¿PREPARADOS PARA LOS PRIMEROS AUXILIOS?

Esto es lo que deberías hacer en caso de sufrir una grave hemorragia

Aunque más o menos tenemos presente cómo debemos comportarnos ante una parada cardiorrespiratoria, no ocurre lo mismo con la hemorragia. Aquí resolvemos tus dudas

Foto: ¿Sabrías qué hacer si hubiese un accidente con heridos? (iStock)
¿Sabrías qué hacer si hubiese un accidente con heridos? (iStock)

Todos sabemos (o deberíamos saber) cómo actuar en caso de accidente. El entrenamiento en primeros auxilios nos ayuda a actuar generalmente cuando se produce una situación de asfixia, paro cardíaco, o es necesaria la reanimación cardiopulmonar. Sin embargo, un editorial publicado en el último número de 'JAMA', la revista de la Asociación Médica Estadounidense, recuerda que no siempre sabemos qué hacer en caso de hemorragia masiva. Algo que permitiría salvar miles de vidas cada año.

El autor del artículo, Matthew J. Levy, del Departamento de Medicina de Emergencia de la Escuela de Medicina Johns Hopkins, explica que recientes atentados terroristas o catástrofes naturales han llamado la atención sobre la necesidad de disponer de material y conocimientos mínimos en caso de hemorragia. Pero también, que cada día se producen multitud de accidentes que implican un sangrado severo: las lesiones traumáticas son la principal causa de muerte entre los americanos de uno a 46 años. “En los pacientes severamente lesionados, la muerte de alguien con un sangrado severo e incontrolado puede llegar en minutos”.

Los guantes son la mejor opción para evitar infecciones, pero si no disponemos de ellos podemos utilizar en su lugar ropa limpia

¿Sabría qué hacer en caso de accidente? Levy cree que probablemente no, lo que resulta letal para miles de personas que podrían salvar su vida si se actuase con más celeridad. También considera, como se puso de manifiesto en un congreso celebrado en la Casa Blanca el pasado año, que no hay suficientes kits de control de sangrado. En España, los botiquines que las empresas deben tener incluyen vendas, esparadrapos y guantes desechables, pero el médico considera que estos kits deberían encontrarse en “edificios públicos y comerciales, aeropuertos, colegios, juzgados y centros comerciales”.

¿Qué debemos hacer?

De acuerdo, no sabemos qué hacer, así que vamos a remediarlo. El propio Levy nos da unas claves básicas en un artículo publicado en 'Livescience'. En primer lugar, debemos saber qué es una hemorragia grave, para actuar con toda la prestancia posible. Las pistas más rápidamente identificables son la velocidad del sangrado, las ropas manchadas o un charco en el suelo, así como un estado de shock causado por la pérdida de sangre; obvio, pero en caso de emergencia no siempre es sencillo identificar pronto las prioridades.

Los accidentes ocurren en el momento menos pensado. (iStock)
Los accidentes ocurren en el momento menos pensado. (iStock)

Una vez que nos encontramos ante el paciente, ¿qué? Aunque los kits son útiles, podemos intentar cortar la hemorragia por nuestra cuenta (una vez hayamos llamado a un servicio de emergencia, claro está). En primer lugar, debemos poner nuestras manos en la herida y presionar. Los guantes son la mejor opción para evitar infecciones, pero si no disponemos de ello podemos utilizar en su lugar ropa limpia. La presión que se debe realizar sobre el área que sangra es continua y fuerte, hasta el punto de que incluso podemos llegar a realizar presión con la rodilla. Se trata de una cuestión física: el sangrado se detiene “si la presión que se ejerce es más fuerte que la de aquello que está saliendo”. Con dos excepciones, como señala la guía de la Clínica Mayo: nada de presión en caso de que la herida sea ocular o que haya un objeto incrustado.

Aquí es donde empieza lo difícil. Es probable, recuerda Levy, que la herida sea muy grande (imaginemos un tajo en el torso). En dicho caso debemos centrarnos en ejercer fuerza en aquella parte por la que esté emanando la sangre. Además, es posible que necesitemos tapar toda la zona. Una vez más, las gasas son nuestro mejor aliado (y la ropa limpia la solución de emergencia) a la hora de tapar la zona y que la sangre se coagule más rápidamente. En todas las situaciones es útil, siempre y cuando sea posible, ayudar a la persona herida a que se tumbe en una superficie caliente para evitar la pérdida de temperatura corporal.

Nuestro amigo el torniquete

Una parte esencial de los primeros auxilios en caso de hemorragia son los torniquetes. Y sin embargo, suelen utilizarse mal, recuerda Levy en su editorial. Los torniquetes tan solo pueden aplicarse a las extremidades, y deben colocarse entre la herida y el corazón, lo que provoca que en muchos casos su aplicación sea complicada. Es lo que ocurre cuando la herida se encuentra en una axila o la ingle. La mayor parte de expertos no recomiendan los torniquetes caseros, pero Levy concede que en algunos casos no hay más remedio que tirar de lo primero que se encuentra. Es lo que ocurrió durante los atentados de París del pasado mes de noviembre, cuando se utilizaron cinturones.

Las posibilidades de que un torniquete mal aplicado tenga consecuencias negativas aumentan a medida que pasa el tiempo

La guía de la Clínica Mayo está de acuerdo en que el torniquete solo debe utilizarse en caso de que se sepa cómo hacerlo. Como señalaba un artículo llamado 'Complications of arterial tourniquet', la mala aplicación de un torniquete puede tener consecuencias musculares, nerviosas, vasculares o de piel. También puede tener efectos negativos cardiovasculares o pulmonares, y las posibilidades de que surjan estas complicaciones “se incrementan con la cantidad de tiempo que se mantiene”. Cuando lleguen los servicios de emergencias, debemos decirle cuánto tiempo lleva aplicado el torniquete para que lo tengan en cuenta.

¿Cómo es el torniquete ideal? Debe tener una anchura de unos cuatro centímetros, puesto que la mayor parte de accidentes se producen cuando estos son muy estrechos. En último lugar, debemos inmovilizar la zona herida si vamos a trasladar al paciente a un hospital y un centro de salud, y dejar las vendas o gasas en su lugar aunque se haya detenido la hemorragia.

¿Cómo se identifica una herida interna?

A lo largo del artículo nos hemos referido al sangrado que realiza una herida visible, pero aún más peligrosas pueden ser las heridas internas. Lamentablemente, es mucho más difícil tanto identificarlas como detenerlas, puesto que no podemos hacer nada si nos somos profesionales. La Clínica Mayo proporciona una lista de síntomas que nos ayuden a descubrir si una herida es interna: sangrado por una cavidad corporal (oído, boca, nariz, ano), vómitos o tos con sangre, moratones, estómago hinchado, piel fría, sed, fracturas o shock (que se puede identificar a través de un pulso débil, palidez, sudor, respiración rápida o estado letárgico).  

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