MEJOR NO DESPERDICIAR NADA

Cómo conservar las frutas y las verduras para que duren más, en 5 trucos infalibles

Esas frutas que en el supermercado parecían lustrosas y que en la nevera no duran ni diez minutos… quizá el problema sea la mala conservación

Foto: Colocando todo con criterio, tus productos frescos durarán más. (iStock)
Colocando todo con criterio, tus productos frescos durarán más. (iStock)

Muchas veces, pese a que pensamos que lo estamos haciendo bien, conservar las frutas y verduras frescas no es tarea fácil y podemos encontrarnos con la sorpresa al abrir la nevera de que, ese producto que pensamos que iba a durar, aparece de pronto en mal estado. Por eso, vamos a dar algunas claves de cómo conservar correctamente las frutas y verduras, para asegurarnos de que están en perfectas condiciones el mayor tiempo posible.

1. Lavar antes de guardar

Puede que dé pereza, pero conviene detenerse un momento a lavar bien la fruta o verdura que hemos comprado, ya que puede tener restos de tierra o cualquier otro producto que perjudique a la hora de que los alimentos se conserven correctamente. Además, cabe la posibilidad de que se contaminen unos a otros en el cajón, y entonces todos durarán menos.

Pero ojo, hay alimentos que, por el contrario, aguantarán más si no se lavan para guardarlos. Las fresas, los frutos del bosque, los champiñones o las hierbas aromáticas (como la albahaca o la hierbabuena) acortan su vida útil cuando son lavados. Lo mejor para esos productos es lavarlos justo en el momento de consumirlos.

2. Alimentos separados

Para optimizar la conservación, lo primero que hay que hacer es separar las frutas y verduras. Ambos tipos de alimentos tienen unas propiedades, características y maduración diferentes, por lo que las que maduran más tarde pueden ponerse pochas antes si las tenemos juntas. Muchas frutas emiten a medida que maduran pequeñas cantidades de etileno, que provocan que las verduras pierdan la clorofila y se echen a perder.

Hay alimentos como la patata, la cebolla, el ajo o el tomate que no es necesario meter al frigorífico

En esa línea, hay productos que emiten una mayor cantidad de gas y habría que almacenarlos solos, como las manzanas, peras, melones, ciruelas, aguacates, berenjenas, tomates, cebollas, la lechuga o el repollo.

3. No siempre es necesaria la nevera

Pese a que tendemos a meter sistemáticamente todas las frutas y verduras en la nevera, esto no siempre es lo mejor para su conservación. La mayoría sí agradecerán estar a baja temperatura, mucho más en los meses de calor, pero hay otros alimentos, como las patatas, las cebollas y los ajos que no es necesario meter al frigorífico y, de hecho, conservan sus propiedades mucho mejor fuera de él.

El cajón de las patatas que tenía la abuela estaba ahí por algo, no te sorprenderá, pero atención porque el tomate también es uno de estos productos que están mejor fuera. Como mejor se conservan todos ellos es en un lugar seco y oscuro (precisamente la nevera no es ni muy seca, ni muy oscura) y asegurarse de que respiren. Un recipiente con tapa pero con agujeros puede ser una opción óptima.

4. Se pueden agrupar, selectivamente

Hay algunas frutas y verduras que sí pueden almacenarse juntas, pero conviene prestar atención a cuáles se están mezclando. Si se juntan con productos de maduración rápida, estos echarán a perder también a los que iban a madurar más lentamente.

(iStock)
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Los alimentos de este tipo resultan más sensibles al etileno y, por lo tanto, podemos juntarlos con otros de sus mismas características, pero teniendo cuidado de no unirlos con los antes mencionados. Son, por ejemplo, la uva, la sandía, el calabacín, el espárrago, la zanahoria o la judía verde.

Sin embargo, hay otras a las que el mencionado gas no afecta de ningún modo, así que se pueden almacenar junto a otras sin peligro para su conservación. Algunas de ellas son los pimientos, los cítricos y también los frutos rojos o las fresas, entre otros.

5. Congelar antes de desperdiciar

A pesar de que pueda extrañar, es posible congelar las frutas y también las verduras, para mantenerlas en óptimas condiciones de consumición más tiempo.

Lo ideal es no tener que hacerlo, para que no pierdan ninguna de sus propiedades, pero si prevemos que se nos ha ido la mano comprando y se van a poner malas, es mejor congelar.

La manera más eficiente de congelar estos alimentos es lavarlos y secarlos bien antes. Con las verduras, lo mejor es escaldarlas para meterlas al congelador: se echan unos instantes en agua hirviendo, y seguidamente a agua con hielo; tras ello, se secan bien y ya se pueden guardar. Las únicas verduras que no conviene congelar son las que tienen un alto contenido en agua, como el apio o el pepino, ya que cristalizará y cambiará su textura.

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