que le jodan!". El aludido hizo acto de presencia en plan: "Jo, ¿qué te he hecho, va en serio?", y nuestro protagonista intentó fingir que era una broma, sin esperanzas de que colara: "Puse el clásico 'jajajajaja' con guiño incorporado". Y coló. Hasta que el otro lea este artículo, claro.

Ya devolvemos la conexión a los estudios centrales. Si nos está leyendo alguno de los 'primos de Extremadura', que se manifieste en los comentarios y acabe con los miedos del pobre Carlos, por favor. Habrá recompensa.

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